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Zahira Noguera: "Ser cuatrista llanera y ser mujer es un trabajo doble"

El viernes 10 de enero Zahira Noguera se presenta junto al arpista Elvis Díaz y a la Orquesta de Cámara de Colombia en el Cartagena Festival de Música.

Foto: Wilfredo Amaya

El viernes 10 de enero Zahira Noguera se presenta junto al arpista Elvis Díaz y a la Orquesta de Cámara de Colombia en el Cartagena Festival de Música.

Voy a ser la primera cuatrista mujer en graduarme como Maestra en Artes Musicales”, dice Zahira Noguera, bogotana de 28 años. Existen pocas mujeres haciendo carrera como intérpretes del cuatro llanero: en Venezuela solo hay una, en Colombia hay dos y Zahira es una de ellas.

Ha sido Joven Intérprete del Banco de la República y ganadora de diferentes festivales en Casanare y Meta. Ha representado a Colombia en encuentros internacionales de Bogotá, Yopal, Paz de Ariporo y Caracas, Venezuela. En el 2015 fue Joven Talento del IX Cartagena Festival Música y este año regresa como invitada de la Serie Latinoamericana. Estará presentándose junto al arpista Elvis Díaz y a la Orquesta de Cámara de Colombia, el viernes 10 de enero en un concierto que lleva por título Forma clásica popular e improvisación.

Zahira Noguera

Nació en Bogotá, ¿cómo llegó al cuatro y a la música llanera?

Llegué por mi padre. Él es santandereano, pero tiene alma llanera. Es cuatrista, cantante, toca bandola. Hace un poco de todo y desde que yo era muy chiquita comenzó a contagiarme de su amor por este folclor. Mis hermanas también son músicas: la mayor tocaba el cuatro, la que le sigue el arpa y por descarte, a mí me tocaron las maracas para completar el grupo. Así comencé a hacer música llanera y entré a estudiar en la Academia Llano y Joropo. Después, mi hermana mayor abandonó la música y el cuatro quedó para mí.

¿Hay muchas mujeres cuatristas?

No. Estamos en una época en la que las mujeres han tenido un empoderamiento en muchos espacios, pero no en la música llanera. Hay muchas cantantes, pero pocas instrumentistas. En en Colombia, por ejemplo, solo dos mujeres estamos haciendo carrera profesional en el cuatro. Hombres, en cambio, hay miles.

¿Por profesionales se refiere a cuatristas con título universitario?

Sí. La música folclórica se tardó bastante en academizarse. La Universidad Distrital fue la primera en incorporar instrumentos tradicionales como principales: el cuatro, el tiple, la bandola andina, el charango, el acordeón. Fue buenísimo porque en ese paso del colegio a la educación superior yo tenía claro que quería estudiar música, pero no sabía cómo. La única universidad que me ofrecía una posibilidad real de profundizar en mi instrumento era la escuela de Bella Artes de la Universidad Distrital -ASAB-. Ahora hay más: la Sergio Arboleda, la Pedagógica, la Javeriana, El bosque.

¿Cambia en algo tener un título profesional cuando se es músico? Me refiero a que a veces pesa más la trayectoria, los concursos y los festivales…

Sí. Yo veo el título como una carta de presentación. Si yo llego a una universidad para dar una clase, lo primero que van a querer de mí es un título que certifique mis estudios. Esa es su forma de comprobar qué tanta trayectoria tengo. Conozco muchos músicos que no pasaron por la academia, son tremendos instrumentistas y están limitados porque les falta este tipo de acreditaciones. Hay algo muy interesante y es que en las universidades, ahora, a esos músicos les están ofreciendo programas de profundización que duran cinco semestres. Es muy oportuno porque son personas que no tienen tiempo para volver a la universidad y tampoco lo necesitan, pero que saben más que cualquier estudiante y pueden aportarle mucho a las generaciones que vienen.

Cartagena Festival de Música

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En la universidad, ¿tuvo maestros profesionales?

Cuando entré a la ASAB, el maestro que me formó y con el que había estudiado toda mi vida, se estaba titulando con la universidad. Él no era maestro profesional en Artes Musicales, pero hizo la profundización de 5 semestres y ahorita está por graduarse de la maestría. De eso se trata, de romper el círculo. La música tradicional no es profesional porque no hay quién la enseñe, pero no hay quien la enseñe porque la música tradicional no es profesional. Si lo rompemos, ganamos todos.

¿Qué proyectos musicales tiene en este momento?

Voy a ser la primera cuatrista en graduarme como maestra en Artes Músicales. De ahí en adelante, lo que venga, maestría, doctorado y todo lo que entre en ese recorrido. Me gusta la música folclórica, pero también hago música andina y música del mundo. Tengo un dueto con arpa, un trío con flauta y bajo eléctrico, una agrupación llanera tradicional de solo mujeres que se llama Guarura y varios proyectos como solista.

¿Las integrantes de Guarura son llaneras?

No, son bogotanas. La verdad, a las llaneras no les interesan esos espacios, se aprenden dos o tres canciones para los concursos de talento en los reinados de belleza y hasta ahí. La cultura llanera es muy machista, se ve en el mismo baile. El hombre es el que guía, el que lleva, el que lidera. Las mujeres llaneras son muy guerreras, pero los hombres siguen siendo los que mandan en la casa. Lo mismo pasa en la música, las mismas cantantes son machistas y suelen desconfiar de los grupos de chicas.

¿Por qué lo dice?

A mí tocó abrirme espacios con paciencia. Cuando nos llevaban a acompañar cantantes, era común escucharlas decir: “Prefiero un grupo de hombres. ¿Cómo voy a saber si estas viejas tocan bien?”. Entonces, yo tenía que convencerlas, decirles: denos la oportunidad, ensayemos y vemos si funciona.

¿Y funcionaba?

¡Siempre! En Guarura la mayoría somos profesionales y las que no, es como si lo fueran. Tenemos una proyección suficiente para ser ejecutantes de nivel.

¿Esos momentos de desconfianza y machismo han sido frecuentes en su carrera?

Me han pasado muchas cosas. Desde que soy niña, voy a festivales, me llevo algún premio y los comentarios nunca faltan. Cuando concursaba en categorías infantiles y juveniles decían que había ganado por ser mujer. Y ahora, que concurso en profesionales, se me acercaban colegas que son muy buenos y me dicen: “es que a mí me toca cerrar los ojos y escuchar, porque si veo que usted es mujer, ya de por sí tengo un sesgo y pienso que no va a sonar bien”.

¿Y cómo se lucha contra eso?

Primero, teniendo claro que nada es cierto. Lo que he logrado ha sido estudiando y siendo curiosa, no solo con la música llanera sino con las músicas del mundo. Y luego, aprendiendo y enseñando. Es un trabajo doble porque toca formarse como intérprete y formar al resto para borrar los sesgos. Hay que ir a festivales, a encuentros, compartir con los colegas y mostrarse en todos los escenarios que se pueda. Son vitrinas para ir dándole la vuelta a esa mentalidad. Para inspirarse e inspirar. Me gusta pensar que sirvo de motivación para las mujeres que vienen. Que les doy pruebas de que es posible y lo estamos logrando. Voy adelante trazando un camino y eso es muy bonito.

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Enero
09 / 2020


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