¿Las feromonas realmente funcionan para atraer a su potencial pareja?

Hace unos días me regalaron un perfume «cargado de feromonas» y me dijeron: «así vas a llamar la atención de todas tus potenciales parejas». Incrédulo miré la botella buscando la sustancia química que supuestamente segregamos todos los seres vivos para llamar la atención, pero solo vi los típicos ingredientes: alcohol, citral, fragancia y otras cosas, menos la susodicha feromona del amor.

¿Qué son las feromonas?

Con curiosidad empecé a buscar qué es la feromona, cómo funciona y si realmente se puede encapsular esta sustancia que promete (en mi caso) atraer a más mujeres. Sin embargo para llegar a este punto tuve que devolverme en la historia y entender que la evaluación olfativa es una cosa que realizamos todos los seres vivos.

Por ejemplo, los mamíferos durante el cortejo ensanchan las ventanas de sus narices cuando una hembra lo excita. Es decir, la olor es una prueba que equivale al plumaje de un pavo real o el fino canto de un ruiseñor, como formas de conseguir pareja.

De las feromonas animales a las de humanos

En los últimos cien años, los científicos confirmaron la existencia de feromonas en focas, cerdos, roedores y muchos otros animales, pero nunca en humanos.

Y no pocos afirmaron que los hombres carecían, incluso, del equipo necesario para comunicarse por medio de los olores. En las otras especies la recepción de las feromonas es función de dos pequeños hoyos ubicados en las ventanas de la nariz, conocidos —en conjunto — como el órgano vomeronasal (VNO, por sus iniciales en inglés).

Y hasta hace poco era un dogma científico que cualquier presencia del VNO en los humanos constituía, cuando mucho, un vestigio del pasado.

Es más: en los pasados años 30 los fisiólogos declararon que el cerebro humano no tenía una sección destinada a procesar las señales del VNO, con lo cual cerraron, al menos por un tiempo la discusión sobre cualquier posible papel que pudiera jugar el olor en la atracción sexual entre humanos.

Sin embargo…

Descubrimientos recientes sugieren que los reportes sobre la “incapacidad» olfatoria de los humanos han sido exagerados. Hace menos de una década —usando microscopios de alta tecnología que no estaban disponibles para los investigadores de comienzo de siglo— un equipo liderado por Luis Mont-Blonch, de la Universidad de Utah, encontró par de hoyos, uno en cada ventana, una pulgada hacia adentro de la nariz, alineados con células receptoras que se probó que la válvula olfativa que los científicos no pudieron encontrar en 1930 no está ausente del cerebro humano.

Está envuelta en la masa frontal de la corteza cerebral, lo cual la hace difícil de encontrar. Este hecho, unido al descubrimiento de un VNO funcional en los humanos, abrió un nuevo capítulo en la historia de los olores humanos.

¿Entonces sí existe la feromona es hombres y mujeres?

Con estas investigaciones ahora puedo creer un poco más que existe un perfume con feromonas para ser potencialmente más atractivo para las mujeres. Incluso, también aprendí que mis feromonas naturales funcionan e incluso las puedo reproducir.

Según los científicos, las glándulas mayores que las producen están en la piel: las sebáceas, las sudoríparas o las apocrinas. Las sebáceas son clave para lubricar y proteger del agua la piel, pero es poco lo que se sabe sobre cómo contribuyen al olor humano.

Las sudoríparas excretan agua, sal, sustancias inodoras en personas sanas. Y las apocrinas protegen el cuerpo de bacterias exudando los vahos nocivos que sirven como base para el negocio de los desodorantes.

¿Puedo estimular la producción de feromonas?

De las tres, las apocrinas —que solo son funcionales después de la pubertad, cuando el ser humano comienza a buscar pareja y que son más activas en los períodos de nerviosismo o excitación — son las mejores candidatas a figurar como las productoras de feromonas humanas.

Las glándulas apocrinas exudan esteroides olorosos que afectan el comportamiento sexual de algunas especies de mamíferos. La androsterona, un esteroide emparentado con el que produce el olor que tiene al borde de la extinción al desgraciado ciervo almizclero, es uno de ellos.

Entre más apestoso, más atractivo

Personalmente soy de los que creen que entre más limpio y mejor huela la persona, será más atractiva. Y así lo creían también los científicos hasta una encuesta de la National Geographic Society, que en 2017 pidió a las mujeres calificar el olor de 10 hombres. Desde el más limpio hasta el más apestoso.

El resultado encontró que todos los hombres liberal la androsterona, muchísimo más que las mujeres pero su olor es difícil de detectar. Sin embargo, en los hombres que estaban sin bañarse, fueron los más atractivos para las mujeres.

» Esperaba encontrar una reacción fuerte y favorable al olor de la androsterona en los días de la ovulación, cuando el sentido del olfato es más agudo en las mujeres y cuando están más propensas a concebir. Sin embargo, en este tiempo de ovulación las mujeres se mostraron totalmente indiferentes a la androsterona. Lo que quiere decir, que el hombre ‘apestoso’ puede conseguir pareja momentáneamente, sin embargo, no para algo serio», comenta Karl Grammer, del Instituto Austríaco para la Biología Humana.

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Otro estudio de feromonas de ratones versus hombres

Hay, sin embargo, pruebas empíricas sobre el efecto de los olores en la atracción sexual entre los humanos. Y, curiosamente, no fueron encontradas por fisiologistas dedicados a investigar los olores, sino por genetistas estudiosos de las leyes de la herencia en el sistema inmunológico.

Experimentos sobre el rechazo de tejidos en órganos trasplantados llevaron a descubrir que el organismo detecta presencias extrañas —provengan de un virus o un riñón implantado— por que las células del cuerpo están recubiertas con proteínas que el sistema inmunológico reconoce como propias, a diferencia de aquellas pertenecientes a cuerpos invasores extraños.

Un segmento de nuestro DNA llamado Complejo Histocompatible Mayor, MHC (por su sigla en inglés), codifica las estructuras de las enfermedades, actuando como si fuera el órgano visual del sistema inmunológico.

Y cuando la enfermedad es reconocida, los sientes del sistema —las células T —son alertados y ellos se encargan de acabar con los intrusos. Pero la función del MHC es todavía más compleja. En experimentos de laboratorio se ha comprobado que cuando una ratona se ofrece a dos pretendientes, inevitablemente elige a aquel cuyos genes MHC sean mas compatibles con los suyos.

Ella evalúa los MHC de los machos al oler su orina. Si escoger una pareja disimilar, la ratona se asegura de no quedar embarazada. Rechaza, incluso, los genes MHC de sus hermanos.

Los genes sí importan

Resulta que esta investigación se me salió de las manos y ya no se trata netamente de feromonas, sino de nuestra capacidad «casi animal» de elegir parejas según el «instinto» y la compatibilidad de ADN, sin ir a hacerse una prueba de sangre o algo así, porque está claro que no vamos por ahí oliendo la orina de nuestras parejas.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que las personas pueden discriminar entre los ratones que se diferencian genéticamente, con solo oler su MHC.

Y si las narices humanas solo pueden hallar esa pequeña diferencia con criterios olfativos, pueden también detectar los productos aromáticos del sistema inmunológico del cuerpo humano.

Un grupo de científicos de la Universidad de Birmingham, en Suiza, comprobó que las diferencias de olor del MHC en las secreciones de las glándulas apocrinas de los hombres afectaban las decisiones de las mujeres.

Tomar una decisión olfativa

El equipo reclutó cien estudiantes entre hombres y mujeres de diferentes colegios, para reducir las posibilidad de que se conocieran unos a otros. Los hombres se pusieron camisetas de algodón mientras dormían durante dos noches consecutivas. No consumieron comidas condimentadas, alcohol, ni tabaco.

Tampoco usaron productos aromatizados, ni tuvieron sexo durante los dos días del experimento. Durante el día sus camisetas sudadas eran guardadas en contenedores plásticos. En las dos semanas anteriores al experimento, las mujeres usaron un spray nasal para proteger las membranas mucosas.

Ellas fueron elegidas de tal manera que pasadas esas semanas comenzaran a ovular, pues el olfato se desarrolla más en ese período. Primero olieron una camiseta nueva y luego las usadas por los hombres. Debían clasificar las camisetas en más o menos sexy, según la intensidad del olor.

Clasificaron el olor de los hombres según el grado en que éste les resultaba placentero. Un mismo olor era agradable para unas y desagradable para otras. Algunas dijeron que los olores que preferían les recordaban a algunos ex amantes, mientras que el MHC común al de ellas era frecuentemente descrito como similar en sus padres o hermanos, resultado que se esperaba de la prueba.

Tomándole el pelo a la naturaleza

Basados en sus pruebas, los investigadores suizos encontraron también que las mujeres que toman pastillas anticonceptivas —evitan la concepción haciéndole creer al organismo que está embarazado— reportan un cambio en sus preferencias olfativas.

Las píldoras “reversan» las preferencias naturales y una mujer puede sentirse atraída hacia un hombre por el cual normalmente no se interesaría. Los efectos de semejante elección involuntaria pueden ser positivos hasta que la mujer suspenda las pastillas.

Entonces notará que su marido tiene un nuevo aroma en el cuerpo. El asunto ha llegado más lejos Las parejas con dificultades para concebir hijos comparten significativamente más su MHC que las que tienden a procrear fácilmente.

El olor de la fertilidad

El olor no es causado por la infertilidad de uno u otro, sino por la combinación de genes. Inclusive los problemas de infertilidad se deben muchas veces, a decisiones estratégicas e inconscientes que toma el organismo femenino para inmunizar sus sistemas y evitar la procreación.

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Las píldoras anticonceptivas tienen su encanto —y juegan un papel muy importante— pero hacen cortocircuito en nuestro propio sistema de elección de la pareja, que se relaciona con adaptaciones formadas por las necesidades creadas durante millones de años en las adversidades ancestrales.

Quienes encuentran ofensivo el hecho de que no sea la comprensión racional sino los sentidos lo que juega un papel tan importante en la atracción sexual y selección de la pareja, no deben preocuparse, somos menos humanos de lo que creíamos, pero descubrimos que nuestros sabores y aromas son mucho más complejos de lo imaginado

Siete pasos para oler a su pareja

El magnetismo de un hombre y una mujer dependen del sistema inmunológico, de sus genes y de cómo lo puede compartir con su potencial pareja.

Ya está comprobado, según los científicos, las mujeres pueden detectar su compatibilidad genética mediante el olfato. Para esto es necesario, sin embargo, que puedan llegar a descubrir el olor natural de nuestro sistema inmunológico. Muchas lo agradecerán.

Si usted tiene, por ejemplo, problemas de procreación, antes de visitar un médico hágale caso a su olfato. Practique el test del olor, para lo cual no debe ingerir píldoras anticonceptivas:

1. Tómese unos días libres. Haga que su pareja se duche con un jabón sin fragancia y que use una camiseta de algodón durante un día y una noche. Manténgalo alejado de los fumadores y de los olores fuertes.

2. Asegúrese usted de no estar resfriada y aléjese de los fumadores durante un par de días.

3. Luego que el hombre pase un día y una noche en su ropa de algodón y antes que la mande lavar, huela la camiseta. Si el olor no la ofende, usted esta a salvo. Si éste le resulta sexy, mejor aún.

De este modo usted estará segura de que él es el hombre con el que puede tener hijos. Pero si el olor le recuerda a su papá o a su hermano, póngase en contacto con su doctor y pídale que le realice los tests genéticos antes de decidir engendrar un hijo.

4. La incompatibilidad genética no es la única razón por la cual puede encontrar ofensivo el olor de su pareja. Este puede parecer intenso si él encuentra en una condición médica que explique su olor. Lo mejor será analizar el último chequeo médico. Un olor muy dulce puede ser evidencia de diabetes o esquizofrenia.

5. Antes de concluir que su relación es un asco, revise la dieta de su pareja. Las comidas muy condimentadas alteran el olor del cuerpo y lo hacen más fuerte.

6. Si aún le molesta el olor, no vaya a «echar» a su pareja todavía. Algunos detergentes de ropa pueden hacer una mala mezcla con los olores del cuerpo. Cambie el detergente por uno inodoro.

7. Si aún se siente ofendida, cambie de pareja.

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Óscar Mena es periodista de la Revista Diners. Estudió Comunicación Social & Periodismo en la Universidad Externado de Colombia antes de convertirse en Barista de la Escuela de Gastronomía Gato Dumas. A Óscar le apasiona cómo la tecnología, el estilo de vida y la gastronomía pueden contribuir al mejoramiento de la sociedad.
Óscar Mena

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