¿Qué trae la nueva temporada de Magnifica 70?

Marcus Winter, protagonista de la serie brasileña Magnifica 70, producida y transmitida por HBO Latinoamérica, le contó a Diners qué puede esperarse de la segunda temporada de la serie.
 
¿Qué trae la nueva temporada de Magnifica 70?
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Revista Diners

¿Qué puede contar sobre su personaje, Vicente, y qué siente sobre esta segunda temporada?

Marcos Winter: Nadie está igual. Hay una radicalidad que Cláudio (Torres) impuso de una forma muy precisa. “Magnífica” se hizo muy presente, muy, muy densa… Se puede cortar el aire con un cuchillo. Cuando pensamos que logramos librarnos de algo, viene otra cosa aún peor.

Es una sensación, una atmósfera muy amenazadora toda la temporada, para todos. Es difícil hablar hoy de “Magnífica” sin contar demasiado por adelantando, ¿no? Sobre todo en mi caso. Es muy evidente el recorrido que tengo en la serie, desde el comienzo, desde el primer capítulo. Entonces, particularmente, para mí, este vuelo es magníficamente solitario. Si en la temporada pasada era un juego de mentiras, en esta es un juego de silencios, de angustias, de contradicciones y de preparaciones. Como si estuviéramos en una isla –esa fue una charla que tuvimos entre bambalinas– y, naufragados en esa isla, la única manera es construir un barco y yo construyo uno y el barco se va. Creo que esta es una analogía muy buena para la segunda temporada. El tipo se prepara todo el tiempo para salvar lo que cree. Salvar, antes que nada, el cine, el arte y salvar a su gente. Entonces, es una temporada toda pensando en eso.

¿Fue difícil para Vicente mantenerse centrado con tanta presión?

MW: Llegamos a un determinado momento de la temporada en el que toda la racionalidad debe escapar, porque el control de la situación comienza a realmente escaparse de mis manos, no el control que es externo, pero se me escapa el control interno. Creo que es ese derrape que construye una trama para seguir contando la historia de Magnífica y justamente ese momento, esa hora en que Vicente pierde el control, termina la temporada.

¿Cómo está la vida de Vicente en esta nueva etapa de la trama?

MW: Tiene mucha angustia, de soledad, no relaciones, algo solitario y, a la vez, de un rescate de lo que fue el comienzo de los magníficos. Tiene todo eso. El apoyo, porque es un sujeto que, definitiva y asumidamente, dirige y escribe y, al mismo tiempo, sigue en la censura con la complicidad de su jefa. No solo la complicidad, pero con la jefa de la censura siendo la dueña de las riendas de la situación. Entonces, hay allí todo un juego de desviación de dinero, de una organización de corrupción. Dentro de la locura, dentro del caos –creo que es la gran palabra de esta temporada: caos-, convertimos nuestras vidas en un caos y, en ese caos, estamos sumergidos y no paramos ni un minuto de intentar salir del caos, sin imaginar que estamos creando otros. Y viva el caos.

Hay algo que lleva a Vicente hacia todo ese caos, que es la culpa. No solo en Vicente, sino también en muchos magníficos, ¿no es verdad?

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MW: La culpa nos lleva a intentar, de una forma u otra, exorcizar todo eso. Creo que todos vienen a esta segunda temporada, así, al límite extremo. Dora comienza la temporada al límite, Magnífica está al límite, yo comienzo una trayectoria que no tiene vuelta, que no tiene fin. Para mí, denso; para mí, intenso; para mí, angustiante. Todo lo que un hombre hace en un rito de transición, creo. Me parece que lo de Vicente es un gran rito de transición. En la primera temporada, fue algo que lo cautivó y la pasión por el cine lo llevó hacia adentro de ese universo. Pero, esta vez, creo que tengo incluso una visión un poco romántica, que es la gran frase: “No hay vida que valga tanto como el arte”. Creo que de ahí vengo, en esta segunda temporada, defendiendo mucho esa bandera.

Si pensamos en Vicente en el primer capítulo de la primera temporada, ¿cómo fue el salto que dio para comenzar la segunda temporada viviendo en Magnífica?

MW: Hago el chiste de que a HBO le gusta tanto mi sex appeal, mi impronta, que en esta temporada no doy ni un beso. Pero, en fin, comenzamos la temporada con vidas nuevas. Estoy solo, ya no estoy casado y vivo en la piecita de la moviola, que se convirtió en mi universo.

¿Cómo fue filmar otras “producciones” adentro de Magnífica?

MW: Está “La Guerra de Paraguay”, que es el musical de Magnífica Cinematográfica. Está “La máquina del amor”, que es una película, por increíble que parezca, de ciencia ficción hecha en Magnífica, sobre una máquina que transforma a las personas. Y es usada para esto, para aquello o para otra cosa, para salir de un problema de los magníficos, o para contar un poco la historia política. Además, están todas las películas hechas para engañar al Ejército y a la censura y también una película mía, que se hace paralelamente a todo eso, que va a Cannes. Magnífica está en auge, llena de producciones. ¡Estamos esperando guiones!

En la primera temporada creíamos que los magníficos se habían librado de Larsen…

MW: Podemos esquivar todo lo que es externo, pero lo que es interno, nadie esquiva. O lo encaras o te metes una bala en la cabeza.

Hablemos del vestuario. Cambió un poco.

MW: Está un poco más lanzado. El cabello está mucho más largo. Aparezco más setentoso, con pantalones Oxford. Los ‘70 estuvieron muy marcados por eso, porque hubo mucha transformación, mucha revolución cultural, de estilo, y al mismo tiempo, en los ambientes más “correctos” estaba el vestuario de los ‘50, traje, corbata. Quedó un poco una mezcla. Me puse este saco por la entrevista porque es el más moderno, pero quedó una mezcla. Cuando el personaje está en la censura hay una cosa más arreglada; cuando está en la productora, es algo más cómodo, más descontracturado.

¿Para usted, personalmente, cómo fue volver al Sagrado, volver al set, volver a Vicente?

MW: No hice nada después de la primera temporada. Desde que terminó la primera temporada, lamentablemente, no conseguí volver a trabajar. Entonces, para mí, fue una continuidad, con un breve intervalo. Llegar acá es como si estuviera, realmente, llegando a casa, no solo en el Sagrado, no solo con los escenarios, si no sobre todo con el equipo, con el 80%, 90% del equipo prácticamente es el mismo. Me siento muy en casa acá.

Hable un poco sobre usted y Garib juntos.

MW: Primero, nos gusta mucho lo que hacemos. Creo que eso sale por todos lados. Nos gustan mucho las personas y poder tener, fuera de cámara, una relación genial, saludable, liviana… Realmente nos divertimos mucho. Garib se convierte en un niño de diez años, es muy lindo. Me parece que las personas son más geniales aún si son más felices, se ponen más lindas. Y es mejor reír, ¿no? A mí me gusta reírme.

Para terminar: “Magnífica 70”, segunda temporada, va a tener más…

MW: Más relaciones conflictivas, más descubrimientos personales, más conflictos internos sin solución, más relaciones de culpa y de amor, al mismo tiempo, más radicalidad, más esquizofrenia, más sexo, drogas y rock’n’roll…

         

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octubre
28 / 2016