Así suenan las voces de la paz en Colombia

Los hijos de firmantes del acuerdo de paz con las FARC unen sus voces en un coro que le apuesta a la cultura como el camino para la reconciliación.
 
Así suenan las voces de la paz en Colombia
Foto: cortesía Kike Barona, Orquesta Filarmónica de Bogotá
POR: 
Andrea Vega

Antes de pensar en un coro de Hijas e Hijos de la Paz, en un café de la ciudad de Viena (Austria), a comienzos de los años noventa, el escritor e investigador colombiano Arturo Alape le dijo a su amigo David García, actual director general de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB), que Manuel Marulanda Vélez, antes de ser guerrillero, había estudiado violín durante dos o tres años en el Huila, a propósito de una biografía que preparaba del entonces máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

David García recuerda todavía con sorpresa esta anécdota que, sin querer, instaló en su cerebro —o, más bien, en su corazón de músico— una semilla que en 2021 floreció como una de las expresiones más conmovedoras hasta ahora del proceso de paz con la desmovilizada guerrilla de las FARC: el coro de Hijas e Hijos de la Paz, un grupo compuesto por alrededor de 35 niños nacidos, en su gran mayoría, después de la firma del acuerdo de paz.

“Si uno lo piensa crudamente, estos niños no existirían si no hubiera paz porque, o bien no se daban las condiciones para que crecieran en medio de la guerra, o bien podrían ser niños que hubieran nacido allá, y como sabemos por las historias, no podían estar con sus padres. Estos niños sí son verdaderos hijos de la paz”, señala el maestro García, quien ha sido el gestor y promotor del proyecto desde su dirección en la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Un espectador de primer nivel

David García, actual director general de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB) junto a Hijas e Hijos de la Paz. Foto: Kike Barona y Orquesta Filarmónica de Bogotá.

En el año 2016, el maestro García recorrió el país y logró hacer un inventario de cerca de 200 guerrilleros que tuvieran algo que ver con la música, pero no se concretó ningún proyecto. Cuatro años después, cuando García volvió a la dirección de la OFB (en la que ya había estado de 2013 a 2016), retomó su proyecto, pero ahora centrado en los niños de los firmantes del acuerdo. 

“En un principio, los convocamos como parte de los procesos musicales que tenemos en las localidades de Bogotá con la Filarmónica. Como comenzaron a sumarse cada vez más, hubo un momento en que el número ya nos permitía hacer un coro con ellos”, recuerda.

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Fue así como el coro empezó a cantar sus primeros estribillos en julio de 2021. Su debut fue por todo lo alto: el 24 de noviembre de 2021, a propósito de la celebración de los cinco años de la firma del acuerdo de paz, el propio secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, les daría el espaldarazo a los pequeños cantantes.

A partir de ese momento, este grupo de pequeños “rockstars de la paz” recibió apoyos muy importantes, como el de la ONU, el Colegio San Bartolomé —donde ensayaban hasta el año pasado— o la Fundación Ford, que garantiza en gran parte la existencia material del coro.

Pero sin duda el principal apoyo, según García, viene de los mismos firmantes del acuerdo. Estas personas, provenientes de diferentes partes de Bogotá, acompañan juiciosamente a sus hijos a los ensayos y los llevan a las presentaciones, como una muestra real de su compromiso con el proceso de paz y su fe en que este acabará con el conflicto armado en el país. 

“La cultura tiene, esencialmente, la capacidad de tocar la inteligencia emocional. Creo que razones para la paz hay miles, pero solo hasta que nosotros nos concienticemos de que la paz es necesaria, hasta que incorporemos ese sentimiento en el corazón, no vamos a cambiar como país. Y en eso la música es un camino, quizás el más directo que hay”, reflexiona García.

Palomitas de la paz con las Hijas e Hijos de la Paz

El proyecto de Hijas e Hijos de la Paz comenzó en 2021. Foto: Kike Barona y Orquesta Filarmónica de Bogotá.

A sus seis años de edad, Nasly Maité Villarraga tiene claro que su materia preferida en el colegio es inglés, que sus cantantes favoritas son Karol G y Shakira, que cuando sea grande quiere ser médica y que lo que más le gusta de pertenecer a este coro es “cantar las canciones y estar con mis amigas”.

Nasly muestra orgullosa su violín y el cuaderno en el que tiene escritas todas las canciones, aunque no es necesario porque se las sabe todas de memoria. Ella todavía es muy pequeña para entender por qué los adultos se emocionan tanto, algunos hasta las lágrimas, al escucharla a ella y a sus compañeros del coro cantar. Es muy joven para saber que el pasado 24 de noviembre, a propósito de los siete años de la firma del acuerdo, estaba cantando a su lado izquierdo el expresidente colombiano y Premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos, y unos pasos más allá, Rodrigo Londoño, quien comandaba el grupo al cual perteneció su papá, Carlos Villarraga, durante más de quince años.

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“Este ejercicio demuestra la voluntad que tenemos los firmantes que estamos en la ciudad frente al compromiso de la reincorporación. Nadie le apostaría a un evento que comprometiera a su descendencia si no creyera que ese proyecto tiene futuro”, afirma Villarraga, quien actualmente trabaja en la Comisión Quinta del Congreso, como militante del Partido Comunes, que nació tras la firma de los acuerdos.

¡Pañuelito blanco, vuela!

El coro entona canciones relacionadas con la paz y la alegría de ser niños, como Toy contento, Los espejos de la mañana o Palomita de la paz. Foto: Kike Barona y Orquesta Filarmónica de Bogotá.

En cada presentación, los niños del coro entonan canciones relacionadas con la paz y la alegría de ser niños, como Toy contento, Los espejos de la mañana o Palomita de la paz, al igual que otras compuestas especialmente para el coro.

Aunque David García recibe de una a tres invitaciones cada semana para el coro, él quiere que los niños continúen su proceso musical y que dejen los conciertos solo para ocasiones muy especiales, como la del pasado 8 de febrero, cuando cantaron ante los representantes de los quince países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la sede de la Cancillería, en Bogotá; los diplomáticos encargados de velar por la seguridad en el planeta se conmovieron ante el talento de estos pequeños colombianos.

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Y es que el impacto del coro ha sido tal que David García ya planea la creación de una “Filarmónica de la Paz”, donde, además de integrar procesos vocales, haya una formación instrumental. De hecho, en enero pasado se entregaron los primeros instrumentos a los niños. El maestro García calcula que aproximadamente en ocho meses la orquesta producirá sus primeras tonadas.

El coro está compuesto por 35 niños nacidos después de la firma del acuerdo de paz. Foto: Kike Barona y Orquesta Filarmónica de Bogotá.

En un futuro —ojalá muy próximo—, esperan conseguir una casa que sirva como sede permanente del coro y poder replicar el proyecto en otras regiones del país. El maestro ya ha recibido cartas con solicitudes desde los departamentos del Guaviare y Caquetá.

“Empezamos a ver también que están participando hijos de víctimas de compañeros que no fueron firmantes —no fueron combatientes—, pero que pertenecen ahora al partido (Comunes), y también ya en la última fase, logramos incorporar niños que son hijos de policías. Por eso nos parece que el Centro Filarmónico es un verdadero espacio de reconciliación”, señala Villarraga.

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El canto de los niños llegará este año a Europa. El maestro está en conversaciones con el embajador de Colombia ante la Unión Europea, Jorge Rojas, con miras a preparar un viaje a Bruselas para el próximo mes de mayo.

“Ver allá un hijo o una hija, en ese tipo de escenarios, necesariamente abre otra mentalidad para decir que valió la pena cada una de las 310 páginas que surgieron en ese acuerdo”, asegura Villarraga. 

         

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abril
2 / 2024