The Backroom: “Fast-fashion” a la colombiana

POR: Revista Diners
 / marzo 10 2014
POR: Revista Diners

Juan Diego Perdomo (Neiva, 1987) va a inagurar su propio espacio físico volcado hacia la moda colombiana. Ya había elegido para Indumoda, la tienda virtual, el formato de pop-up stores (siete tiendas efímeras en dos años) en varias ciudades del país para mostrar el trabajo de diseñadores que crean en Colombia.

Hoy está volcado en el montaje de THE BACKROOM, un local de 120 metros cuadrados, a pie de calle, muy cerca del circuito de los centros comerciales donde se vende moda en Bogotá. La inauguración ya está prevista: mayo de 2014. “Vamos a ofrecer prendas, accesorios, zapatos, carteras e incluso arte y decoración para el hogar dirigido a hombres y mujeres. Trabajo hecho por treinta diseñadores colombianos que reflejan lo que están haciendo nuevas generaciones en la moda -los que están creando propuestas novedosas desde 2010-” explica Juan Diego Perdomo.

El método para detectar a estos diseñadores consiste básicamente en el viaje permantente que el bloguero realiza constantemente a ciudades medias e intermedias del país y que -enfatiza- lo hace pagando todo de su propio bolsillo. Así quiere montar un espacio de multimarcas, organizado por áreas asigandas y marcadas especialmente en la tienda por el diseñador, para facilitar su identificación ante el público. Como Casa Prado en Barranquilla, Casa Trece en Medellín y Casa Allegra en Cali, The Backroom quiere replicar el modelo de Bergdorf Goodman pero… a la colombiana.

La curaduría -tema crucial para definir los criterios de selección de diseñadores- será siempre un asunto de discusión pero que lo zanja el dueño de esta aventura así: “voy buscando piezas que contengan diseño, que exista una propuesta propia; la calidad en la manufactura de la prenda y en las telas utilizadas es también fundamental. Que se perciba una impecable ejecución”.

Y no está en esta aventura tan solo. Cuenta con una coterránea -de Neiva- Marcela Cortés, como socia capitalista, que vive en el sur de La Florida (Estados Unidos) y está vinculada al sector. Las reglas fijadas para los diseñadores que quieran participar en este novedoso formato de almacén son claras: cada marca debe pagar $400.000 mensuales a The Backroom por estar presentes en este espacio. El contrato que firman entre las partes es de tres meses de duración para que pasado el tiempo puedan evaluar la conveniencia de permanecer allá y no pueden tener las mismas prendas exhibidas en ese periodo pues deben rotarlas. Perdomo se está convirtiendo en un empresario empeñado en conquistar a un público nacional y extranjero que busque cosas exclusivas hechas en Colombia, a buenos precios (entre los US$ 200 y los US$600) y que esté interesado en el mercado de consumo del fast-fashion.

Para este hombre, cuya cara de niño despistará siempre al recién conocido sobre su edad y condición guerrera, el énfasis en marcar su personalidad a través del aspecto es algo tan natural como ver salir el sol. Un asunto que ha tomado muy en serio desde la adolescencia en una ciudad intermedia como es Neiva, donde nació. “Aprovechaba cualquier ocasión para adquirir zapatos y prendas que se ajustaran a las siluetas apretadas al cuerpo -skinny-” confirma. La escasa oferta en su ciudad natal lo llevaban frecuentemente a comprar con su madre en Bogotá. “Marcas urbanas reconocidas por su trabajo en denim, sobre todo” detalla.

A los 16 años; Juan Diego fue a Londres a estudiar inglés y durante ese año dice haber absorbido mucha moda de la calle. “Es que soy como una esponja y enseguida incorporo lo que registra mi retina, mis sentidos en general. No tenía para comprar pero sí pasaba muchas horas mirando vitrinas y observando la gente que caminaba” dice quien en unos años se convertiría en un visitador profesional de las aceras para detectar tendencias de mercado.Regresó de su paso londinense para estudiar derecho, lo que siempre había deseado. Por eso salió graduado de abogado de la Universidad del Rosario en Bogotá. “Allí me convertí en la “legally blond” porque comenzé a salir con gente del sector de la moda que conocía en fiestas. Así me hice amigo de modelos y las acompañaba a los lanzamientos de marcas, a los desfiles del Círculo de la Moda. Luego conocí a Jorge Hoyos, creador del primer blog sobre moda que hubo en Colombia colombianfashion.com, y me invitó a ser su asistente” hilvana Juan Diego mientras reconstruye su trayectoria. Del que sintió como un intenso trabajo de producción de campo logró entrar en contacto con diseñadores, estilistas y protagonistas del mundo de la moda. Hizo el styling de las presentadoras del canal virtual para el que trabajaba y más adelante logró sentarse en las primeras filas de los desfiles para observar las colecciones en pasarela para producir contenidos.

Por estas labores lograba un pago que se compensaba con el apoyo de sus padres para vivir la suerte de “vida loca” inherente a la socialización extrema que tanto disfruta. “Siempre he tenido muchos amigos y desde niño me mostraba muy dominante” reconoce este hombre que se ufana de contar con amigas mujeres que suelen ser mayores que él. “Es que me interesa absorber de los demás lo que saben, conocer a través de otras personas”.Nunca dejó los libros aparte.

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marzo
10 / 2014