¿Qué tan vigente es Titanic 15 años después?

Titanic vuelve a las pantallas gigantes quince años después de su estreno y en el centenario de la tragendia.
 
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Gabriela Sáenz Laverde

“1.500 personas cayeron al agua cuando se hundió el Titanic. Había veinte botes salvavidas en los alrededores. Sólo uno regresó a buscar más sobrevivientes”. Esta es, quizás, la frase más poderosa de la película que estremeció al mundo en 1997 cuando la estrenaron, y la que garantiza que siga siendo una película poderosa 15 años después.

El mundo ha cambiado. Es imposible no ver a las personas cayendo de la proa del barco y pensar inmediatamente en los cuerpos cayendo de las ventanas del World Trade Center. Es una imagen que se quedó marcada en todos los que ya teníamos uso de razón en 2001 y que nos dio una perspectiva distinta de la Historia. Por eso ahora es más fácil sentir empatía frente a un episodio real a pesar de que sucedió hace cien años. Porque nosotros también vivimos un Titanic.

Y es que la película tiene unas escenas tremendamente conmovedoras que van más allá de las coyunturas mundiales. Durante la segunda mitad de la película, el director James Cameron logró retratar el espectro de las emociones humanas de una forma mucho más poderosa que el mismo barco.

Hay que tener el corazón hecho de piedra para no sentir un nudo en la garganta con la dignidad de los músicos que, según cuenta la leyenda, tocaron hasta el último momento del hundimiento; con la angustia y el dolor del ingeniero que diseñó el barco que se sienta a esperar su muerte; con los que buscaron refugio en la religión, o con la madre que pone a sus hijos a dormir, o con los que se matan por conseguir un puesto en los botes salvavidas, o el capitán del barco encerrado en su camarote, dispuesto a morir en su navío. Y, por supuesto, cómo no conmoverse con el único oficial compasivo que regresa a buscar los pocos sobrevivientes que quedan, si es que quedan.

Ahora, gracias al auge de la tecnología 3D y para coincidir con el centenario de la tragedia, James Cameron ha remasterizado su obra maestra y la ha vuelto a llevar a los teatros, después de haber rotado interminablemente por todos los Premier Caracol y Cinefox del mundo. Los efectos visuales siguen siendo impresionantes, y el 3D aumenta la calidad de los detalles pequeños como por ejemplo el calado de los cristales en las lámparas. Y no importa cuántas veces la haya visto en televisión, Titanic es una película que hay que ver en pantalla gigante para captar toda su dimensión.

Recuerdo cuando la vi por primera vez a los dieciséis años. Como millones de adolescentes terrícolas, estaba perdidamente enamorada de Leonardo DiCaprio después de verlo en Romeo y Julieta el año anterior. Ahora, Leonardo se estaba montando en el “barco de los sueños” y yo ahí estaba, de primera en la fila el día del estreno. La película, decían, era la más cara de la historia. Cameron ya entonces tenía fama de hacer únicamente películas carísimas como Terminator y Terminator 2. En ese momento me impresionó profundamente enterarme de que la mismas compañías que habían producido la vajilla, los cubiertos y hasta la alfombra originales del Titanic las habían reproducido para la cinta.

En ese momento el romance entre Jack y Rose me conmovió como nada lo había hecho antes, y sé que aunque lo nieguen, la mayoría de mujeres de mi generación se conmovió de la misma forma. Lo sé porque a la salida del teatro había niñas que seguían llorando en el baño, y porque muchas fueron a verla más de una vez.

Titanic ese año arrasó en todas las entregas de premios. En los Globos de Oro se llevó los premios a Mejor Película (Drama), Mejor Canción, Mejor Director, entre otros, y se ganó once de los catorce Óscares a los que estaba nominada, entre esos a Mejor Película y Mejor Director. Y cómo olvidar “My heart will go on”, la canción de Celine Dion que bien podría ser la banda sonora de la segunda mitad de los noventas.

Además, cuando uno lo piensa, pocas películas han producido tantísimos clichés como Titanic. ¿Cuántas parejas al día no se toman una foto con los brazos extendidos? ¿Cuántos no se asoman a un precipicio y gritan “I’m the king of the world!”?

Por último, aunque ciertamente no menos importante, está el efecto de Titanic sobre las carreras de sus dos protagonistas, Leonardo DiCaprio y Kate Winslet. Winslet ha sido nominada seis veces al premio Oscar, que ganó finalmente en 2009 por la película El Lector. DiCaprio dejó a un lado su imagen de galán y se convirtió en uno de los actores de mayor reputación en Hollywood.

Ya su audiencia no son las adolescentes enloquecidas de amor por DiCaprio, aunque seguramente la nostalgia será un atractivo para quienes quieran volver a verla. La adulta que soy no se conmueve tanto con el amor juvenil de Jack y Rose. Sin embargo, a la salida me encontré a unas niñas llorando en el baño como hace 15 años. Díganme ustedes si la cinta, entonces, no es valiosa.

         

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abril
12 / 2012