Conozca las tendencias que trae Colombiatex 2015

Colombiatex, la feria especializada en insumos con la que se inicia el calendario de la moda en el país, demuestra que para competir es necesario no dejar nada al azar.
 
Conozca las tendencias que trae Colombiatex 2015
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POR: 
Rocío Arias Hofman

Textiles, acabados y procesos están en permanente desarrollo.

¿Audífonos incorporados en chaquetas para pre-adolescentes?, ¿línea de estimulación para recién nacidos con texturas en las rodillas y siluetas de animales que se desprenden?, ¿jeans teñidos de negro a modo de pizarra que se venden con lápiz incluido?

Sí, todas estas posibilidades existen en el catálogo diseñado por Off Corss. Son muchas más las que concibe el área de diseño que dirige Elisa Aristizábal (formada en la Colegiatura de Medellín) en la empresa colombiana fundada por el empresario Juan Camilo Hernández en 1979.

“La diversión y la tecnología son dos elementos claves en nuestro proceso tanto creativo como de producción. No vestimos a los niños con cualquier prenda. Ofrecemos piezas durables, originales y amigables con el medio ambiente (usamos ozono y láser, nunca permanganato)” señala la joven diseñadora, mamá a su vez de un bebé de ocho meses.

Las varitas mágicas que se venden colgando de pijamas, los ipads que entretienen a los niños en los 78 puntos de venta de esta marca en Colombia y la selección exhaustiva de textiles revelan hasta qué punto se vive la obsesión por el detalle en cada uno de los eslabones que forman la cadena de la compañía.

Off Corsss recientemente descubrió cómo se disparaban sus ventas gracias a la comercialización por catálogo que les permite llegar hasta pueblos que difícilmente se pueden identificar en el mapa. “Esta realidad nos ha llevado a pensar muy bien qué productos enviamos a cada uno de nuestros canales de venta que incluyen también almacenes multimarca en Colombia y puntos propios en países de la región andina y Centroamérica” dice Elisa Aristizábal, apoyada en uno de los rollos de tela que su colega, Adriana Ruiz –directora de compras-, atesora en la fábrica ubicada en el sector Guayabal de Medellín.

Son 500 mil metros lineales de tejidos estampados y planos de todos los colores imaginables. Listos para ser cortados en la planta y enviados en tulas a los confeccionistas que deberán ensamblar las piezas de cada prenda. Pantalones, camisas, pantalones y vestidos regresarán de nuevo para ser terminados y planchados, antes de emprender su destino final: llegar a los consumidores. La minuciosidad que exige la tarea de controlar hasta el último detalle resulta un factor de estímulo en lugar de agotar a las compañías involucradas en el sector. Lo compruebo, más allá de la fábrica, en el corazón hirviente de Colombiatex donde se realizan estos días las transacciones necesarias en la industria de la moda.

Hasta una firma de pequeño tamaño como CI Estrada Velasquez de Medellín ofrece más de 3 mil referencias de remaches y botones para jeans. Un pantalón masculino contiene 24 detalles incrustados con máquinas troqueladoras tan solo en la parte delantera y trasera superior de la prenda. Insólito. Y es uno de los modelos más exitosos comercialmente. “Hemos desarrollado unas piezas especiales con el material Zamac para darles una apariencia vintage” cuenta orgullosa una de las vendedoras en el stand que ocupa en el pabellón de insumos. Uno de los cuatro espacios comerciales donde se presentan 500 expositores en Colombiatex.

En otro extremo del corredor, Mr. Bling ofrece pedrería coreana “Tipo A”, me aclaran los promotores de esta compañía colombiana que aprovecha hábilmente el furor que causan las incrustaciones brillantes especialmente en la ropa interior (sobre todo, desde que se presentó el desfile de los ángeles de Victoria Secret al final de 2014 en Londres). “Claro que también tenemos Swaroskies que brillan más porque su corte es mejor” añaden.

Hay cremalleras de cobre pavonado, en aluminio y níquel. Pasen y vean. Elijan la que prefieran. En materia de etiquetas o handtags, sellos de prestigio, bolsas y garras de pantalón, las posibilidades de diseño, formato y materiales también son múltiples en Tecdymark –empresa de Cali, fundada en 1985).

En materia de ganchos, puedes quedar boquiabierto ante la capacidad de compañías como Erum Group (España, 1939), número 2 a nivel mundial, para personalizar con caprichos de toda índole lo que eufemísticamente se llama “necesidades del cliente”. Desde un jeque árabe solicitando ganchos grabados con su nombre y forrados en pedrería Swarosky para su clóset personal (a 220 dólares la unidad) hasta los ganchos que solicita por millones el grupo Inditex para Zara y otras de sus marcas. También hay productos que brillan en las vitrinas de noche gracias a un líquido fluorescente que circula por los dos brazos del gancho.

Si tiene su negocio claro en la cabeza, es probable que quede sorprendido y deba dedicarle horas a tomar decisiones ante la variedad de lo que aquí se ofrece. Si apenas es un visitante en la feria en busca de ideas, el área de insumos va a dejarle aturdido pues pareciera que la especialización ha llegado a niveles de paroxismo. Pero no, no nos engañemos. Nada está inventado del todo. En eso reside la gracia de hacer negocios. El que tiene olfato, encontrará en una feria como esta también una oportunidad empresarial. Sobre todo, en un momento en que hasta el elemento más mínimo es capaz de convertir una prenda en “algo más”.

Para Carlos Eduardo Botero, presidente de Inexmoda, la explicación es clara: “los insumos dejaron de ser funcionales para añadirle valor a la moda. El botón hace mucho más que cerrar una camisa y se vuelve parte fundamental del diseño. Colombia tiene mucho que ofrecer en ese sentido. Aunque no es suficiente ser fuerte en insumos para ser competitivos, hay que añadirle todos los ingredientes que exige el consumidor y la industria”.

Esa dedicación exhaustiva está ligada a focalizar la línea vertebral del negocio. “Desde el punto de vista de materias primas, la especialización en Colombia llevará al producto nacional a un alto nivel de competitividad” enfatiza Botero. Y sí, si tomamos en cuenta, por ejemplo, el caso de la textilera Fabricato, rescatada por el brasileño Carlos Alberto de Jesús, nombrado presidente de la legendaria compañía colombiana hace apenas once meses. Una de las decisiones más radicales tomadas “en equipo y con las mismas personas que siempre han trabajado en Fabricato” me insiste el experto en salvar industrias, consistió precisamente en concentrar la producción de la compañía en tres líneas (casual –driles y popelinas-, denim y tejido de punto) y abandonar la producción que se sale de este rango.

El Denim Day en Colombiatex, feria textil que se ha convertido en una referencia en Latinoamérica, demuestra otra arista del fenómeno de los detalles que inundan la industria. Es tal el universo de posibilidades que ofrecen los algodones aplicados al sector del jean que ya no se trata solamente de acabados, lavados, colores y siluetas, sino de consagrar una jornada entera a exaltar una prenda que acapara, temporada tras temporada, la atención de marcas y diseñadores.

Denim que se siente al tacto como terciopelo o seda. Denim que se incrusta o reviste. Denim que tapiza espacios y viste siluetas nocturnas. Si se tiene en cuenta que solamente en Colombia nos gastamos 1.98 billones de pesos en la compra de jeans –que representan a su vez el 14.3 de las decisiones de compra de vestuario de los consumidores nacionales-, no está demás remitirse al dicho aquel: “el gusto está en los detalles”.

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enero
28 / 2015