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Entrevista a Inbal Segev, la maestra mundial de chelo

La talentosa chelista israelí-americana Inbal Segev habló con Diners sobre su prodigioso talento que exploró desde su infancia.

Foto: https://www.youtube.com/watch?v=c0WOAt4e9cY

La talentosa chelista israelí-americana Inbal Segev habló con Diners sobre su prodigioso talento que exploró desde su infancia.

Inbal Segev empezó a tocar el chelo a la temprana edad de cinco años en Israel. A los 16 años viajó a los Estados unidos a continuar sus estudios gracias a la recomendación del gran violinista Isaac Stern. A los 17 hizo su debut con la Orquesta Filarmónica de Israel y con la Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Zubin Mehta.

Hoy, madre de tres hijos y con poco tiempo libre, recorre el mundo como solista o con su trío, interpretando no solo el repertorio clásico sino descubriendo los nuevos compositores. Desde Nueva York, donde está radicada, habló con nosotros.

Señora Inbal Segev, usted empezó a tocar el chelo siendo una niña en Israel. ¿Cómo escogió el instrumento?

Mi madre es pianista y ella siempre quiso tocar el chelo. Cuando yo era niña recuerdo que escuchábamos por ejemplo grabaciones de Paul Tortelier, el famoso chelista francés y yo bailaba sobre el tapete con sus interpretaciones de las Suites de Bach. Desde entonces adoro el sonido del chelo.

Para un intérprete el instrumento se convierte en una parte de su cuerpo, de su alma y su mente. Usted toca un violonchelo construido en el siglo XVII por Francesco Ruggeri. ¿Cómo encontró este instrumento y por qué lo escogió?

Básicamente viajé por todo el mundo, estuve en Inglaterra, probando varios instrumentos. Aquí en Nueva York, visité todas la tiendas y vendedores posibles, y finalmente en Chicago, alguien que conocía y que tocaba en la Sinfónica de esa ciudad lo estaba vendiendo.

Me enamoré de su sonido. Estaba buscando un sonido más oscuro, que pudiera soportar el sonido de una orquesta, así como la música de cámara. Y este instrumento lo tenía todo. Quería un instrumento de Cremona y Ruggeri trabajó cerca esa ciudad al mismo tiempo que Stradivari y Amati que era otro de los grandes constructores. Sin entrar en detalles técnicos, parece un Amati. Es una obra de arte.

Aquí en Bogotá, interpretó en 2013 el Concierto para violonchelo de Avner Dorman, háblenos sobre esta obra que sé que fue escrita para usted.

Sí, mi esposo y yo comisionamos esta obra, y varias orquestas, incluida la de Colombia aceptaron hacer el estreno. Ya se hizo en la Costa Este, también en la Costa Oeste en Alaska, ahora va a ser en Colombia y en septiembre será en Ohio.

Conozco a Avner indirectamente porque su padre es director y trabajé con él cuando era más joven, y después otro director quería comisionarle una gran obra orquestal con coro, pero eso era muy costoso. Entonces se optó por el Concierto que implica menos costos y menos gente en el montaje.

¿Y qué puede decirnos del estilo de este concierto?. Es muy contemporáneo pero aún así muy fácil de escuchar.

Exacto. Es realmente muy diferente de todo lo que he hecho antes. Quedé sorprendida cuando lo recibí. Hay melodías del medio oriente, pero en realidad es un poco minimalista, muy rítmico y apasionado, como si fuera música rock, pero aún así es clásico.

El violonchelo está amplificado. Es tratado como un instrumento de en una banda de rock. Avner dice que es un concierto para un chelo que olvidó que era un chelo. Es como si el instrumento hubiera sufrido un accidente de tránsito y se despertara al día siguiente y todo es nuevo para él, pero va recordando poco a poco.

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El segundo movimiento es muy lírico, con acordes largos, principalmente estoy sola con algunas secciones de acompañamiento por parte de la orquesta, y en el último movimiento el chelo está siempre en pizzicato, lo que es un gran reto. Parece escrito para un contrabajo. Ha sido muy divertido aprenderlo y tocarlo.

También interpretó a Brahms, Shostakovich y Piazzolla, tres estilos, colores y emociones muy diferentes. ¿Cómo concibió este programa?

Creo que no hay un programa correcto para sudamérica o uno inapropiado para Japón. Creo que todas las personas tienen básicamente los mismos sentimientos, así que no cambiaría nada de lo que hago por ejemplo aquí en norteamérica.

Quería un programa que de verdad disfrute tocar, y algo que funcione bien para mi pianista, Awadagin (Pratt). Conozco su estilo, y sé lo que ha tocado antes. Buscamos piezas que conociéramos bien.

Por ejemplo, la Sonata de Brahms op. 78 fue escrita originalmente para violín y piano y Awadagin la ha tocado varias veces porque también es violinista, pero tuvo que aprenderla de nuevo en otra tonalidad. Podría decir que suena mejor en el chelo (ja, ja) pero los violinistas podrían no estar de acuerdo. En verdad me encanta esta sonata y creo que va muy bien con las canciones (de Brahms en transcripción). Y luego Piazzolla y Shostakovich creo que le dan un gran final.

En su repertorio hay un lugar muy especial para la música contemporánea. Además del concierto de Dorman usted también ha interpretado obras de Máximo Flugelman, Fernando Otero, David Baker, Max Schubel. ¿Qué opina de las nuevas voces de la música ‘clásica’ o ´’académica’?

Creo que hay cosas maravillosas y otras que no lo son tanto (ja, ja), así como hay música de hace doscientos años que no quiero tocar. Pero creo que es fascinante trabajar con nuevos compositores, y también es importante tocar Beethoven, Brahms, Schumann, aunque no se trata de ‘regurgitar’ obras que han sido tocadas mil veces.

Brahms será siempre mi primer gran amor, pero disfruto mucho aprendendiendo y conociendo nuevos compositores y nuevas obras. Creo que es esencial seguir interpretando los clásicos.

¿Qué diferencia hay entre su aproximación a las obras maestras para chelo de compositores como Bach, Haydn, Dvorak, Elgar y a las obras contemporáneas, donde puede hablar con los compositores? El proceso debe ser muy diferente.

Es más fácil en algún modo y más difícil en otro, porque si no hay una tradición tengo que imaginar cómo suena y resolverlo, como en la obra de Avner (Dorman), no hay ninguna grabación, entonces no encuentro atajos. Así que tengo que hacer algo casi de la nada.

Bueno está todo en la partitura pero es solo un mapa, son señales para algo. Es muy interesante y es todo un reto, pero, también, como decía, es fácil porque puedo hacer mi propia interpretación.

Usted es cofundadora del Trío Amerigo que lleva el nombre del explorador Amerigo Vespucci. Supongo que eso tiene que ver con la filosofía del grupo.

Tratamos. Honestamente un trío de cuerdas es ya algo raro porque es más usual encontrar cuartetos y no tantos tríos. Empezamos tocando Dohnanyi, Beethoven, cosas que la gente conoce, incluso Gideon Klein, del siglo XX, que tiene una pieza que se interpreta con frecuencia. Todavía estamos en la primera fase del trabajo y poco a poco estaremos interpretando más obras contemporáneas como el trío de Leo Weiner, un compositor romántico de finales del siglo XIX. No todo lo que tocamos es muy famoso pero es especial.

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Señora Segev, tocar como solista en una orquesta o acompañada solo con piano, en música de cámara son experiencias distintas y usted las disfruta todas, pero ¿qué tan diferentes son en términos de expresión de la música o de relación con el público?

He pasado por diferentes fases. Hace algunos años interpretaba solamente música de cámara. En los últimos años he tocado más como solista y así se trata más de mi, tengo la libertad de hacer lo que quiera. Con el trío tengo menos libertad pero es enormemente satisfactorio tener ese tipo de conversación con mis colegas.

Hay más control porque ensayamos mucho más que cuando voy a tocar como invitada con una orquesta. En relación con el público, creo que no es diferente. Siempre busco esa conversación y el contacto, ya sea con el trío o como solista con orquesta.

Para nosotros en Colombia la presencia de Israel en Bogotá es muy importante. Próximamente, después de su concierto tendremos a la Orquesta Filarmónica de Israel dirigida por el Zubin Mehta. Usted trabajó con él en su debut con esa orquesta y con la Filarmónica de Berlín cuando tenía 17 años. ¿Qué puede decirnos de él?

Fue fantástico tocar con él. Hubiera querido ser un poco mayor en ese entonces porque de algún modo yo era muy joven y después de trabajar con él, otras orquestas fueron una decepción (ja ja). Él es el mejor director con quien trabajar porque está muy atento a las necesidades de solista.

Siendo una violonchelista exitosa usted estudia mucho, ensaya mucho y tiene que viajar mucho también. Pero además usted es madre de tres niños. Es difícil pensar que haga algo más o que tenga tiempo libre. ¿Cómo se las arregla?

Sí, (ja, ja) pues tengo un esposo maravilloso que me apoya mucho y una gran nana. No lo podría hacer sin ayuda. Y trato de simplificar mi vida tanto como puedo. La escuela queda cruzando la calle. Hago todo lo que puedo online. Trato de no gastar el tiempo innecesariamente.

No es fácil. Mis hijos también tocan instrumentos y yo practico con ellos. Por eso no enseño, porque le enseño a mis hijos. No tengo tiempo.

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Marzo
07 / 2021
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