Colombia diseña: la democratización de la moda

Prendas de Camilo Álvarez, María Luisa Ortiz, Mercedes Salazar, Renata Lozano e Isabel Henao estarán desde el 25 de octubre en las tiendas Falabella con la idea de hacer más cercanas las colecciones de diseñador.
 
POR: 
Edna Juliana Rojas

No es novedad que los grandes nombres de diseñadores estén también asociados a almacenes de cadena. En Colombia ya hemos visto colecciones de Esteban Cortazar, Silvia Tcherassi y Hernán Zajar en almacenes de grandes superficies. El anuncio lo hace ahora Falabella, la tienda por departamentos más grande de Latinoamérica que, como novedad, no trae un solo nombre, sino el de cinco diseñadores que crearon una colección pensada para el público objetivo de esta cadena, de manera que sus creaciones lleguen masivamente. Camilo ÁlvarezMaría Luisa OrtizMercedes SalazarRenata Lozano e Isabel Henao son los integrantes del proyecto denominado Colombia Diseña, que permite no solo que los clientes de Falabella se acerquen a prendas exclusivas, sino que también sus creadores lleguen masivamente y sus nombres logren mayor penetración en el mercado nacional.

“Creo que son varios los objetivos de Colombia Diseña. Como una cadena de retail es una apuesta de Falabella por el diseño colombiano y el ofrecerle a su consumidor una nueva historia en términos de vestuario”, dice la diseñadora Isabel HenaoCamilo Álvarez, director creativo de Sentido Figurado para las marcas Camilo Álvarez y Circular, asegura que es una ganancia de doble vía, pues “el diseñador amplía su público, su nivel de penetración y la gente que le gustan sus prendas tiene acceso por distribución y por precios”.

Esta iniciativa de Falabella, de la mano de Inexmoda, Instituto para la Exportación y la Moda, tiene como objetivo claro apoyar la industria de la moda colombiana. Por eso, desde el 25 de octubre estarán por tiempo limitado las prendas de estos cinco diseñadores en las sedes de Falabella en Bogotá (Titán, Unicentro y Santafé), en Medellín (Santafé) y Barranquilla (Villa Country).

 

Aunque la idea es que las colecciones cuenten con la línea y el enfoque característico de cada uno de los diseñadores, los menores precios que se dan con la masificación de las colecciones, hacen que, precisamente, deban repensar las características de sus productos. “Para optimizar costos y producción del proyecto, debimos hacer un producto muy práctico tanto para el cliente como para nosotros. Hacer algo muy atractivo para quien lo usa y viable comercialmente en términos de diseño”, explica Camilo Álvarez, quien asegura que el objetivo principal fue crear una colección sin diferencias en términos de confección.

Esta idea es una democratización de la moda. Así lo afirma Isabel Heano, quien cree que su trabajo tiene el sentido de ser exclusivo más no excluyente “y esta era la oportunidad para ponerlo en práctica”. Por que sin duda, para el común de la gente, la moda es sinónimo de pasarela, de diseñadores de alta costura y precios elevados a los que solo pueden acceder unos pocos.

Al respecto, Álvarez asegura que hoy es muy fácil conseguir la copia exacta de una pieza a menor costo y se entiende que el público busque su conveniencia; por eso, sus colecciones juegan con este paradigma de lo que el mercado está exigiendo: prendas de calidad a menor costo.

Otra de las ventajas, dicen los creadores, es que evidentemente, sus nombres pueden llegar a mayores espacios, pues la distribución de un diseñador es tan amplia frente a la que pueden hacer las tiendas de grandes superficies, asegura Isabel Henao.

Las propuestas

 

Isabel Henao

“Las experiencias en la tienda y en Falabella parten de la misma filosofía, pero son completamente diferentes. Nuestra tienda es un espacio con atención personalizada, en donde asesoramos a cada mujer para lograr su versión de ensueño. En Falabella tenemos una colección con la misma idea de detalles especiales y juegos de siluetas y materiales, aplicados de una manera más comercial y para el día a día. Esta colección está orientada a mujeres femeninas que adoran sentirse especiales. Con un sentido de romanticismo renovado”.

“Hay dos historias de colores en la colección, una en tonos neutros como grises cálidos, arenas y negros, y otra en magentas, uvas y naranjas. En términos de color es esencial saber cuándo se pueden tomar riesgos y cuáles son los tonos más apropiados para cada mujer; aún así, los tonos que usamos son maravillosos y celebran la feminidad”.

Camilo Álvarez

“Somos una marca que trabaja con tejido de punto, algodones, telas no tan formales. El tema principal es la versatilidad para buscar una mujer práctica. Pensamos cuál es esa mujer de mentalidad joven que está iniciando la vida laboral, o que lleva un tiempo trabajando, pues le damos prendas para la oficina, pero que también sean más informales para salir. Y teniendo muy en cuenta el estilo como referencias deportivas que nosotros trabajamos, y pensamos que eso sería la mujer Falabella. Prendas muy sueltas de nuestro lenguaje y más ajustadas como la mujer latina que le gusta mostrar su cuerpo. Quisimos pensar en eso sin dejar de hablar en el lenguaje que viene hablando nuestra marca”.

 

Mercedes Salazar

“Los pájaros son mediadores entre los dioses y los hombres. Actúan como mensajeros de la divinidad. Estas joyas están llenas de brillo, tienen la magia de los cristales europeos irrepetibles de mediados del siglo pasado que se combinan con delicadas cadenas de diferentes colores. Son pequeños tesoros que nos alegran la vida”.

Renata Lozano

“La colección se inspiró en una mujer divertida, aquella que tiene una vida activa, quiere verse estilizada sin sacrificar su comodidad. Se compone de un clóset completo, lleno de prendas que interactúan libremente. Son piezas versátiles y únicas, que se unen para armar looks completamente diferentes, que llegan al closet para quedarse y se convierten en clave para acentuar y complementar la idiosincrasia de quien las use”.

María Luisa Ortiz

“Coco va a Turquía”
Mi maravilloso viaje a Turquía empezó donde María Luisa Ortiz Red Label. Sabía sin lugar a dudas, que allá me aconsejarían con dedicación qué look usar, pensando en cada día y cada ocasión. Hice mi equipaje ilusionada en comprar los accesorios en el bazar y cerrándolo con cuidado cuando partí a GARE DE LYON en París, donde a las 9:30 de la noche tomaría el Expreso de Oriente rumbo a mi destino final: Estambul.

Venecia, Budapest y Bucarest fueron quedando atrás, mientras en Estambul preparaban mi llegada al Amira, con una mágica copa de burbujas rosadas y miles de dulces turcos. Desempaqué mi maleta roja, me vestí con la ropa preparada y salí impetuosa a conocer la maravillosa ciudad entre eventos obligatorios y divertidas escapadas. Me despido por ahora, esperando contarles más sobre mi viaje en la próxima edición.

         

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octubre
30 / 2012