POR: 
Claudia Arias

Algo le quedó de cuando fue subteniente de reserva en el ejército argentino, justo antes de ir a la academia a formarse como licenciado en enología en la Universidad Juan Agustín Maza –Ujam–, en Mendoza. Ambas experiencias le han servido para estar al frente de Expovinos Colombia, pero nada le ha sido más útil a Mario Puchulú Giacca, enólogo asesor del Grupo Éxito, que haber nacido y crecido entre uvas.

Hasta los seis o siete años vivió en un viñedo, rodeado de otras plantaciones de uva en su natal Rivadavia. Era posible escuchar el ruido de las moledoras y sentir los aromas de las uvas frescas. Eso no se aprende en ningún libro, tampoco en Internet. Se aprende de ver a Cosme, su padre, mirar desde un carro a 60 kilómetros por hora unos cultivos de cabernet sauvignon y saber que faltaban al menos cinco días para la cosecha. Se aprende después de trabajar por años en distintas bodegas de su Argentina natal y otras en España, y de estar hoy involucrado con uno de los más grandes comercializadores de vinos, el Grupo Éxito, de cara al consumidor.

Con estas herramientas, Puchulú ha trabajado por casi dos décadas en la promoción del vino en Colombia, encontrando dos condiciones que, a su juicio, resultan fundamentales para el crecimiento del sector: la disposición del colombiano a aprender de una bebida que hasta hace una década no era muy conocida en el país, y la ventaja –aunque parezca extraño– de no ser una nación productora. Esto último, explica, les permite a las tiendas especializadas y a las grandes superficies ofrecer vinos de los más diversos orígenes. Así, el consumidor puede experimentar y comparar. En cambio, en los países productores tiende a primar el producto local.

A esto hay que sumar la presencia cada vez mayor de eventos relacionados con el mundo del vino, y en el caso particular de Expovinos, el hecho de ser una feria dirigida al consumidor final, con un fuerte contenido académico. Sobre este asunto es enfático, pues, aunque valora su trabajo y se enorgullece de él, tiene claro que, sin un consumidor formado que entienda lo que hay detrás de un vino, el esfuerzo no sirve de nada.

Puchulú destaca también la labor de los importadores (sus grandes aliados), así como la de los restaurantes y bares. Todos juntos han aportado para que el vino sea una bebida cotidiana y no destinada solo a ocasiones especiales. El reto es seguir impartiendo conocimiento e informando, pues, como dice Puchulú, “si la gente entiende lo que hay detrás de una copa de vino y todo lo que implica llegar a ella, hasta el vino más costoso parecerá barato”.

Él, por lo pronto, sigue aportándole al sector, listo para enfrentarse a la única semana del año en la cual no bebe ni una gota, porque le gusta tener tiempo para apreciar la bebida en su real magnitud y la feria no se lo permite.

Entre sus tareas está la de coordinar la agenda académica y pedagógica, en la que participará un centenar de invitados internacionales y no pocos colombianos. Otra de sus misiones consiste en supervisar las catas a la vista del público, cuyo objetivo es premiar los mejores vinos de la exposición.

Una labor extenuante, pero que vale la pena por los miles de personas que la disfrutan. Ya él tendrá su momento, una vez baje el telón de esta gran puesta en escena, responsable durante los últimos años de uno de los aportes más importantes al crecimiento del consumo de vino en Colombia.

         

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL
julio
9 / 2012