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Stand up: ¿Cuál es el éxito de la comedia en Colombia y el mundo?

A propósito del Día Nacional del Humorista, recordamos la particular visión de Adolfo Zableh sobre el stand up y otros chistes.

Foto: YouTube, Comedy Central, 2021

A propósito del Día Nacional del Humorista, recordamos la particular visión de Adolfo Zableh sobre el stand up y otros chistes.

Yo no pensé que podía hacer stand up comedy hasta que vi a George Carlin; ahí la idea del género me cambió. Antes de eso había visto a Andrés López y a Jerry Seinfeld, referentes para cualquiera en Colombia y Estados Unidos.

El primero nunca me ha causado gracia, por lo que jamás aspiré a hacer lo mismo que él, así le fuera muy bien, mientras que el segundo me gusta más en su serie de televisión que dando un monólogo en el escenario; y como no sueño con salir en televisión, pues tampoco me sentí motivado a emularlo.

El hombre que me inspiró en el stand up

Todo cambió con Carlin, decía, a quien descubrí en 2011, tres años después de su muerte. Desde entonces, empecé a consumirlo, y con él, a monstruos como Bill Hicks y el australiano Jim Jefferies.

Tanto, que desde entonces llevo amagando con sacar mi propia rutina de stand up, pero el miedo me puede, porque hacer humor resulta muy difícil. Mi temor no es pararme en el escenario y tartamudear, sino que no se rían.

Dos veces me he presentado, y si tengo que ser generoso diré que soy decente y que tengo potencial, pero verse y oírse después es horrible. Si usted tiene un grupo de rock está soportado por sus compañeros y los instrumentos, puede darse el lujo de fallar en una nota, de destemplarse, y retomar. En el stand up no, ahí está usted solo con nada más que su material y un micrófono; y al frente, un público que quiere reír, y si no lo satisface, lo masacra.

La clave está en repetir

Por eso siempre he dicho que me quito el sombrero ante quienes se dedican a esto en el medio local. A muchos no los encuentro chistosos porque me parece que el colombiano no es que tenga sentido del humor, más allá de que el país produzca historias chistosas 24/7 los 365 días del año.

Los admiro porque son perseverantes y se sobreponen a sus limitaciones, las del mercado y a la agresividad del público, y tratan una y otra vez hasta que lo logran.

Si una cosa he aprendido en las pocas veces que he intentado dedicarme a esto, es que la clave está en repetir, y volver, e insistir, y darle de nuevo sin parar. Así, cuando repita su discurso diez veces la cosa va a salir mejor, y la gente se va a empezar a reír. Lo mismo cuando llegue a la vigésima, la centésima, y así sin parar.

Lo dice Julián Arango, quien se dedica al stand up desde hace unos diez años luego de una larga carrera en la actuación. “Solo pararse ahí es ya una cosa de valientes, de tercos. Prueban e insisten, les va mal e insisten, los mandan a la mierda y se vuelven a presentar”. De tanto insistir como sus colegas, hoy Arango está junto a su amigo Antonio Sanint en una temporada de comedia en el teatro Colsubsidio, al mismo tiempo que tienen, juntos también, Ríase el show rotando en Netflix.

El stand up comedy en Colombia

Arango ve con buenos ojos la movida de este género en Colombia. “Cada vez hay más comediantes, y eso se considera bueno. Que me gusten o no ya es otra cosa, pero cada vez son más. Las nuevas generaciones están moviendo mucho público. Ahora, mientras más competencia, mayor es el reto para sorprender. Hablar de lo colombiano resulta muy difícil porque la ‘colombianada’ es un lugar común. Estamos mamados de oír al costeño, al paisa, al opita, pero eso bien hecho es sencillamente genial y estamos en mora de eso”, explica.

Y no es cuento eso de la repetición sin parar hasta lograr la maestría. Ahí está Louis C.K., que más allá de sus escándalos por acoso sexual sigue siendo un personaje admirado por su trabajo dentro del gremio. Hay que ver uno de sus primeros stand ups, por allá en 1988, y compararlo con los de hoy. El de antes era un tipo agraciado, entretenido; el de hoy es un salvaje, en todo el sentido de la palabra, que domina todo: el escenario, el público, el ritmo, el material, los tiempos.

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¿Perder es ganar un poco?

Para llegar a eso hay que ensayar mucho y aguantar años de presentaciones fallidas o con poco brillo ante auditorios pequeños y hostiles. La realidad de aquel que se dedica a esto es el esfuerzo diario sin importar las condiciones, lo demás son candilejas. Es mucho lo que se tiene que pedalear para llegar a tener una temporada en un teatro o un especial de más de una hora en video.

Lo dice Liss Pereira, a quien le va muy bien en esto de la comedia. “Hay gente que lo ve como una carrera, es muy profesional, pero hay otra que por el afán de llamar la atención no hace el trabajo porque le gusta, sino por sonar. Quiere salir hoy, ser famosos mañana y tener plata pasado mañana”. La cucuteña se formó en la radio, pero dice que es en este género donde más feliz se siente.

“Desde que lo hice la primera vez me enamoré, sentí cosas que no había sentido antes. En radio no se ve la reacción de la gente, aquí, en cambio, puedo decir lo que pienso y siento, y además veo la reacción. Es magia”, afirma.

“Estamos en la adolescencia”


Alguien que ha estado al tanto de mis intentos como comediante, además de mi material, es Gonzalo Valderrama, uno de los nombres más respetados en el gremio, y quien casi empezó el género en Colombia, hace unos veinte años.

Por sus manos han pasado en diferentes momentos y de distintas formas cientos de personas que desean dedicarse a esto; los más sonoros, Antonio Sanint, Catalina Guzmán, Alejandro Riaño e Iván Marín, quienes en efecto han decidido, con éxito, dedicarse a la comedia como forma de vida.

Según él, los maestros del oficio siguen siendo hoy sus inventores, los gringos, pero en Latinoamérica se destacan México y Argentina. “En Colombia veo buenos movimientos en Bogotá y también en Bucaramanga, donde hay un grupo de por lo menos seis jóvenes que llevan trabajando unos diez años de manera disciplinada y constante. En el mundo, Estados Unidos sí está por encima del resto porque, además de que se lo inventaron, surgió en un contexto particular de un país en conflicto social. Allá comenzó en un ambiente bajo, rebelde, de protesta y de crítica. Acá, en cambio, en contextos muy cómodos. En Estados Unidos surgió en medio de la guerra civil, acá en el Parque de la 93, y eso hace toda la diferencia”.

De cuentero a stand up

Valderrama, que empezó haciendo cuentería a comienzos de los noventa cuando estudiaba Comunicación en la Javeriana y años después realizó la transición al stand up comedy al ver un show de Jerry Seinfeld, cree también que el espacio para crecer y mejorar resulta infinito.

“Colombia está bien en el sentido de que es muy oral, sin embargo, llevamos muy poco en esto, un par de décadas, así que estamos apenas en la adolescencia del género en el país. Esto se pondrá interesante cuando los comediantes sean considerados seres peligrosos para la realidad nacional, porque por ahora solo somos entretenedores”.

Para dónde va la comedia en Colombia

Aquí meto la cucharada y para concluir quiero aclarar que no me siento del todo cómodo hablando de comedia. Pese a que soy un consumidor del producto y he visto de todo tipo y de todo lado, aspirar a hacer stand up comedy, así sea de manera ocasional, me pone en una posición difícil para hablar con quienes en algún momento podrían ser mis colegas, pero sobre todo, reflexionar sobre un arte que no conozco, pero que en fantasías aspiro a dominar, es poco menos que facilista y presumido. Pero nada, que a escribir me dedico, y aunque bien diferente es a hablar, es también producir contenido, entonces ni tan desautorizado estoy.

Veo dos tipos de comedia. La que predomina en Colombia es aquella que busca que el público se identifique con una anécdota, un recuerdo, una situación y a partir de ahí generar risas y simpatía. Se trata de la fórmula que usan por ejemplo el ya mencionado Andrés López y Franco Bonilla. Los dos son tremendamente exitosos y profesionales, pero no por eso tiene que gustarle a uno su estilo.

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La otra clase de comedia es tal vez más compleja, ya que le revela al público cosas que en teoría son obvias porque han estado ahí toda la vida, pero nunca las habíamos notado, entonces son como una revelación. A esas observaciones agudas es a lo que aspiro a llegar, y no descubro nada al decir que no resulta fácil. A la fecha lo que he escrito en esta materia es tan obvio que no me causa ninguna gracia. Me veo y me oigo y no me soporto, me dan ganas de tirar la toalla. Por fortuna hay gente en este país que no ha hecho lo mismo y ha abierto un camino que está ahí listo el día que yo decida recorrerlo.

Los favoritos de…

Si está interesado en ver, o hacer stand up comedy, no sobra que consulte a estos personajes, que son los favoritos de quienes se dedican a esto.

• Liss Pereira

Ellen DeGeneres (Estados Unidos)

Wanda Sykes (Estados Unidos)
Erika de La Vega (Venezuela)
Malena Pichot (Argentina)
Dalia Gutmann (Argentina)

• Gonzalo Valderrama

Denis Leary (Estados Unidos)
Sam Kinison (Estados Unidos)
George Carlin (Estados Unidos)
Bill Hicks (Estados Unidos)

Edwin Castiblanco (Colombia)

• Julián Arango

Jerry Seinfeld (Estados Unidos)

Patrice O’Neal (Estados Unidos)
Woody Allen (Estados Unidos)
Jim Carrey (Canadá)
Julio Escallón (Colombia)

El artículo Stand up: ¿Cuál es el éxito de la comedia en Colombia y el mundo? fue publicado originalmente en marzo de 2018

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Agosto
13 / 2021

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