Christian Dior, el padre de la moda moderna

Aunque murió en 1957, Christian Dior aún vive como símbolo de los encantos de París representados en la moda y los perfumes. Hace 50 años fundó la casa que lleva su nombre y que heredó el talento artístico con el cual él forjó un estilo de vida.
 
Christian Dior, el padre de la moda moderna
Foto: Tomada de Dior.com
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Revista Diners

Publicado Originalmente en Revista Diners de julio de 1996. Edición número 316

Christian Dior se codeó con los más reputados intelectuales europeos y alcanzó en vida una fama que recorrió los continentes, y después de su muerte se convirtió en un mito. Como forjador de una concepción contemporánea de la moda y creador de perfumes y cosméticos que conquistaron a mujeres de todo el mundo, delineó un estilo de vida que ha marcado buena parte del presente siglo. Su casa comercial de París, que fundó hace cincuenta años -en 1946- junto con el gran empresario francés Marcel Boussac, fue la plataforma de lanzamiento de las revolucionarias ideas en el vestir con las que ya había inquietado a Europa en las primeras décadas de la centuria. Esa casa heredó su inspiración innovadora, e iluminándose con ella mantiena viva su memoria.

Dior nació el 21 de enero de 1905 en Granville, provincia de La Mancha francesa. Desde muy joven mostró habilidad para el dibujo, y gustaba de crear los trajes de sus amigos para las veladas que organizaba en su casa. En 1923 se inscribió en la Escuela de Bellas Artes de París para estudiar arquitectura, pero tuvo que matricularse en ciencias políticas para complacer a sus padres, que aspiraban a verlo de diplomático. Entonces aplacó sus alucinaciones artísticas estudiando a la vez composición musical, y sobre todo a sus ídolos Eric Satie e Igor Stravinski. Se hizo amigo de contertulio de ellos y de Darius Milhaud, Francis Poulenc, Jean Cocteau, Arturo Rubinstein, André Breton, Gertrude Stein, entre otras figuras de la vanguardia intlectual de los años veinte.

También alternaba con Picasso, Dalí y otros pintores, y este contacto acabó con su carrera universitaria a los tres años de haberla emprendido. “Me decidí por lo más prudente, aunque les pareció una locura a mis padres: ser director de una galería de arte”, diría más tarde.

Todo el París artístico y mundano se volcó sobre la nueva galería, bautizada con el nombre de su socio-Jacques Bonjean- para no comprometer esa aventura el apellido de su padre, el industrial Maurice Dior, pero rebautizada Jambon Dior por sus amigos. Hicieron exposiciones resonantes de Giorgio de Chirico, Miró, Picasso, Daló, Giacometti, Ultrillo, Braque, Max Jacob y otros. Pero el crack de 1929 los arruinó, y sólo pudieron conservar un cuadro de Raúl Duffy, lo cual les permitió vivir durante algún tiempo.

Luego de viajar por Rusia apreciando la arquitectura-otra de sus grandes pasiones- y por España convaleciendo de una enfermedad, Dior regres´a París en 1935 y recorrió las ofertas de empleo-seguros, banca, comercio- hasta que lo contrató el modisto Jean Ozanne para realizar diseños. Al poco tiempo estaba trabajando para otros grandes modistos y publicando sus patrones en la página semanal de alta costura de la revista Le Figaro. La casa Agnes de la Place Vendome adquirió la que sería si primera gran colección, la de sombreros para la temporada. A los 36 años pasó a ser modelista de la firma Piquet, donde obtuvo su primer éxito de ropa, la falda amplia para el día.

The Cruise 2017 collection revisits the House's heritage, almost as if Monsieur Dior was there himself… #DiorCruise

Un vídeo publicado por Dior Official (@dior) el

La Segunda Guerra interrumpió su carrera: fue reclutado en el cuerpo de ingenieros militares. A su retorno a París en 1941, ingresó en la casa Lucien Lelong -donde también trabajaba Pierre Balmain-, en la cual creó la falda entubada y los drapeados redondos y alcanzó gran resonancia, colección tras colección hasta 1946, cuando se retiró para instalar su propio negocio,

El 8 de octubre de 1946 inauguró la Casa Christian Dior en el número 30 de la Avenida Montaigne, y el 12 de febrero de 1947 presentó la primera colección. Sus postulados correspondían a los sueños de cambio de la mujer que anhelaba liberarse de la silueta rectilínea de hombros cuadrados y falda corta que databa de 1939, y verse más femenina, con trajes vaporosos, más largos, más elegantes y que acentuaran los encantos de su cuerpo. Aquella colección inició la revolución de Dior: la del NEW LOOK, como la bautizó Harper’s Bazaar. Con esos trajes sencillos para la mañana y exquisitos para la noche, de corte largo, hombros salientes, busto re­alzado para afirmar el talle y falda más voluminosa o estrecha drapeada con maestría, la mujer se tornó más mujer, y Francia volvió a la escena mundial en un momento de crisis económica y moral.

Las más importantes revistas de Nueva York saludaron el advenimiento de un genio que trabajaba las telas con talento tal que producía modelos prácticos que hacían más bella a la mujer elegante y más elegante a la mujer bella. Los compradores de la alta costura en todo el mundo contribuyeron a imponer ese genio, y en poco tiempo fue reconocido como símbolo del lujo discreto.
La revolución de Dior tuvo su génesis entre pintores, literatos, músicos y decoradores liderados por Jean Cocteau y Max Jacob. Él lo reconocería después: “Mi gusto por la decoración, la arquitectura y las bellas artes, que en realidad eran mi verdadera vocación’ o incluso las noches alocadas en el bar Le Boeuf donde realizaba los retratos de todos los que pasaban, eran las referencias que me conducirían en cada nueva colección. Mis épocas de juventud y de galerista las viví al milímetro. Fue entonces cuando mi gusto se formó y trabé amistades que me acompañarían hasta mis últimos días”.

Esa revolución llegó en el decenio de 1950 a Latinoamérica, que desde el estallido de la Guerra había perdido el contacto con la alta costura parisina. Asociado con la firma Cartier, fundó la Boutique Christian Dior de Caracas, en la Avenida Francisco de Miranda. En septiembre de 1954, él en persona presentó, primero en el Hotel Tamanaco de esas ciudad y luego en el Hotel del Lago de Maracaibo, un desfile con cinco modelos francesas que exhibieron la novedosa y discutida Línea H_ falda alta, talle largo en general, y blusas bordadas de tela pesada. Posteriormente, Dior y sus modelos hicieron una gira por Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, El Salvador, México, Cuba, Jamaica, Puerto Rico, Santo Domingo, Haití, Curazao y Texas.

Tres años más tarde, cuando tenía 52, viajó a Montecatini, Italia, a buscarle alivio a su corazón enfermo, pero el reposo temporal se le convirtió en descanso eterno el 23 de octubre de 1957. Para entonces ya estaba convertido en símbolo de la moda que encarnaba el encanto de París y el talento de un hombre culto que supo inspirarse en el arte para forjar un estilo de vida.

         

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junio
7 / 2016