“Hago moda para la mujer de hoy”: Amelia Toro

La diseñadora habló con Diners sobre la colección que presentó en la Embajada de España en Bogotá, en beneficio de la Asociación Laetitia.
 
“Hago moda para la mujer de hoy”: Amelia Toro
Foto: Casas de moda
POR: 
Catalina Obregón

Por estos días, la diseñadora de moda Amelia Toro divide su tiempo entre Bogotá y Nueva York –eso siempre y cuando no esté visitando a sus proveedores de textiles en Europa y Oriente–. Hace tres años, en una apuesta por consolidar la marca internacionalmente, cumplió el sueño de abrir una boutique y un showroom en Manhattan, específicamente en Chelsea, el sector donde están concentradas las mejores galerías de arte de la ciudad. Además, sus creaciones se encuentran en Barneys, una de las tiendas por departamentos más exclusivas del mundo, al lado de marcas como Fendi, Lanvin, Bottega Veneta y Azzedine Alaia.

“Ha sido difícil y ha tomado tiempo, pero es algo que siempre tuve claro: la mayoría de mi producción es para exportar”, dice mientras sirve agua hirviendo en una taza de té de manzanilla, en un popular café de Bogotá. Son las ocho de la mañana y en menos de doce horas presentará una muestra de su colección primavera-verano 2015 en la Embajada de España. Sin embargo, no luce acelerada ni ansiosa. Por el contrario, su semblante se muestra tranquilo, como quien tiene todo bajo control. Aunque faltan cosas por ultimar, es de las personas que toman un tema a la vez y se dedican a lo que están haciendo en el momento.

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El print alusivo a la era del pop.

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Antes de entrar en detalle sobre la nueva colección, hace un breve recuento de lo que ha sido la filosofía de la marca desde su creación hace veinte años, y cómo por cuenta de ella, sus diseños han llamado la atención de mujeres en los más altos círculos de la sociedad norteamericana. Recuerda que cuando regresó a Colombia, después de estudiar diseño de modas en el Rhode Island School of Design y en Parsons, en Nueva York, y de trabajar al lado de diseñadores de la talla de Gianfranco Ferré y Pino Lancetti, en Italia, tenía muy claro que quería hacer una diferencia en cómo funcionaba el tema de la confección.

“Tuve la experiencia de supervisar colecciones que se estaban fabricando en la India. Eran producciones en cadena. Es decir, una persona hacía solo los cuellos; otra, solo las mangas… Eso me marcó y me dio la pauta de cómo trabajaría en mi taller”. Decidió que enseñaría a sus empleadas a hacer la prenda completa, como se acostumbra en la confección de alta costura. “Para mí hay una diferencia muy grande si yo comienzo algo y lo termino, es ver lo que uno creó y la satisfacción que esto conlleva. Es una obra de arte. Toma más tiempo, pero refleja el cuidado y el amor de la persona que lo hizo. Cambia la energía y mejora el producto”, reflexiona la diseñadora, que hoy tiene más de setenta empleados en su atelier.

         

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julio
6 / 2015