Ángel Zambrano, el hombre detrás de los contenidos en Turner

Diners conversó con Ángel Zambrano, encargado de elegir los contenidos que se verán en Latinoamérica por los diferentes canales de TV de Turner. Un trabajo soñado para muchos, pero con muchísimos retos.
 
Ángel Zambrano, el hombre detrás de los contenidos en Turner
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Gabriela Sáenz Laverde

¿En qué momento decide usted que algo funciona para el mercado latinoamericano?
Bueno, el proceso para cada uno de los canales es ligeramente distinto. El de TNT es distinto de Cartoon Network, Warner Channel… cada uno tiene ligeras diferencias pero el centro del proceso es similar: alguien nos ofrece el contenido; con cada canal se evalúan las condiciones económicas del proceso: costo por episodio, en qué canal lo vamos a usar, cuáles son los derechos, si podemos usarlos como en un tipo Netflix: cinco episodios que se puedan ver, poderlos ver en celulares… El departamento legal se encarga de eso y quedamos listos para hacer el proceso: recibir el material, doblarlo, subtitularlo, etc.

¿Cómo es el instinto desarrollado de saber cuándo va a funcionar una serie? ¿Por qué hay series que se cancelan después de dos o tres episodios?

Es muy interesante. La industria ha cambiado tanto que hace apenas cuatro años se producían ochenta series al año. Este año en Estados Unidos se van a producir más de cuatrocientas. Las posibilidades de fracaso son muy superiores a las posibilidades de éxito. Entonces no hay que tener muy buena puntería para pegarle al éxito sino para identificar cuáles pueden ser los fracasos. Y no depende tanto del público de Latinoamérica, sino del publico estadounidense.

Si algo no funciona allá, lo cortan y nosotros no podemos hacer más que sentarnos a llorar por el destino de algo que podría haber funcionado muy bien y no tuvo relevancia. Un ejemplo es LAX, la serie de Heather Locklear. Se estrenó en Latinoamérica con un rating altísimo, en España fue la serie más vista esa temporada, y en Estados Unidos duró tres episodios.

Pero hay cosas que tenemos en cuenta. Series que son más masivas funcionan mejor. La ciencia ficción es difícil que funcione. Lo curioso es que todas las publicaciones hablan de la edad de oro de la televisión.

Que lo que se ha producido es de una calidad impresionante: los Soprano, The Walking Dead… hoy en día es mucha la calidad y esto ha traducido en que empiezan a aparecer caras muy conocidas en la televisión. American Crime, de Fox, por ejemplo, tiene a Cuba Gooding Jr. y a John Travolta. Cuando esas caras aparecen, aunque no garantiza que la serie sea exitosa, te ayuda a promocionarla mejor.

¿Qué series superexitosas en Estados Unidos han fracasado en América Latina?
Muchas. Modern Family, por ejemplo, es una de las tres series más vistas en Estados Unidos y en América Latina apenas ahora está viendo buenos números.

Nosotros tenemos Rizzoli and Isles, que lleva 9 temporadas en el TNT doméstico pero en Latinoamérica no ha funcionado. Y el problema de nosotros es que una vez nos comprometemos con una serie, si tiene 10 temporadas debemos transmitir las diez.

Pero en Warner, por ejemplo, transmitían Gossip Girl y después de la segunda temporada desapareció…
Sí, esa serie no funcionó en Warner y se pasó para Glitz. En Latinoamérica lo que pasa es que hay grupos emergentes económicamente. Antes la audiencia de cable eran las clases sociales alta y media-alta, además de que el 55% de los usuarios de cable de la región estaban en Argentina. Se creó una industria con programadores argentinos y la gente que consumía series en idioma original. Por eso las series en Warner y Sony subtituladas funcionaban tan bien.

Mi lectura es que con la llegada de las clases emergentes, se dio un cambio de perfil en los canales. El subtitulado está desapareciendo, o desapareció. Las audiencias consumen la televisión con menos resistencia. Warner Channel y otros canales han visto muchos resultados positivos al tener una serie completamente doblada.

Los estudios en esta época empiezan a encargar pilotos. De esos 800 encargan 400. De esos, máximo el 10 por ciento pasarán al segundo año.

Hoy en día también tenemos la competencia de que muchos canales están programando contenido latinoamericano. Escobar (El patrón del mal) es un éxito en cualquier canal, horario, etc. Las clases emergentes, que crecieron con las telenovelas en un horario fijo de lunes a viernes, se relacionan muy bien con este tipo de series.

Nosotros hemos experimentado con el tema: hicimos Señorita Pólvora, El Dandy, y ahora vamos a irnos con la serie Hasta que te conocí, nuestra apuesta sobre la vida de Juan Gabriel. Este es un proyecto que hemos seguido hace dos años. Creemos que pega bien con el tipo de audiencia.

¿Qué planean hacer ustedes para hacerle frente a los servicios de streaming como Netflix, HBO Go, etc.?
Yo creo que eso está redefiniendo la industria. A nivel mundial es como un terremoto. No solo es el hecho de que la gente consume en Netflix, sino que se acostumbran a consumir televisión sin propagandas. Cualquier otro producto que aparezca con publicidad, la gente lo cambia rápido, se aburre.

Y tener que esperar 8 días para un capítulo es una locura. Nuestra estrategia es trabajar con los cableoperadores. Que cada uno diseñe su plataforma y ahí poner nuestro contenido para que se vayan acumulando las series. Eso ha tomado un poco más de tiempo del que nosotros quisiéramos.

Por ejemplo, llevamos un tiempo tratando de lograr que se puedan ver los contenidos en los teléfonos celulares. Pero el proceso de crear el mecanismo de autenticación ha sido muy largo.

Yo soy de la opinión de que Netflix y todos los operadores de suscripción en latinoamérica van a tener una presencia, pero no creo que vaya a ser el factor que va a dividir nuestra industria, que vaya a partir un antes y un después. El cable sigue siendo una opción muy atractiva.

Si en Estados Unidos una suscripción de cable cuesta 70 dólares, Netflix cuesta 7 u 8. Los paquetes en Latinoamérica cuestan 19 a 20 dólares mientras Netflix cuesta 15. La diferencia no es tan grande, y vuelvo a las clases emergentes: el cable sigue siendo una buena opción. También está el problema de las tarjetas de crédito: no todo el mundo las tiene. Y las tarjetas prepago no han hecho mella en las cancelaciones del cable. Creo que tenemos mucho por recorrer, impacto por hacer, y tenemos que crear canales que sean imposibles de dejar de ver. El ejemplo de Juan Gabriel es claro: vamos a apostarle a un ícono asociado con México que va a valorizar nuestra oferta local.

¿Qué tanto pesan las premiaciones en el momento de comprar una serie? Por ejemplo, Rachel Bloom de Crazy Ex-Girlfriend se acaba de ganar el Globo de Oro como mejor actriz de comedia…

Por lo general cuando tomamos las decisiones es antes de las premiaciones. Crazy Ex-Girlfriend es un musical y no podemos tomarnos el trabajo de doblarla y doblar todas las canciones. Si la gente tiene que pasar una barrera (los subtítulos), no podemos doblarla, esto hace más complicado el proceso de consumir.

¿Ha tenido algún caso en el que se arrepienta de no haber comprado una serie exitosísima?
Escobar el patrón del mal. A última hora decidimos no comprarla y es un fenómeno mundial de contenidos. Cuando salió Hawaii 5-0 le apostamos mucho y no alcanzamos a comprarla, aunque ahora ya no tiene el rating que tuvo en su primera temporada.

¿Qué tan amante es usted de la televisión?
Amante enloquecido. Crecí viendo televisión con cosas que mis papás pensaban que le estaba quitando tiempo a mis estudios y resultó ser parte de mi carrera. Yo digo que la televisión hoy en día es una opción muy interesante, y la calidad del contenido disponible es impresionante. Estoy viendo una serie de Showtime que se llama Billions y es absolutamente fantástica. No hay tiempo suficiente para ver toda la televisión de calidad. The Americans es otro ejemplo. Ahorita viene Game of Thrones. American Crime. Y las series que ha hecho Netflix son muy buenas. O Hulu, que tiene una nueva serie de JJ Abrams, aunque Hulu no se puede ver por fuera de Estados Unidos.

Como amante de la televisión, ¿tiene algún momento en el que se emocione con una serie y se obsesione con comprarla?
Me ha pasado varias veces. Cuando vi el piloto de The big bang theory casi me muero, pensé que iba a ser el próximo Seinfeld. Lo curioso es que no era la primera opción del estudio. Lo pensé también con Modern Family, nunca había visto a la gente reirse como con ese piloto y ahí supe que iba a ser un éxito.

¿Y qué equivocaciones ha tenido?
Muchas. Creí que Hostages, una serie con Toni Collette y Dylan McDermott iba a ser exitosísima y no pegó. O una que tuvo Sony sobre un submarino de guerra, me puso como loco y afortunadamente no la pudimos comprar.

         

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marzo
15 / 2016