Hilos de esperanza: la historia de un excombatiente que encontró la paz en la costura

Unas sudaderas tipo cargo son la prenda con la que Torres Moda busca darse a conocer en el país, una iniciativa de confección en Bucaramanga liderada por un firmante de los acuerdos de paz.
 
Hilos de esperanza: la historia de un excombatiente que encontró la paz en la costura
Foto: Camilo Medina Noy
POR: 
Ramón Nivia

Una vía destapada de un solo sentido, que recuerda las que comunican las zonas veredales de tantas regiones en Colombia, conduce al sector Angelino Bajo, a unos 20 minutos al norte de Bucaramanga. Allí, Orlando Torres, excombatiente de las FARC y firmante de los acuerdos de paz, tiene su casa, construida con trozos de madera que dejan entrever el interior, posados sobre una placa de cemento y protegidos por techos metálicos que poco disipan el calor. 

La casa, donde convive con su familia, también sirve de espacio para albergar una pequeña tienda que surte las necesidades básicas de sus vecinos y su taller Torres Moda, proyecto que surgió luego de firmados los acuerdos de paz. Dos máquinas de coser y dos fileteadoras —estas últimas se usan para cortar y coser el borde entre dos pedazos de tela— son las herramientas con las que crea sus confecciones, en compañía de su hija y un aprendiz. 

“Aprendí costura a los 16 años, lo primero que hice fueron pantalones. Ese oficio me lo enseñó uno de mis hermanos cuando vivíamos en Arauca, en un punto llamado Puerto Gloria”, recuerda Torres de sus primeros momentos en el mundo de la confección. 

Oriundo de Rionegro, Santander, intentó ganarse la vida como jornalero en una finca de la región y, luego, como mecánico, “no me gustaba quedar lleno de grasa al final del día, ese trabajo no era para mí”. Y es en esa búsqueda de un oficio, que su padre pone a prueba su talento como sastre. “Me dio los insumos para que le hiciera unos pantalones, porque sabía que mis hermanos me habían enseñado. Aunque me tomó dos días, los terminé y le gustaron”. 

Así comenzó un camino entre máquinas de coser, agujas e hilos. “En esa época todos mandaban a hacer su ropa, y me iba muy bien”. No obstante, durante su juventud sintió la necesidad de aprender más sobre el mundo que lo rodeaba, “quería estudiar pero no tuve la oportunidad, y el único acceso que tuve a una educación fue, en la época, el Partido Comunista, donde me capacité en Marxismo Leninismo”.

Los ires y venires de la vida hicieron que a sus 22 años mudara su taller de confección a San Vicente del Caguán, Caquetá. Allí creó Telamoda, que consistía en un taller para hacer sus confecciones y un almacén para distribuirlas en la región. 

Según Torres, las injusticias presentes en la sociedad colombiana hicieron que, estando en San Vicente del Caguán, se uniera a las FARC. Pasó de ser el sastre del pueblo a realizar los uniformes del Bloque Oriental de esta guerrilla. “Recuerdo que en ese momento enfrenté un reto, pues las prendas que cosía debían resistir los ejercicios, las aperturas de piernas y el monte. Luego tuve que desarrollar sudaderas con estas mismas características, pero con telas mucho más suaves”. 

Con una orden de captura en su contra, fue arrestado cuando se encontraba caminando por las calles de San Vicente del Caguán junto a su nieta. “Al salir de la casa me di cuenta que nos estaban siguiendo, por miedo a que le pasara algo a la niña decidí orillarme y entregarme”. 

“Estuve un año en la cárcel de Florencia, Caquetá. Salí por los acuerdos de paz, porque mi condena estaba entre los 18 y 35 años”. Durante este periodo preso perdió su taller, el almacén donde vendía sus confecciones y el carro. Sin tener muchas opciones, decidió retomar su vida en Bucaramanga, donde viven sus cuatro hermanas. “Llegué a finales de 2017 con mi hija, un yerno y dos máquinas que logramos recuperar, con eso comenzamos esta nueva vida”. 

La sastrería, ese oficio que ha estado presente desde sus 16 años, es la herramienta que le ayuda a reintegrarse a la sociedad. “Con la asignación mensual que me dan por los acuerdos compro telas para hacer nuestras prendas, que enviamos para venta a Caquetá, porque allá conocen mi trabajo como sastre”. 

Ya radicado en las afueras de Bucaramanga trató de registrar su antigua marca, Telamoda, pero no fue posible. Frente a este impase decide llamarla Torres Moda y comenzó la producción de una de sus piezas más vendidas, las sudaderas tipo cargo —con múltiples bolsillos—. La característica particular de este diseño, que surge de su experiencia, es confeccionarlo con la horma de un pantalón —no de una sudadera— para que tenga más resistencia en la entrepierna. “También estamos trabajando en camisetas y pantalones, tanto para hombres y mujeres, como para niños y niñas. Al mes podríamos realizar más o menos 180 prendas, pero no tenemos esa cobertura de venta, por lo que tenemos que hacer menos mientras nos vamos posicionando”. 

Este hombre  espera que con su marca de moda pueda brindar un mejor futuro para él y su familia, “nunca fui un guerrero, no tuve misiones o cumplimiento de tareas, mi labor era producir pantalones y camisas, uniformes en masa. Ahora lo que quiero hacer es capacitar a la gente del sector para que puedan trabajar en esto y llevar un sustento a sus familias”. 

Con sus máquinas, bajo el techo de su casa que los protege del sol inclemente de la región, este sastre quiere que su emprendimiento ayude en el surgimiento de Angelino Bajo, un población olvidada en medio de las montañas.

         

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junio
4 / 2024