El denim al alza

No hay tejido más agradecido hoy en día que el que proviene del algodón y con el que se inventó el jean, pieza indispensable en la historia de la moda.
 
El denim al alza
Foto: Salvatore Salomone y Casas de moda
POR: 
Rocío Arias Hofman

Su vigencia no está anclada al pasado sino a su potente futuro. El diseño se ha encargado de darle otra vida.

Con solo ver el vestido azul profundo que presentó la exquisita casa Christian Dior en febrero de 2014 ante los exigentes ojos del mercado de la moda en París, se entiende por qué vibra el termómetro para el algodón teñido, más conocido como denim. La prenda que vestía a los marineros genoveses del siglo XII, y luego a los mineros norteamericanos de finales del siglo XIX –gracias al señor Levi Strauss– y que conquistó para siempre a las generaciones de jóvenes desde su irrupción en el escenario de la revolución estética, moral y musical de los años sesenta podría ser tomada como un principio filosófico. Dicho sin sonrojo. Pues el jean cumple asombrosamente el principio de “todo cambia pero todo permanece”. En pleno siglo XXI, la versatilidad de la pieza y del tejido ha logrado romper tabúes y romperles el alma –de alguna manera– a los diseñadores más arraigados en la tradición. Ya nada es lo mismo para el denim en un mundo en el que además se erige la mezcla como un valor certero. Es posible crear piezas desde el jean en los talleres de alta costura y el prêt-de-luxe.

Compañías como Dupont han logrado avances incomparables al proponer mezclas del denim no solamente con Lycra, su fibra estelar, sino al explorar recubrimientos especiales para lograr efectos inusuales como brillo plateado para este textil. En Colombia, la diseñadora María Luisa Ortiz fue seleccionada por esa empresa para crear una colección a partir de estos nuevos materiales. La solicitud tiene que ver con las tendencias previstas para el 2015 (siluetas geométricas, ropa deportiva que llega ferozmente a posicionarse como prenda de moda) y con la necesidad de que una creadora destacada por su trayectoria clásica y elegante preste atención a una línea que lleve el denim intervenido a un estadio de diseño. María Luisa Ortiz solicitó de entrada trabajar sobre dos colores: el blanco “va a ser el nuevo negro” –dice con una seguridad indestructible– y el azul oscuro –“es el más puro, el original”, afirma también–.

Esta colaboración de la diseñadora con Lycra resultó en una María Luisa Ortiz poco predecible, expresada a través de dieciséis salidas completas distribuidas en vestidos, shorts, jumpers y enterizos, trajes de dos piezas, pantalones y tops, faldas y chaquetas que no abandonan las mangas sofisticadas inspiradas en Balenciaga –por ejemplo– o los cortes refinados, característicos de la marca creada por esta mujer formada en París en los años noventa. Ahora que “Basic de Nimes” (el juego de palabras es puro capricho de la diseñadora) inicia una gira por países de Centroamérica para poner a prueba las imaginativas posibilidades del denim, es evidente que la apuesta busca incursionar en los productores de textiles y de productos de moda en el mercado. “No quería seguir una línea estricta de los uniformes del béisbol, pero quería aprovechar lo mejor del deporte: la funcionalidad. Eso sí, nunca renuncié a subirle el nivel a la prenda. En algunas piezas me reservé un poco más”. Todo este esfuerzo creativo desembocó incluso en una sesión de fotos realizada por Salvatore Salomone con una modelo no convencional, exactamente como el denim en manos de María Luisa Ortiz. Una mujer renuente, en todo caso, a usar jean y que quizá sea la primera en convencerse de que su estatus de diseñadora no se verá afectado por cuenta de atreverse con estas nuevas versiones del denim que ella misma está ayudando a imaginar. “Me descubrí además disfrutando el corte porque el denim no es muselina de seda. Puedes echar tijera tranquila, digamos”, concluye.

La estrategia parece contagiar la oferta completa de moda. El tejido, que ha adquirido peso por su maleabilidad y sus posibilidades de color gracias a los avances tecnológicos, ha sido explorado con una pericia editorial poco común. Lo ha hecho, como iniciativa propia Chevignon Colombia, a través de un magnífico libro que recorre la historia de este tejido y que propone en su innovador formato gráfico los desafíos artísticos que impone también el denim. Desde macarrons teñidos del blue clásico hasta intervenciones de espacios para el arte. Una aventura narrativa y exploratoria, Denim Proyect, realizada por Juan Pablo Gallón, formado en la casa matriz de los Benetton en Italia, a partir de lo que el empresario italiano Alberto Candiani llama “el tejido más democrático del mundo”. Es evidente que tomar la decisión de indagar hasta el fondo en este asunto debe tener consecuencias de mercadeo exitosas para la compañía. El público está dispuesto a seguir adquiriendo jeans, pero también a ampliar su rango de acción más allá de las chaquetas, camisas y pantalones tradicionales. El diseño es fundamental para lograr dar el salto.

Otro ejemplo de diseño con Denim

María Elena Villamil, diseñadora afincada en Cali (Colombia), también ha realizado una interpretación llamativa de este tejido. Sus colecciones siempre dirigidas a mujeres que ponen a prueba su seducción en prendas que favorecen su comodidad, tienen en el denim mezclado con el tencel –una fibra extraída de la pulpa del eucalipto–, un tejido que le permite a la creadora unas prendas impecables y originales de “monos de trabajo”, trasladados a la idea de una prenda completa que cumple funciones sociales mucho más exigentes.

         

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abril
15 / 2014