Dos días de Caifanes en Bogotá: el concierto adulto contemporáneo

El próximo fin de semana, miles de bogotanos se sorprenderán cuando descubran que aún recuerdan las canciones que no cantan hace dos décadas.
 
Dos días de Caifanes en Bogotá: el concierto adulto contemporáneo
Foto: Cortesía Caifanes
POR: 
Renata Rincón

En 1994, cientos de bogotanos se volvieron los clientes principales de Konga. En las tiendas de los barrios se sentaban adolescentes a tomar botellas de esta nueva marca de gaseosas de Bavaria y pedían petacos como si se tratara de cerveza. Bebían todo lo que podían de esta cola, que tenía un exótico sabor a un derivado del guaraná, una fruta amazónica.

Sin embargo, muchos no la saboreaban o preferían derramar el líquido rojizo en el prado o las alcantarillas, pues la única motivación para su consumo era obtener la mayor cantidad de tapas posibles, con el fin de intercambiarlas por boletas para un concierto. Entre más tapas, mejor era la localidad. Si se le pregunta a cualquier persona que esté por sus cuarenta años, además de su sabor, disfrutado por pocos, los recuerdos más recurrentes son de haber reunido las tapas metálicas de las botellas de vidrio para poder ir a eventos.

Los Caifanes de México estaban en furor. Bavaria lo sabía y decidió llevar a varias ciudades de Colombia a esta banda, junto al panameño Rubén Blades y a los jamaiquinos de Inner Circle, tres ritmos completamente distintos, que sonarían juntos en el estadio El Campín, de Bogotá, y en otros escenarios de Colombia.

En ese momento de los noventa, los mexicanos estaban en la cumbre de la fama. Hacían parte del espíritu joven y despertaban la pasión de miles de adolescentes, que ponían una y otra vez ‘El Silencio’, la tercera producción discográfica de Caifanes y se sabían las canciones completas. De ese álbum son ‘Nubes’ y ‘No dejes que’, temas que aún suenan en algunos bares y son clásicos de la radio.

Para entonces, en 1994, la banda mexicana lanzaba ‘El nervio del volcán’, que sería su cuarto álbum de estudio y el último, aunque nadie sabía eso en ese entonces. ‘Afuera’, la canción que abría el disco, se convertiría en un himno y Saúl Hernández, el vocalista, en un ícono de una generación. Fue la última vez que Colombia vio a Caifanes.

Desde antes de esa fecha, el grupo ya presentaba fracturas entre sus miembros, un drama digno de telenovela seguido en detalle por los fanáticos, melómanos y periodistas musicales, pero sin importancia para quienes simplemente hicieron del grupo la banda sonora de su juventud.

La mayoría de seguidores difícilmente tenían claro que los nombres de los otros integrantes eran Sabo Romo (bajista), Alejando Markovich (guitarrista), Alfonso André (baterista) y Diego Herrera (tecladista).
La banda inició como un cuarteto, luego quinteto y terminó como un trío. Su final fue comunicado apenas terminó la grabación del MTV Unplugged, el primero de un grupo mexicano. Un final inevitable por los roces entre sus integrantes.

Como es usual con los grupos musicales, los más recordados son los vocalistas. Quienes amaban a Caifanes le siguieron la pista a Saúl Hernández, uno de los artistas más influyentes del rock latinoamericano con su nueva banda Jaguares, a la cual también se unirían en diferentes etapas Alfonso André, Sabo Romo y Diego Herrera. Jaguares visitó varias veces Colombia.

Uno de los conciertos memorables fue el realizado por el programa Mucha Música de CityTV en 2002 en la Plaza de Toros, en el que llovió constantemente y Hernández, como siempre, mostró su carisma al invitar al público a disfrutar de la música bajo el agua y a tomarla como una bendición. Los Jaguares también cerraron Rock al Parque en 2005 y cinco años más tarde hicieron un pequeño show en el centro de Bogotá, sin mucha asistencia.

Justo por esa época, lo que se creía imposible sucedió. Hubo un acercamiento entre Hernández y Markovich. Con bombos y platillos se anunció la reunión de Caifanes. México se estremeció y asistió masivamente a los conciertos planeados, que pasaron de ser dos a convertirse en una constante y llevaron a la banda a componer la canción Heridos, lanzada recientemente.

A pesar del deterioro de la voz de Saúl Hernández, debido a nódulos en la garganta, que lo han llevado al quirófano en múltiples ocasiones en las últimas décadas y han modificado notoriamente su voz, la idolatría de los mexicanos y los colombianos sigue viva.

Al hacerse el anuncio del concierto de Caifanes en Bogotá, 25 años después de su último gran concierto en el país, pues en 2012 estuvieron en el Festival Estéreo Picnic pero sin mucha trascendencia, las boletas para la única fecha anunciada en ese momento, el próximo 15 de junio en el Movistar Arena, se agotaron en muy poco tiempo. Una segunda fecha fue abierta y también está a punto de agotarse.

Nadie tuvo que beber gaseosa para poder asistir. Bastó con una transacción bancaria para obtener las boletas y lograr un viaje al pasado. Quienes han visto a la banda en su reencuentro dicen que el concierto parece más bien un karaoke, que recuerda a cuando los álbumes se escuchaban completos, las letras se aprendían renglón por renglón y el rock se escuchaba en el mismo espacio de la salsa, como en cualquier fiesta de casa. Este fin de semana, miles de bogotanos se sorprenderán cuando se den cuenta de que aún recuerdan aquellas canciones.

         

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junio
13 / 2019