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La colombiana que custodia la colección más grande de mariposas del mundo

Diners conversó con la entomóloga bogotana Blanca Huertas, curadora de la colección más grande de mariposas en el mundo y líder de la primera guía de especies endémicas de mariposas del país.

Foto: Cortesía Museo de Historia Natural de Londres

Diners conversó con la entomóloga bogotana Blanca Huertas, curadora de la colección más grande de mariposas en el mundo y líder de la primera guía de especies endémicas de mariposas del país.

Si se habla de pasión por las mariposas hay que hablar de Blanca Huertas. Su amor por los lepidópteros la llevó a ser la curadora a cargo de la colección más grande del mundo, alojada en el Museo de Historia Natural en Londres.

Su vuelo comenzó en 2003, cuando esta licenciada en Biología de la Universidad Pedagógica, especializada en gestión ambiental en la Universidad Distrital, ganó a los 25 años una beca para cursar una maestría en el Imperial College de Londres.

Desde que llegó al Reino Unido, a esta bogotana no le importó trabajar sin salario con el fin de tener experiencia en su medio y así se convirtió en voluntaria del Museo de Historia Natural de la capital inglesa. Dos años después fue contratada por medio tiempo. En 2007, la metamorfosis se completó cuando, al competir contra colegas de varios países de Europa, fue seleccionada como curadora de la colección más antigua, grande e importante de mariposas del mundo.

Cinco millones de lepidópteros celosamente guardados en más de 40.000 cajas componen el tesoro de esta científica, que de niña disfrutaba ver con su padre los documentales de la National Geographic. Hoy custodia y estudia ejemplares de todo el mundo, recolectados desde 1700, incluso algunos por el mismísimo Charles Darwin. 

La oruga

Desde cuando estudiaba en Colombia le gustaba hacer inventarios de diversidad, ir a expediciones y participar en proyectos donde pudiera encontrar cosas nuevas. Huertas siempre ha tenido en la mente saber más sobre la fauna de su lugar de origen y como científica es consciente de la importancia de poder hablar con datos. 

Con la llegada de la pandemia aprovechó el tiempo que el confinamiento le daba y comenzó una nueva tarea: dedicarse a las mariposas de Colombia. Uniendo esfuerzos con otros colegas, se puso la meta de reunir los nombres de todas las que se conocen en el país.

Somos uno de los países con más mariposas en el mundo, pero nunca había podido confirmar eso en público porque no podía decir exactamente cuántas especies teníamos. La gente piensa que como soy colombiana, voy a decir que Colombia es el mejor país”, explica Huertas.

La importancia de divulgar

La entomóloga, junto con los fotógrafos Kim Garwood, Juan Guillermo Jaramillo e Indiana Cristóbal Ríos-Malaver, publicaron en junio de 2021 Mariposas de Colombia, lista de chequeo, un inventario de todas las especies presentes en el país. «Fue una publicación muy importante porque nos consolidó oficialmente como la nación con más especies de mariposas del planeta, contadas y documentadas”, comenta.

“El país tiene el 20 % de todas las especies que existen en el planeta. Siempre lo especulamos, pero hoy puedo decir que ya estamos en más de 3700 especies”, agrega. Para tener una dimensión de esta riqueza natural, se puede decir que tenemos más de siete veces las mariposas que se encuentran en toda Europa y un poco menos de las 4000 especies que tiene el continente africano. 

La tarea estaba hecha, pero para ella esto no era suficiente. Por su propia experiencia sabía que uno de los mayores valores de la ciencia es lograr una conexión con las personas del común, por lo que no dejaba de pensar cuál sería el verdadero impacto para el país de esta lista de nombres científicos.

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“Una de las cosas que hago en el museo es hablar con el público sobre ciencia, lo cual no es muy común. Muchos colegas se quedan en su ‘ciencia y escriben artículos en un lenguaje complicado. Los museos aquí en Inglaterra son parte de la sociedad y eso es algo que todavía no tenemos mucho en nuestra cultura colombiana”, dice. Fue así como tomó la decisión de hacer una segunda tarea.

La crisálida: los tesoros colombianos

Huertas tiene muy presente el impacto en el ecoturismo del país de la publicación del libro Guía de aves de Colombia (2010). Ella sueña lo mismo para sus consentidas.

“En el país nos falta un poco de apropiación, nos falta vender más los productos nacionales. No somos solo un país de café, esmeraldas o el número uno en aves, también lo somos en mariposas”, expresa enérgicamente.

Por esta razón lanzó Mariposas de Colombia: guía para la identificación de las especies únicas del país, un libro innovador en su formato ilustrado y uno de los pocos liderado por mujeres en el mundo. 

Por primera vez en la historia especialistas documentan las 192 especies endémicas en Colombia, el segundo país en biodiversidad del mundo. “Son los tesoros de mariposas, lo que nadie en ninguna otra parte del planeta puede conseguir”, puntualiza.

Producto de la paz

La inspiración para esta nueva joya científica le llegó a Huertas con la firma del proceso de paz en Colombia y las posibilidades que esto proyecta para el desarrollo del turismo en el país. En 2017 logró convencer al gobierno británico de otorgarle recursos e invitó a Londres a Yenny Correa-Carmona, una joven bióloga de la Universidad de Antioquia, para que le ayudara con la lista de las especies endémicas.

“Por regulaciones legales, el museo no recibe copias de especies descritas en Colombia desde 1970. No tenemos cosas nuevas porque la legislación colombiana es bastante compleja y no nos permite sacar ejemplares del país con facilidad”, comenta.

Pero esto no sería un problema, ya que también convenció al francés Jean-François Le Crom, quien tiene la colección más grande y actualizada de mariposas de Colombia en su casa en Bogotá, de formar parte de este proyecto. 

En sus 240 páginas, la guía cuenta con más de 500 fotos a todo color, utiliza un lenguaje muy sencillo y es una obra de distribución gratuita para que cualquier persona pueda descargarla por internet. 

La científica duró un año de reunión en reunión tratando de conseguir recursos con diferentes instituciones, hasta que ProColombia vio el potencial de su proyecto y los ayudó con la financiación de la edición del libro. 

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El verdadero desafío

Sin embargo, el verdadero desafío estuvo en conseguir las fotografías. La mayoría se tomaron en el Museo de Historia Natural de Londres y en la colección del coautor Le Crom, pero para conseguir las que faltaban se necesitó la colaboración de colegas en museos en Colombia y fuera del país como Estados Unidos, Alemania y Hungría. Las fotos de especies en el campo fueron tomadas por los fotógrafos Fredy Montero Abril y Juan Guillermo Jaramillo. Les faltó muy poco para completar esta especie de álbum de láminas, pero confían en que algún día lo puedan hacer. 

“Mi expectativa como científica es que en Colombia se cree una cultura de monitoreo, que ya existe a escala científica, para enganchar a la gente con la naturaleza. Hay mariposas que no se han visto desde que se colectaron. Esperamos que con este libro la gente nos diga que las han observado en el campo”. 

La Heliconius heurippa es una mariposa que se encuentra en las laderas orientales de las coordilleras de los Andes colombianas. Foto: cortesía Museo de Historia Natural de Londres.

La entomóloga explica que casi todas estas especies endémicas están en peligro porque viven en hábitats muy especializados, que están amenazados por las actividades del hombre. “La pérdida de los bosques, para convertirlos en centros de cultivo o de ganadería, es el impacto más grande que estamos produciendo. Con la información de este libro, mapeamos todas las especies en un croquis de Colombia y casi todas las especies endémicas están en áreas donde hay bastante presión de cultivos, como la sabana de Bogotá o los páramos, muy afectados por la conversión de los hábitats”, alerta.

El destino número uno

Ser una de las personas que más sabe de mariposas en el mundo no le ha arrebatado la amabilidad y sencillez en su trato. De hecho, prefiere que su vida personal permanezca en un segundo plano, para dejarle todo el protagonismo a los insectos más coloridos de la naturaleza.

La pedagoga explica que estos insectos son muy importantes porque se convierten en la comida de otros animales, como aves, arañas o lagartijas, y encima hay varias especies que son polinizadoras. 

“Las mariposas tienen un ciclo de vida muy complejo que a todo el mundo le gusta, llamado metamorfosis. En cada una de las etapas traen una bioindicación y son el termómetro de cómo está el ambiente. Si estás criando una mariposa y se te muere una larva, hay un problema en la atmósfera, la planta está enferma o hay polución. Si hay muchas mariposas en un bosque es porque el ambiente seguramente está bien”, dice.

Las mariposas favoritas

Al preguntarle por sus favoritas de la guía, afirma estar parcializada, ya que aparecen varias especies que ella misma ha develado. Por ejemplo, la idioneurula donegani, la primera que descubrió en 2007 en la serranía de Los Yariguíes, que de hecho aparece en el libro con la misma foto que ella tomó en el campo la primera vez que la vio. O la mariposa amarilla catasticta lycurgus, que como si hiciera honor a su pasado literario, pasó casi cien años de soledad en el Museo de Historia Natural de Londres hasta que fue redescubierta.

Por ahora, esta entomóloga imagina la Sierra Nevada de Santa Marta, donde se concentra el mayor número de especies únicas en el país, como el próximo foco de turismo de mariposas, que de hecho ya lo es para pájaros. Sueña con que, así como ella lo hizo cuando era niña, las familias vayan a verlas al altiplano cundiboyacense, al parque Chicaque o al páramo de Sumapaz y tomen fotos para ayudar a seguir documentando este tesoro colombiano.

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Julio
28 / 2022

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