El termómetro de Colombiatex 2014

Las transacciones comerciales y los ríos de gente que asiste a la feria de Medellín no son la única manera de medir el impacto de una plataforma que mueve la moda en América Latina.
 
El termómetro de Colombiatex 2014
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Rocío Arias Hofman

Hay detalles que revelan mucho más.

-Los sonidos-

Nunca supuse que iba a encontrar respuesta a una pregunta que vengo haciéndome hacer rato: ¿a qué suena la moda?. Hallé un repiqueteo discreto e inofensivo proveniente de una máquina imponente –tecnología alemana e italiana pero ensamblada en Brasil- en el Pabellón Azul del recinto ferial. Una estructura en hierro sostiene una suerte de carrete enorme que cuenta con dos plataformas concéntricas en torno a su eje en las que se insertan 1.856 agujas de coser. De apellido Orizio –por la marca- es una máquina tejedora, listadora y circular que combina tres colores de hilo para fabricar hasta 200 kilos de tela al día, unos 300 metros.

Operada por una sola persona, a pesar de ocupar un área de 8 x 4 metros, la máquina luce robusta pero esconde un interior hipersensible –como pareciera ser también Gerardo Pérez, el encargado para Colombia-. De repente, el run-run-run se convierte en algo más bronco: un hilo se ha roto y toda la maquinaria obedece la señal y se detiene. Una fragilidad asombrosa para ser especímen del mundo industrial. “No le tenemos tanto miedo a la competencia oriental porque somos de muy buena calidad y la cercanía de Brasil hace que surtamos repuestos rápidamente” asegura Pérez mientras consiente su joya que, por cierto, vale US$98.000.

Claro que una feria como Colombiatex acaba siendo un gran “desconcierto” auditivo. Si bien no se escucha el retumbar electrónico absurdo y usual en las convocatorias de moda en el país (incluso fuera de los recintos de pasarelas), hay un murmullo poderoso que se levanta zumbando hasta los techos de Plaza Mayor y circula por todos lados. Es el producto de las conversaciones de los miles de visitantes, compradores y expositores. Bueno, los periodistas contribuimos a la bulla, claro está, en medio del fragor de nuestra reportería. De vez en cuando, intervenciones de Dj’s acaparan la atención de todos y logran congregar en torno, por ejemplo, al stand de la legendaria compañía textil colombiana, Fabricato, a muchos para presenciar el desfile de 19 piezas creadas en exclusiva por el diseñador Camilo Álvarez para mostrar las inmensas posibilidades de los nuevos textiles (denim y punto) que ofrece la empresa paisa al mercado.

Mencionar a la agrupación Mojito Live no viene al caso porque ellos se dedican a la música y los contrataron justamente para amenizar la noche –pasada un buen rato por agua- de la segunda jornada de la Feria, el Denim-Day, jornada en la que todos se tomaron bastante en serio la propuesta de vestir en jean.

Valga, en cambio, resaltar la extraordinaria cadencia de los brasileños. Ellos sí convierten en una melodía sus conversaciones salpicadas por la mezcla portuñol. Me da la impresión que sus transacciones comerciales deben contar con puntos de éxito a causa del volúmen y el ritmo que manejan. Un contraste completo con el acento re-marcado de ciertos antioqueños que visitan Colombiatex 2014. Empresarios empíricos que producen pronto-moda para todo el país: pueblo, vereda, ciudad de provincia y barrios a lo largo y ancho de Colombia. Representantes de compañías que vienen a comprar telas, absorber rápidamente las tendencias y regresar a El Hueco, un área en Medellín que desde hace décadas vende prendas en cantidades nada despreciables.

-Las bancas y las sillas-

Resulta que no hay sitio libre en la Feria. Aclaro, para descansar un rato. Todo el mundo anda arrastrando en algún momento del día los pies. Se entiende porque las jornadas son extenuantes para todos. Hay cantidades ingentes de telas para tocar, ver y comparar. Junto a la maquinaria están los insumos y accesorios. Además la oferta específica de países como Brasil, India y Turquía. Es difícil ver “desocupados” en Colombiatex. Sí, claro, vienen personas a mirar pero su paseo por los pabellones es intencional. Siempre acaba pasando algo con esta manera de deambular. Es posible que no concreten compras en este lugar pero seguramente serán de los que integran el grupo de “los post-ventas”, lo que más agradecen los abnegados asesores comerciales porque –de regreso a sus oficinas el lunes que viene- se desquitarán y encimarán a la fileteadora quizá una recubridora. Al poliéster-seda, un algodón licrado.

Puffs bajo sombrillas chinescas multicolores, sillas de diseño italiano en poliuretano, bancas de madera y de cemento, bancas altas de bar en madera y metal, sofás de cuero sintético… ¿Dónde hay un puesto libre en hora pico de cansancio? Ni siquiera en la abarrotada sala de prensa que atiende a un centenar de periodistas nacionales e internacionales. Encuentro los únicos puestos libres de la Feria en el auditorio del Pabellón del Conocimiento, lugar donde se sucede durante los tres días consecutivos la programación de conferencias que Inexmoda organiza con la Universidad Pontificia Bolivariana. Abierto al público, las 1.600 butacas del Teatro Metropolitano reciben en oleadas y –según el interés del tema, desde tendencias hasta software para hacer negocios y comportamientos del consumidor- a una mayoría de estudiantes (60%) y grupos menores de empresarios. Algún despistado no falta. “Es que además este espacio se vuelve una prolongación de los salones de clase para los universitarios que estudian moda y diseño en general” confirma William Cruz, docente de la UPB.

-El dichoso look “todo ajustado”-

Por cierto, moda-moda, lo que se dice moda, encontré muy poca entre los asistentes a la Feria. Como si quienes pertenecen a la tramoya de la industria (textileros, fabricantes de maquinaria, vendedores de insumos, confeccionistas y empresarios de moda) ignoraran olímpicamente, quizás a propósito, aquello que hace la moda no solamente el vestido que protege sino el que adorna. No, en Colombiatex, nadie parece levantarse por la mañana para jugársela con su personalidad a través de las prendas. De manera que el espectáculo general es monótono, tristón, falto de seducción. Esta uniformidad abúlica que parece manifestar buena parte de los asistentes a la Feria se traduce en la consabida pinta ajustada, muy ajustada arriba y abajo, en las mujeres no importa su peso o su figura. Y en jeans o aburridos pantalones de dril color habano desvaído con camisas abiertas, ¡hasta el tercer botón, uf! en los hombres. Ole, ¿la moda que venden no necesita pregonarse, sentirse, verse, ser vivida finalmente?

Por eso, casi tropiezo cuando encontré un hombre magnífico, acodado en la barra de la terraza de The Charlee Hotel, en pleno parque Lleras (Zona Rosa, rumba, en Medellín) aguardando el comienzo del desfile convocado por Lycra para mostrar las posibilidades de su tejido estrella en mezcla con el denim e interpretado de manera ingeniosa por JUAN (blancos y negros de efecto brillante en chaquetas moteras) y por María Luisa Ortiz (un revival de los uniformes de beisbol para mujeres). Ese hombre, ¡un dandi! Me atrevo a decir que el último que queda. Impecable, llamativo. Vestido con camisa negra, pantalones blancos rayados, zapatos de color, las gafas en montura y el pelo muy peinado hacia atrás. Claro que después de este encuentro fortuito y fugaz, no volví a verlo. Quedó borrado el único rastro de moda de la superficie de Medellín. Quizá fue solo una ilusión, parte de la escenografía y de la producción realizada por Jackie Saad para Lycra.

-Los colores-
Más que en la vista, sentí que el gran alboroto de estos días ocurrió con el gusto y el tacto. En el espacio del Foro Textil y de Insumos donde, a la par que las charlas sobre tendencias, se creó una surtida exhibición de las telas que cada marca propone para las temporadas de 2014. Ahí fue Troya para mis sentidos. Agrupados por novedades de colores, el recuento es algo así como: blanco, aloe, amatista, corteza y tormenta bajo el título de “Esencia”. Negro, cráter, boreal, venus, infrarrojo y celeste en el espacio de “Super Natural”. Sandía, kiwi, zapote, orquídea, ultramar, hierbabuena, sol, arrayán, betabel, coco y arena en el grupo de “Carnaval”. Muestras como recortes infantiles para explorar con los dedos hasta que ya no sabes si cerrar los ojos y retarte así: “algodón puro, seda mezclada, viscosa, encaje, tencel, terciopelo, ¿plumas?, denim pero ¿cuál de todos?… hasta el infinito”.

-Las cifras-
No hay Feria sin números en su cierre. Colombiatex 2014 reporta expectativas de negocios por valor de US$266,9 millones, casi el doble de lo estimado al inicio de la misma (75% más que el año anterior, en todo caso). 26.419 visitantes. 1.760 compradores internacionales de 41 países y 9.168 nacionales.

         

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enero
24 / 2014