Una verdadera historia de horror

La nueva temporada de American Horror Story se desarrolla en un asilo siquiátrico en 1964. Una monja cruel, personificada por Jessica Lange, dirige este lugar de espanto que promete muchos momentos de suspenso y tensión.
 
POR: 
Edna Juliana Rojas

Un género difícil de abordar es el de terror. Muchos directores lo han asociado con uno que yo denomino ‘género de asco’ en el que las tripas y miembros cercenados parecieran ser la única manera en la que pudieran generar intriga, miedo y suspenso en los espectadores. Por eso, las historias que logran hacerlo con poca carga de sangre, resultan pequeñas joyas dentro del género.

Una de esas es American Horror Story, que estrenó su segunda temporada en Latinoamérica el pasado 30 de octubre, titulada ‘Asylum’, con una historia distinta a la primera parte,  que se desarrollaba en una mansión habitada por una familia y que no tiene relación con la nueva parte. Esta vez, los espectadores veremos lo que sucede en un asilo siquiátrico de los años 60, en el que su rectora, la hermana Jude, encarnada porJessica Lange, le imprime ese terror que solo una monja severa, violenta y radical podría darle. Lange es una de las actrices que repite primera y segunda temporada, con personajes diferentes. Lo hace también Evan Peters, quien en la primera parte era una especie de fantasma. Ahora es acusado de ser ‘Cara de sangre’.

El capítulo comienza en la actualidad, con una pareja obsesionada con lo terrorífico, que al parecer, va haciendo un tour por los lugares más tétricos del país, en los que han sucedido masacres y asesinatos reales. Él, personificado por Adam Levine, el vocalista de Maroon 5, disfruta tomándole fotos a su novia en los espacios en los que aparentemente un cruel asesino ‘Cara de sangre’ estuvo recluido. Pero Leo, (Levine) comete el error de meter la mano a través de la rendija de una puerta, donde segundos después ‘algo’ le ha arrancado el brazo. Su novia, aterrada, corre hacia el carro en busca de un celular para pedir ayuda.

En medio de esta angustia, un flashback nos lleva a 1964, cuando un humilde mecánico, Kit Walker, es acusado de matar a su esposa y a una serie de mujeres, para luego quitarles la piel y es así como se gana el apodo de ‘Cara de sangre’. Es llevado al asilo, en medio de una fuerte custodia y la mirada de los habitantes del lugar y de la prensa, que lo consideran uno de los maniáticos más peligrosos del momento.

La hermana Jude, obsesionada con el director del lugar, el monseñor Timothy Howard (Joseph Fiennes), está al mando y toma una posición de rudeza  y crueldad, para complacer las necesidades de ese hombre con el que tiene sueños eróticos. Si él triunfa en su carrera sacerdotal, podrá llegar a un lugar envidiable en el Vaticiano, a donde se la llevaría también a ella. Armada de un juego de látigos, la hermana Jude imparte castigos físicos a los asesinos con problemas mentales. Kit Walker, atado a la cama, sometido a golpizas, oscuridad y comida repulsiva, conoce a Grace (Lizzie Borcheré) acusada de haber matado a su familia. Será ella quien tendrá algo de misericordia con ‘Cara de sangre’.

Mientras tanto, una periodista busca entrar al asilo para contar de cerca la historia de este temido hombre. En su vida privada, ella es amante de una profesora de colegio y juntas temen ser descubiertas en una sociedad que acabaría con sus vidas y sus carreras al enterarse de su homosexualidad. Pero nada le sale bien y es descubierta por la hermana Jude, que la deja interna con la idea de sacarle los espíritus y demonios que la han llevado a enamorarse de una mujer. Su amante, temerosa de que el secreto sea descubierto, firma los documentos para que la periodista quede recluida. “¿Quería conocer el asilo? Lo hará desde adentro”, sentencia Jude.

Y es otro personaje el que le imprime altos niveles de suspenso a la historia. El doctor Arthur Arden (James Cromwell) es el encargado de la salud y cuidado médico de los pacientes, pero en la noches, tres o cuatro de ellos van muriendo. Precisamente los que no tienen familia o quien pregunte por ellos. La hermana Jude se da cuenta de que algo sucede y empieza a respirarle en la nuca. Mientras que él, en las noches, experimenta con los cerebros de los pacientes, pues su objetivo es confirmar que la violencia está afincada en la parte frontal de este órgano y que quizás extirpándola, podría eliminarse también esta conducta de la humidad.

Entonces la historia regresa al presente, donde Leo yace en el suelo sin brazo y su novia corre en busca de ayuda, hasta que llega a una puerta, en donde un hombre enmascarado con un rostro deforme, le frena el paso.

***
¿Habrá una mezcla más letal que un asilo siquiátrico, en los años 60, dirigido por católicos ortodoxos? Esta combinación de factores aterradores le proporcionan per se, la esencia del suspenso. Le siguen personajes muy bien construidos, con una motivación clara que defenderán a capa y espada: el manejo exitoso del siquiátrico, publicar la historia de ‘Cara de sangre’, demostrar que no se es un asesino, o encontrar el origen cerebral de la maldad.

Y le sigue una estupenda puesta en escena, con grandes actuaciones como la de Jessica Lange y una edición que no le da nada evidente al espectador. Además de un brazo desmembrado y una máscara sangrienta, el capítulo, y esperemos que se así el resto de la temporada, insinúa. No revela, como Alfred Hitchocock, el grande del suspenso nos enseñó. Una cámara veloz y una edición a la misma velocidad en los momentos de mayor ansiedad, juegan con una dinámica de mostrar y no mostrar, que le están dando al televidente un momento de tensión y angustia, sin producirle asco.

¿Dónde y cuándo?

Fox Latinoamérica, martes 11:00 p. m.

         

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noviembre
1 / 2012