Analía Restrepo, ¡plástico y neopreno!

Accesorios hechos con plástico que se exhiben en las mejores vitrinas de diseñadores. Nueva entrada del blog de nuestra editora de moda Rocío Arias Hofman.
 
Analía Restrepo, ¡plástico y neopreno!
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Rocío Arias Hofman

Analia-RestrepoSon las cinco de la tarde y los árboles (reales) de acacia que la diseñadora Olga Piedrahíta “sembró” en el piso de piedra de su local dedicado a las artes -con especial énfasis en la moda- no dan sombra porque sus ramas están podadas. No hace falta que cobijen porque el atardecer sucede afuera, en la carrera 14A, incrustada en plena Zona Rosa de Bogotá. Los árboles exhiben nuevas piezas. Vengo a verlas. Con un balanceo casi invisible ondea un vestido negro -a modo de pechera de gladiador-, penden también collares extraordinariamente livianos elaborados en empaques hidráulicos mezclados con perlas e incluso lentejuelas y sirven también, estos árboles huesudos, para mostrar collares, aretes y pulseras elaborados en plástico colorido. Piezas cargadas de diseño pero tan limpias en sí mismas que su laborisidad pasa a un segundo plano y aparece su tranquilidad estética.

“Hace veinte años que trabajo en telar. He desarrollado una línea de casa (NEO) -que cuenta con almacén en Roma- y otra línea de accesorios (AR64). Desde hace siete años también voy a las ferias de París y Nueva York donde se promocionan mis piezas. De ahí tomé el vínculo con las tiendas de los museos (en La Pedrera en Barcelona, en el Guggeheim y en el MOMA, concept-stores, puntos de venta en galerías de arte)” relata Analía Restrepo (Cali, 1964), artífice de esta nueva colección que se exhibe en el almacén de OLGA PIEDRAHÍTA.

“No alcanzo a ir al ritmo de las tendencias de moda porque me dedico a investigar y esos tiempos no se corresponden entre sí. Pero es la primera vez que vengo a mostrar mi trabajo en Colombia”. Aunque Analía Restrepo reconoce que ha sido más bien por falta de iniciativa el hecho de no haber venido antes a su país natal para dar a conocerse, está pletórica en medio de lo que resulta una marcada contención de carácter. Quizá es tímida. Lleva treinta y dos años viviendo en Italia, país donde se formó como restauradora de instrumentos de cuerda. Una labor preciosista y virtuosa -a través de la cual se vinculó a la Biblioteca Luis Angel Arango- pero de la que se ha alejado profesionalmente desde hace años. En todo caso, se intuye que aquel aprendizaje ha dejado una impronta marcada en su vocación y, más importante aún, en sus manos.

En uno de sus dedos luce un anillo grande, salido de su taller, elaborado en empaque hidráulico de color azul oscuro. “Es que mi dios te ha dado unas manos…” exclama una señora mayor que la conoce bien desde hace tiempo y ha venido a verla esta tarde. “Tuve pasión por el telar inicialmente pero luego cambié” aclara Analía Restrepo para explicar cómo llegó al territorio de los accesorios y objetos de diseño para el hogar. Su mercado de venta lo tiene hoy cifrado en el mercado internacional, fuera de Italia -sobre todo, dada la crisis que afecta toda la cadena de producción y consumo- y en escenarios de economía emergente. Una razón poderosa para entender su llegada a Colombia. Goyo, la vibrante artista de la agrupación musical afrocolombiana Choquibtown, pasea por el local y parece corroborar los deseos silenciosos de Analía Restrepo al mostrarse entusiasmada con las piezas de esta artesana.

Como integrante de la corriente artesanal que se impone actualmente en el mercado -aquellas personas que trabajan diseño hecho a mano- el mundo del producto creado uno a uno, sin producción industrial, Analía Restrepo revela su tarea diaria: “cada pieza de mis colecciones está elaborada manualmente. ¡Somos solamente dos personas en el taller!”. Pues al país artesano, a la Colombia que convive con más de ochenta etnias indíngenas en su territorio y con población campesina sumida en el trabajo creado por las manos de manera ancestral, retorna esta mujer que bien podría ser protagonista de algún cuento de Alberto Moravia, a juzgar por su calidez y hermetismo que combina en simultánea a la hora de conversar. “La que me enganchó para venir aquí fue Danielle Lafaurie -productora ejecutiva de Olga Piedrahíta– para mostrar mi trabajo en su almacén. Con mi amiga de muchos años Marina Valencia -dedicada a la cultura y las artes desde Bogotá- hemos preparado este primer aterrizaje que consiste en crear tres “instalaciones” a partir de mi marca AR64: una primera colección de pulseras hechas con bolsas de plásticos que se presentó el año pasado en el MOMA de Nueva York. Una segunda colección de accesorios de plástico que he realizado a partir de botellas PET, en muchos colores -una paleta que no cuenta justamente la letra menuda del agobio económico que padece el otro país de Analía Restrepo, Italia, donde tiene su hogar y donde siente los efectos de estos años difíciles-. Y una tercera hecha en acero plastificado y empaques hidráulicos que conserva “memoria”.

“Los pasacalles y retazos de cuero sirven para hacer muchas piezas. En Italia está pasando mucho que los creadores nos volcamos en este tipo de materiales. El cliente, por su parte, se siente bien comprando estos productos. Mi proceso de diseño comienza por el material. Voy a ferreterías, a lugares de jardinería. Ya hay gente que me llama en cuanto tiene material para reciclar. Empaques hidráulicos que sobran, por ejemplo, llegan a mis manos fruto de la red de contactos que dispongo. No lo considero tanto un asunto netamente de reciclaje sino de aprovechamiento de material proveniente de excesos industriales. No tengo un fundamente ecológico como tal. Mira este vestido elaborado en neopreno, va a durar años y proviene del petróleo” aclara sincera Analía Restrepo sin necesidad de sucumbir en la tentación fácil de justificar ideológicamente su trabajo.

“Con ganchos de jardinería he elaborado este chaleco que funciona también como una instalación. No trabajo en patronaje de prendas para vestir pues apenas estoy incursionando. Estas las elaboré para mostrar mis accesorios en el recorrido que me ofrece esta sede. Mi fuerte son las piezas para el hogar (canastos, bandejas, etc…) que hago en neopreno con socias internacionales para la línea NEO“. La artesana colombiana expatriada en Italia trabajó muchos años ligada a Artesanías de Colombia (cuando Cecilia Duque era la directora) y, ya en Roma, fue partícipe de aquel primer desfile que diseñadores colombianos protagonizaron en Milán (2004) bajo el título de “Identidad Colombia”. Un logro importante que figuró como carta de presentación oficial en una de las cunas del diseño del mundo para creadoras como la propia Olga Piedrahíta, Lina Cantillo, Juan Pablo Martínez, María Luisa Ortiz y Francesca Miranda.

“Me gusta también recoger olivas en un terreno que tenemos de casi tres hectáreas de olivos donde contamos con una casita y pasamos tiempo con nuestro hijo de siete años” acaba musitando Analía Restrepo, esposa del escritor y periodista bogotano Santiago Gamboa. Llega afilado el final de la tarde. Y vendrán en adelante los días necesarios para que Analía Restrepo pueda crear y producir el evento que le gustaría ofrecer en Medellín durante los días que en julio ocupe la feria Colombiatex 2014. “Algo para mostrar de manera interesante esto que hago” resume la diseñadora.

¿Dónde? Accesorios y prendas de Analía Restrepo se suman a la presencia de creativos que exhiben sus piezas en la sede de la diseñadora OLGA PIEDRAHÍTA. Un lugar donde rota buena parte del talento Colombia. En la cra. 14A, 82-36 (Bogotá).

Visite el blog de Rocío Arias Hofman sentadaensusillaverde.com.

         

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febrero
11 / 2014