La tradición ultracontemporánea de Jeep

La camioneta familiar más emblemática de la marca estadounidense evoluciona en diseño, mecánica y equipamiento, pero incluye detalles que reivindican su legendaria herencia.
 
POR: 
Élkin Chávez

El Jeep Wagoneer que tuvo mi padre hace casi 25 años fue el modelo que me enseñó a valorar las bondades de un vehículo familiar de primera categoría, en términos de espacio, desempeño, manejo amigable y comodidad; de hecho, sus atributos fueron los que dieron origen a la famosa y exitosa familia Cherokee, de la que actualmente el fabricante presenta en Colombia su quinta generación.

El diseño es quizás uno de los aspectos que cambió en forma más radical en esta versión, que dejó de lado los trazos angulosos y las aristas marcadas, para darle paso a un estilo fluido que favorece la aerodinámica. En el frontal, la dramática estilización de los conjuntos ópticos da la impresión de que la camioneta no mira sino que “sospecha”; en todo caso, la parrilla de siete ranuras y los pasos de rueda trapezoidales evocan su linaje.

Cuando abordé el nuevo Cherokee sentí ese buen ambiente de comodidad y bienestar, matizado por la sensación de fortaleza y seguridad, que son tan propios en los vehículos Jeep. Los tapizados y el tacto de las superficies a disposición transmiten con acierto la idea de refinamiento, pero con la cómoda sensación de que son para usar y manipular en cualquier condición, garantizando que se pueden asear luego de cualquier aventura en el escarpado.

Las ocho opciones de reglaje eléctrico del puesto del conductor favorecen la buena visibilidad frontal y lateral, bien asistida por los espejos; lo que se echa de menos es la cámara de reversa, que considero un accesorio de obligatorio uso para parquear los 1.962 kilos de esta camioneta.

Como es tradición, la nueva motorización V6 de 3,2 litros que anima al Cherokee ofrece mucha más potencia y torque de la que demanda una familia tradicional, pero eso es un factor que se agradece cuando se exige en la vía o en condiciones off-road, momento en que sale a relucir su legendaria genética 4×4. Su tránsito en cualquier terreno o condición de marcha es suave y relajado, favorecido ahora por tener suspensión independiente en las cuatro ruedas, con un reglaje orientado a la comodidad. En modo automático las cinco primeras marchas se complementan al mejor estilo de un sedán, demostrando que su exclusiva transmisión de nueve velocidades es responsable en gran medida de que esta camioneta modere su consumo de combustible hasta en 45 % con respecto a la generación anterior.

Al final de la prueba bajé del Cherokee con la misma expresión de alegría que recuerdo de mi padre cuando manejaba su Wagoneer; entonces reflexiono y no me queda duda de que el ideal de evolución es mejorar, pero respetando la herencia.

         

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junio
26 / 2014