Hablamos con el director de El Robo del siglo, la serie colombiana que llega a Netflix

Conversamos con Pablo González, uno de los directores de El robo del siglo, una serie que muestra cómo se cometió el asalto más famoso en Colombia.
 
Hablamos con el director de El Robo del siglo, la serie colombiana que llega a Netflix
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Juan Sebastián Alba Torres

En octubre de 1994 ocurrió uno de los robos más impresionantes que se han conocido en Colombia. Una banda de ladrones logró sacar de la sede del Banco de la República en Valledupar 24072 millones de pesos sin hacer un solo tiro. Esta historia inspiró a Camilo Prince y a Pablo González para crear la serie El robo del siglo.

Este 14 de agosto se estrena El Robo del siglo, la nueva serie colombiana de Netflix inspirada en este robo. Se trata de una historia que al mejor estilo de las grandes películas de asalto revela un episodio de criminalidad al que no se le puede ocultar lo ingenioso.

Conversamos con Pablo González, quien dirigió esta serie junto a Camilo Prince y Laura Mora. El robo del siglo cuenta la actuación de Andrés Parra, Christian Tappan y Marcela Benjumea, entre otros.

¿Cómo nació el proyecto?

El robo del siglo era un tema que había estado rondando tanto en Dynamo (la productora) como en Netflix y estábamos muy interesados en producir. Lo primero que hicimos fue tomar el libro de Alfredo Serrano para enterarnos de lo que había sucedido. Después hicimos una investigación más completa a nivel judicial, vimos los expedientes, nos reunimos con algunos de los protagonistas de la historia para ‘datearnos’ muy bien.

Con base en ese hecho creamos la historia, que en nuestro caso se acerca mucho a lo que sucedió, pero contrario al trabajo que hicimos en Colmenares, no sabíamos mucho de ellos y no queríamos ahondar en su historia personal. Lo que hicimos fue desarrollar sus aspectos desde la ficción, no solo recrear el robo, que fue un evento muy conocido y con un impacto muy grande, sino también explorar las motivaciones que pudieron tener estas personas, la relación con su familia y sus necesidades.

¿Los personajes son los típicos delincuentes que se pueden encontrar en otra producción o tienen algo especial?

Sentíamos que unos ladrones así no se habían visto mucho en nuestro imaginario audiovisual. Estamos acostumbrados al narco y al sicario, pero este tipo de criminal no está tan fuera de la sociedad, sino que de alguna manera roba para integrarse mejor y que vive una doble vida, con sus hijos en un buen colegio, un buen carro, que se viste bien y pasa un poco de agache a diferencia de un capo, es una figura que no habíamos explorado mucho en Colombia.

¿Los espectadores podrían sentir empatía con los ladrones de esta serie?

Es lo que más nos interesa, que la gente los vea como figuras de carne y hueso. Son personas que van a robar un banco, sí, pero la plata que necesitan es un medio para resolver otros problemas. No es la plata por la plata, sino que es para alcanzar unos objetivos en los que el espectador se podrá reconocer. Es un thriller emocionante, pero también queríamos mostrar personas muy reales.

Cuando uno ve una película como Ocean ‘s Eleven se asombra con la parafernalia y las peripecias de los ladrones, pero al final son personajes muy lejanos. Nosotros decidimos que si nos íbamos a enfrentar a un género de este tipo, teníamos que hacer que se sintiera muy colombiano y que la gente se pudiera identificar.

¿Durante el proceso de investigación sintieron esa empatía con las personas que cometieron el robo en Valledupar?

Claro. Eso fue impresionante. Hubo una persona ya mayor con la que hablamos que yo veía y me imaginaba que podía ser mi abuelo. Es un señor que uno lo ve y no se siente como un criminal, muy bien hablado pero que tiene otra vida muy interesante. Gran parte de la serie gira alrededor de esa idea, la de tener dos vidas.

Hay gente que dice que es La Casa de Papel versión colombiana, ¿siente que esto es así?

Hay una similitud en cuanto a que es el mismo género. Pero definitivamente está anclada en una realidad mucho más cercana. La Casa de Papel es una serie fantástica de alguna manera, una ficción muy divertida. Nosotros buscamos amarrar la serie a la realidad colombiana y latinoamericana.

La Casa de Papel también apela a estos robos con grandes planes y habilidades, mientras que los ladrones nuestros hacen las cosas como nosotros las haríamos, no al estilo de James Bond. Descubrir que uno puede cometer un robo de esa magnitud, con técnicas nada sofisticadas también es muy interesante.

Es muy llamativa la forma en la que actuaron estos ladrones…

Sí, y también tienen mucho humor. Sabían lo que hacían y frente a las autoridades también hicieron un acto muy simbólico. Ellos sabían en lo que se metían y no dejaban de transmitirle eso a la policía.

¿La serie está ambientada en los mismos lugares donde ocurrió el robo?

Sí, la serie también ocurre en Valledupar y en la misma fecha del robo. Hay algunos personajes que son amalgamas de dos personas que convertimos en uno solo y la banda de ladrones es mucho más grande que la que vemos aquí. La banda se redujo a los personajes esenciales. Les cambiamos los nombres, pero tratamos de mantener todo muy fiel a lo real.

¿Cuáles fueron las series o películas que los inspiraron para hacer esta serie?

Vimos muchas películas gringas como Heat, Ocean ‘s Eleven, que es un homenaje a las películas de robos de los 70. Pero hubo una a la que llegamos casi que por accidente, Straight Time, con Dustin Hoffman, que nos marcó mucho.

Es una película de ladrones que está enfocada en sus procesos internos, en la relación con sus amigos y da una mirada humanizante de él como ladrón.

¿Cómo fue el proceso de selección del casting para El robo del siglo?

Como en la mitad del camino empezamos a pensar en las personas que podían estar en el proyecto. Nos interesó Andrés Parra porque creemos que es uno de los actores más importantes de su generación. Inmediatamente también pensamos en Christian Tappan, que ya había trabajado con Parra en El patrón del mal. Nos pareció chévere aprovechar esa química y además son muy amigos. Eso nos ayudó mucho porque la relación entre sus dos personajes es parte central de la serie y nos facilitaba el trabajo.

Luego pensamos en Marcela Benjumea, que fue una decisión muy buena, en general tenemos actores muy buenos como Juan Sebastián Calero, Juan Pablo Barragán, Rodrigo Jeréz, Paula Castaño y otros que descubrimos y nos sorprendieron mucho.

¿Cómo es el proceso de trabajo entre Camilo Prince y usted?

Somos una dupla en la parte de la concepción y la escritura, pero a la hora de dirigir somos directores independientes. Nos entendimos mucho porque desde antes nos pusimos de acuerdo en el tono de la serie, el tipo de lenguaje,en lo que queríamos crear y como nosotros mismos escribimos, sabemos qué queremos comunicar en cada escena. Nos conocemos hace 23 años y la comunicación entre los dos es muy fácil. También está Laura Mora, que tuvo una autonomía diferente a la de nosotros, pero también sentimos que hizo un gran trabajo porque aportó muchísimo con su experiencia conceptual y audiovisual.

         

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agosto
12 / 2020