“Los cubanos nacen con la música en la sangre y sin problemas en la circulación ”: Eliades Ochoa

En su visita a Colombia, el cantante y guitarrista de Buena Vista Social Club habló con Diners sobre la música cubana, su repertorio actual y las canciones que escucha estos días.
 
“Los cubanos nacen con la música en la sangre y sin problemas en la circulación ”: Eliades Ochoa
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POR: Mateo Arias

El maestro Eliades Ochoa camina despacio y sonríe. Tiene 76 años bien llevados. Siempre se viste de negro y solo se quita su sombrero de vaquero para colgarse la correa de su guitarra. Dice que le gusta el charol, y esta tarde en Bogotá está estrenando un par de botas brillantes de ese material. 

Se siente más cómodo si tiene una guitarra en sus manos. Si se le pregunta por una canción, en vez de hablar de ella, la interpreta. Prueba los micrófonos de las entrevistas silbando, tarareando o tocando un solo. La música es su mejor manera de comunicarse. 

Es uno de los últimos sobrevivientes de Buena Vista Social Club, la famosa agrupación cubana que le dio la vuelta al mundo hace 25 años, en 1997, cuando grabaron un álbum con ese mismo nombre que recopila canciones tradicionales de ese país, que se ganó un Grammy e inspiró un documental nominado al Óscar.

Tras la muerte de Máximo Francisco Repilado Muñoz, conocido como Compay Segundo, Rubén González, Ibrahim Ferrer y otros de los principales integrantes de la banda, el legado del son cubano quedó en manos de Eliades Ochoa, que era uno de los más jóvenes de Buena Vista Social Club.

Ochoa cuida ese legado como si fuera un tesoro. Tanto así que en La Habana tiene una colección privada con guitarras, sombreros, discos y otros objetos que ha ido guardando a lo largo de los años para preservar la memoria de la música cuabana. 

Eso además de seguir interpretándola cada vez con más profesionalidad y calidad, a pesar de que ha hecho varios álbumes como solista e incontables colaboraciones. 

Es por eso que ahora, un cuarto de siglo después del álbum que los hizo famosos, Ochoa está recorriendo varias ciudades de América Latina y España para presentar ese célebre repertorio, que incluye canciones como El carretero, Chan Chan y El cuarto de Tula

Por eso está de paso por Colombia. En Bogotá, Diners se encontró con él para hablar de su música, que ya se ha vuelto patrimonio popular de la cultura caribeña y latinoamericana. 

Eliades Ochoa, además, tocará en Medellín el 20 de mayo en el Teatro Metropolitano José Gutiérrez Gómez. Y en Cali el 21 de mayo en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura. 

Entiendo que usted aprendió a tocar guitarra sin clases. ¿Cree que los cubanos tienen un talento natural para la música?

Los cubanos nacen con la música en la sangre y sin problemas en la circulación. Donde quiera, en Cuba, todo el mundo toca y canta. Digo esto porque hay que decirlo: es una isla musical. No hay otra forma de verla. En cualquier provincia del país hay muchísimas agrupaciones de son cubano, bolero, guaracha o changüí.  

Es un país pequeño y exporta música a todo el mundo…

Es una isla pequeña de la que han salido artistas que le han dado la vuelta al mundo varias veces. Celia Cruz, Benny Moré, Álvaro del Ritmo, Pablo Milanés y muchos más que ahora se me escapan. 

El próximo año usted va a cumplir 60 años de carrera musical. ¿Qué diferencias encuentra entre hacer música cuando tenía 20 a cuando tiene más de 70 años?

Chico, si tu supieras que yo sigo haciendo la misma música que hacía cuando tenía 20 y tantos años. Desde entonces interpreto canciones como Yo canto en el llano y Macusa, de Compay Segundo o Como la nube se impone al sol, que era un bolero que le oía a mi papá. Yo tengo en mi repertorio temas que conocí cuando tenía seis o siete años y vivía en los montes. Creo que eso me ha ayudado muchísimo.

Pero la industria musical ha cambiado mucho…

Sí, todo puede cambiar, pero uno es el que tiene que mantenerse y no cambiar su repertorio. Hay que seguir dándole brillo a lo que se tiene, para que cada día salga mejor. No importa lo que hagan los otros. Hay que darle el lugar que se merece a la propuesta que se tenga y al público para el que uno trabaja. No se puede ir a cantar el Chan Chan desafinado. 

¿Desde esa época usa sombrero? 

Tengo guardados sombreros de las décadas de 1960 y 1970. Incluso tengo algunos que usaba cuando trabajaba en el campo con mi papá. El sombrero es parte de la imagen que he creado. Lo mismo la ropa negra, que empecé a usar desde 1980 y pico. Aunque últimamente he visto documentales de Buena Vista Social Club y me vi vestido de blanco. También vi una foto secreta en la que aparecemos Compay Segundo y yo sin sombrero. Es muy rara porque ninguno de los dos nos lo quitábamos para nada. 

¿Siente responsabilidad por ser uno de los últimos sobrevivientes de Buena Vista Social Club?

La verdad es que sí. Cuando yo llegué a la agrupación ni siquiera había cumplido 50 años. Y ya los viejecitos de Compay, Ibrahim y Rubén tenían más de 70. Yo era el niño de Buena Vista y siento que me quedó la responsabilidad de cuidar de esa música, que es la que yo llevo dentro. 

¿Quién se va a encargar de mantener vivo ese legado en 15 o 20 años?

Sería aventurado decir quién. Hay muchas agrupaciones de formatos pequeños en La Habana que tocan muy bien el son cubano. En Santiago de Cuba, también. Hay varios sextetos y cuartetos en academias y en lugares turísticos que valen la pena y que trabajan bien. Ellos se harán cargo en el futuro. 

Usted ha hecho varias colaboraciones. ¿Me puede contar cómo llegó a trabajar con C. Tangana, por ejemplo?

Se están muriendo de envidia la grabamos en el mismo estudio en el que hicimos el álbum Buena Vista Social Club, en la Habana. Una amiga mía me había dicho que había un español que estaba loco por conocerme. “Pero es un muchacho joven, no vayas a pensar que es un viejo”, me dijo. 

Un día me contó que Pucho, con su equipo, iba a ir a su casa a comer algo y a tomar cerveza, entonces yo fui a la reunión. Cuando él llegó, yo ya estaba allí. Me vio y se emocionó mucho. Me habló de su idea y fuimos al estudio, en donde empezamos a trabajar y a mí me salieron los versos que canto en la canción.

¿Qué otros artistas nuevos le gustan a Eliades Ochoa? 

Chico, te voy a ser sincero: me fascina como canta Rosalía. Yo creo que ella tuvo algo que ver con el Tangana, ¿no? Óyeme, qué casualidad. También me encanta Isabel Pantoja. Soy su admirador. Ahora estaba oyendo que este muchacho con el que trabajé se iba a retirar, ¿cómo se llama? Enrique Bunbury. No entiendo por qué, si es tan joven ¿qué le pasó, qué mosco le picó?

Maestro, finalmente, ¿puede contarme cómo van a ser sus presentaciones en Colombia?

Yo voy sin pensar en nada. Lo único que tengo planeado es atender al público y darle gusto. Lo que quiera la gente de Eliades Ochoa. Es que tiene que ser así. También voy a cantar un tema mío que me encanta y que dice: “Me voy a vivir a la luna / ya tomé mis decisiones. / Solo volveré a la tierra / cuando me den vacaciones”. A la gente le gusta, pero siguen pensando en El Carretero y los otros clásicos. Y se los voy a dar.

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mayo
20 / 2022