‘Phoenix’, el renacer de una mujer, llega a las pantallas

La nueva película del director alemán Christian Petzold trae una mujer que termina suplántandose a ella misma.
 
‘Phoenix’, el renacer de una mujer, llega a las pantallas
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Juliana Uscátegui

Christian Petzold regresa al cine después de Bárbara (2012), con esta película que toca una vez más el tema de los sobrevivientes de Auschwitz. Es la adaptación de El retorno de las cenizas, una novela francesa de los años 60 de Hubert Monteilhet.

La historia reza sobre una Nelly, una cantante judía sobreviviente de esta tragedia. Su cara fue desfigurada, por esta razón se somete a un procedimiento de reconstrucción quirúrgica y su objetivo es buscar a su “viudo”. Un músico – que se ha venido a menos- que por el momento solo quiere encontrar la manera de reclamar el subsidio de supervivvencia de su difunta esposa. Johnny- el marido- la cree muerta, pero necesita que los demás la crean viva.

Petzold repite a Nina Hoss – se dice que es su actriz fetiche- como protagonista y, como en Bárbara, remover las fibras del pasado alemán le dan cierta garantía a la cinta.
El arte y la fotografía son tan bien hechos que todo fluye entre los verdes de la primavera alemana. Las muestras de la reconstrucción muy bien manejadas y los diálogos son tan escuetos como dicientes, una vida alemana que no mira a los ojos de los sobrevivientes porque apena demasiado.

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La historia ha sido comparada con Vértigo de Hitchcock en muchas ocasiones, y si, tiene un halo, una cierta mirada en el asunto de la suplantación.
Aquí la protagonista se suplanta a ella misma.

Ella – Nelly- solo quiere recuperar a su marido, pensar en él le hizo sobrevivir al campo de concentración. Johnny, no la reconoce y solo quiere el dinero de sobreviviente. Ella no quiere ni escuchar ni aceptar que fue el quien la entregó a los nazis. Se somete a ser entrenada por su esposo para ser ella misma. Ese es el cuento interesante. Escucha la historia de su vida, la de ellos en pareja contada por él.

Ahí está la historia, y no sabemos que pasa con Nelly, por su cabeza haciendo de Esther pasándose por Nelly. Sus ojos siempre encierran el llanto. En las escenas también está la contraparte, en la que ella le cuenta a él sus historias de campo de concentración ( diciendo que las leyó y oyó de otros). Ahí está este alemán rancio del que solo pensamos que es un oportunista y de quien vemos como recuerda a su esposa a su manera. No sabemos si la extraña. Ella ahí esperando ser reconocida. Es un pasar de los días encerrados en un pequeño apartamento, aprendiéndose el uno del otro para poder engañar a los demás con el supuesto regreso.

Contar el final de la historia no tiene sentido en esta reseña, hay que verla, es tan inesperado como previsto. Es factible que a veces nos agote tanta historia sobre este conflicto; pero, otras las metáforas de la vida que desprende son así como el Ave Fénix que resurge de sus cenizas una y otra vez para ser contada.

         

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abril
15 / 2016