La lectora, ambición de una producción colombiana

El 17 de agosto estará en salas de cine "La lectora", una película que promete no perder la atención del espectador ni un instante. Acción, suspenso y romance la hacen una cinta que vale la pena ver.
 
POR: 
Edna Juliana Rojas

Riccardo Gabrielli es ambicioso. Es evidente cuando asegura que su película, La lectora, tiene un tratamiento técnico como pocas en el país. Es ambicioso cuando dice que esta vez es verdad que el público va a encontrar una buena cinta. Lo fue también para encontrar empresas que respaldaran su sueño como Moviecity, que la llevará por Latinoamérica. O cuando piensa en hacer una segunda parte, cuando la primera aún no se ha estrenado en las salas de cine.

Pero su ambición tiene asidero en la calidad del filme que verá la luz el 17 de agosto. Desde los créditos filmados el espectador siente que hay un trabajo cuidado en la producción que está a punto de ver. Le sigue una historia de suspenso y acción en la que quien está viendo no puede distraerse, porque se perderá de un detalle de la narración, un gesto de los personajes o una información crucial en el entramado.

La historia es protagonizada por Carolina Guerra, “la lectora”, una estudiante de alemán secuestrada por dos hombres que buscan un maletín cuyo paradero podría develarse en un libro escrito en ese idioma que ella es obligada a traducir. La historia paralela que irá viendo el espectador es la que la lectora irá narrando: la peor noche en la vida de Karen y Cachorro, una bailarina nocturna protagonizada por Carolina Gómez y un taxista, personificado por Diego Cadavid.

Para destacar

Efectos especiales: creíbles. No sobran en ningún momento de la cinta, ni son puestos para rellenar con violencia y atraer a punta de balas.

Las actuaciones: es evidente el buen trabajo de dirección actoral, el acierto en el casting para cada uno de los papeles que tienen un rol crucial en la historia. Carolina Gómez se luce con una bailarina sensual, honesta y a veces tonta. Hay que destacar también a Óscar Borda como un policía que infunde temor y del que nunca sabemos si está del lado bueno u oscuro de la ley.

La música: compuesta especialmente para la cinta que da el ambiente que cada escena necesita y exalta en el espectador los sentimientos cuyo objetivo busca el momento: suspenso, temor, ansiedad…

La Lectora está llena de cabos sueltos que se irán atando o descubriendo a lo largo de la película. Sin embargo, no puede determinarse si es un acierto o no que queden tantas preguntas en el aire. Es el espectador quien debe llenar los espacios que faltan en la historia. La puerta perfecta para una segunda parte.

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agosto
6 / 2012