¿Se pondría estas colecciones del Milan Fashion Week 2022?

Zapatos enormes, ropa desteñida y extravagante que cuesta miles de euros. Las puestas en escena son shows que desafían la capacidad técnica y se critica lo que se establece como “bello”.
 
¿Se pondría estas colecciones del Milan Fashion Week 2022?
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POR: Óscar Mena

El Milan Fashion Week volvió con todo su esplendor. Las pasarelas, las modelos y los diseñadores presentaron lo mejor de su repertorio y algunos íconos, como Giorgio Armani, recordaron entre sus presentaciones la cruenta situación por la que pasa Ucrania, con su pasarela adornada por el sepulcral silencio en la capital italiana.

Sin embargo, la mayoría de las casas de alta costura mostraron colecciones tan exóticas que seguramente nadie se pondría. Es el caso de la chaqueta emplumada oversize que Kendall Jenner vistió en la pasarela de Prada. El conjunto de lana que Gucci creó junto con Adidas. O el vestido que emula a una lámpara victoriana exhibida por la super modelo Bella Hadid.

Algunos aplauden la creatividad de estas celebridades y diseñadores, otros simplemente buscan lo básico para vestirse, pero todos reconocer que la moda es capaz de comunicar cientos de cosas sin siquiera abrir la boca.

Justo por este motivo, Jeremy Scott, de Moschino, lo reconocieron como uno de los creadores más surrealistas del Milan Fashion Week. “Su colección está inspirada en instrumentos de cuerda, lámparas del abuelo. Estas a su vez fueron adornadas con frases poéticas como gilt not guilt y maid in italy“, como reseñó Vogue Italy.

¿Cómo entender el universo de “la ropa que nadie se pondría”?

Antes de hablar de reciente fenómeno que vivimos en el Milan Fashion Week y en las grandes pasarelas del mundo, debemos entender que la ropa del día a día es producida de forma industrial. Lo que se conoce también como prêt-à-porter “PAP”, o “lista para ser portada” no es más que una categoría con una distancia abismal con las prendas elaboradas a mano y que son muy exóticas como las que vemos en las pasarelas de Haute Couture.

Los creadores statement

Moderno, ecléctico, divertido, innovador, arriesgado, disruptivo, estos son algunos de los adjetivos que escuchamos en el mundo de la moda para referirnos diplomáticamente a algo que se puede considerar feo, impredecible o fuera de los estándares actuales de la estética. ¿Qué pasa por la cabeza de los diseñadores o de las marcas que hacen este tipo de desfiles?

Martin Margiela, fundador de la Maison Margiela, y retirado en 2009, es un elemento clave para entender el fenómeno de la ropa que usualmente no usaríamos para ir a la oficinar.

El creador belga, asociado a un grupo de diseñadores llamado “los seis de Anvers” (Dirk Bikkembergs, Dries Van Noten, Dirk Van Saene, Walter van Beirendonck, Marina Yee y Ann Deumelemeester), fue un diseñador que durante los años 80 y 90 cambió el curso de la moda europea. Su postura crítica frente a la prensa desafiaba las estrategias de marketing y a los creadores mediáticos de la época.

Con desfiles en estaciones de metro, creando ropa con solo un pedazo de tela blanca como etiqueta y hecha con materiales reciclados como:

Bolsas, vajillas rotas o calcetines y modelos con la cara tapada buscaba denunciar algunos de los valores de la sociedad de la época: el consumismo o la superficialidad innecesaria de su industria.

Un llamado de atención con lo “feo”

Para la época sus desfiles eran alarmantes y, paradójicamente, su aspecto crítico y misterioso llamó la atención de la prensa y de una clientela de intelectuales que se identificaban con sus denuncias.

De esta manera, el mercado de las creaciones que se salían de lo socialmente aceptado se vieron reafirmadas. Ya venían tomando vuelo con la llegada a Europa de creadores asiáticos como Yohji Yamamoto o Rei Kawakubo, quienes le dieron más importancia a la prenda que a la modelo que la portaba.

Los creadores también diseñan sus shows con elementos catalogados como “feos” para manifestar un rechazo a la perfección. Esto lleva consigo una vida artificial, un estándar que actualmente se promueve en redes sociales y algunas campañas de publicidad.

El Milan Fashion Week entre los mejores espectáculos para esta moda

Desde hace algunos años vemos desfiles con puestas en escena que a veces producen curiosidad, como la de Gucci otoño-invierno 2022. Aquí, donde las modelos caminaron a través de un camino de espejos para explorar “el poder fantasmagórico de Exquisite“, la colección que desarrolló la marca italiana con Adidas.

Alessandro Michele, director artístico de la marca, dijo para Vogue Italia que “la ropa refleja nuestra imagen en una dimensión expandida y transfigurada… usarla significa cruzar un umbral transformador donde nos convertimos en otra cosa”.

Así entendernos que la colección está basada en un pensamiento profundo de Michele que logra comunicar a través de la creación de estas prendas de alta costura. Lo mismo sucede con Muccia Prada, creadora y diseñadora de Prada. Aquí lleva media década explorando el mundo de la moda ugly chic, que irónicamente vente con éxito en todo el mundo.

Tal vez no sea lo más bello estéticamente, pero genera emociones fuertes.

La contracultura en la moda de alta costura

Así, la modernidad como corriente artística desempeña un rol fundamental permitiendo al artista no solo ser una fotocopiadora de la realidad tal cual es, sino que aprovecha la libertad de exteriorizar su visión traducida en puestas en escena originales.

¿El fin de los desfiles?

La palabra desfile va desapareciendo al referirnos a estos eventos donde los diseñadores muestran sus colecciones, dándole lugar a la expresión show o “espectáculo”, y esto no es por azar. Cada vez presenciamos menos el desfile de una modelo tras otra luciendo las diferentes creaciones caminando o bajando las escaleras de una maison.

Podemos tomar de ejemplo, el reciente desfile de Sunnei. Aquí las modelos bajaron de un taxi y salieron corriendo a lo largo de una calle junto a un edificio industrial, mientras que los asistentes debían grabar con sus teléfonos en cámara lenta.

¿Qué es lo bello desde la visión de la moda?

Christopher Kane, el diseñador escocés, afirmaba que “no hay mal o buen gusto, solo diferentes formas de verlo”.

Actualmente existen dos corrientes bien marcadas: quienes se quieren vestir como propone el mercado de masas, lo que implica una imitación.

Y los que buscan diferenciarse porque se identifican con el ADN de una marca en particular. En otras palabras, por pertenecer a un grupo o por expresar con su forma de vestir una posición o una opinión en especial.

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Ha tomado fuerza una nueva tendencia llamada “autenticidad”, Coco Chanel afirmaba que “los tiempos difíciles despiertan un deseo instintivo de autenticidad”.

Esta tendencia vista en los desfiles, en las creaciones y finalmente en quienes las portan, se caracteriza por la libertad de vestirnos como queramos y como nos sintamos bien.

Implica, así mismo, la libertad de reivindicar con argumentos respetuosos nuestra visión de la vida y de la sociedad. Sin importar si nos critican por portar algo “feo”.

“Las personas llaman a algo feo simplemente porque no lo entienden”, defiende el diseñador Kane. Es así que finalmente lo “feo” y lo “imperfecto” siguen de moda, dado que gracias a ello podemos reflejar sin culpabilidad nuestra bella naturaleza imperfecta.

¿Qué le parece la moda “fea” que se presentó en el Milan Fashion Week? Escríbanos a nuestras redes sociales @dinersrevista

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marzo
2 / 2022