Bobby Cannavale: “Trabajar con Mick Jagger fue muy intimidante”

Bobby Cannavale, protagonista de Vinyl, la serie de HBO que retrata el mundo del rock en la Nueva York de los setenta, le contó a Diners sobre su personaje, Richie Finestra, su preparación para el papel, y lo que aprendió de ver a Mick Jagger todos los días.
 
Bobby Cannavale: “Trabajar con Mick Jagger fue muy intimidante”
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Revista Diners

Entiendo que usted llevaba mucho tiempo involucrado con el proyecto…
Sí, alrededor de cuatro años. Me contactaron cuando estaba trabajando en Boardwalk Empire. Me estaba divirtiendo tanto con el papel, la gente y el nivel de la producción, que me encantó cuando me propusieron hacer otra cosa. No tuve que pensarlo, realmente.

¿Podría decirse que Vinyl se parece a Boardwalk Empire en términos del fin de un imperio?
Yo también lo veo así. Es una de las cosas que me gustó inmediatamente del guión cuando lo leí. No soy un tipo artístico y no fui a la universidad, pero conozco algo de Shakespeare y se siente muy shakespeariano. (Richie) es un rey con un reino que se está derrumbando, todo el mundo tiene algún interés oculto y es un momento crucial. Él hará lo que tenga que hacer para aferrarse a su reino.

Creo que cualquiera que tenga un reino se vuelve complaciente y perezoso. Ahí es donde encontramos a Richie al principio; lleva “limpio” varios años, vive en los suburbios de Connecticut porque cree que es lo que hay que hacer, tiene hijos, carros, pero al mismo tiempo se ha quedado dormido al volante, cosa que le pasa a veces a la gente exitosa.

Podríamos decir que su motivación no es el éxito sino la música, y ya no hay música…
Sí, y su legado es muy importante para él. Esto es evidente cuando vemos a su esposa, Devon, que es la única persona con la que Richie es honesto y vulnerable. Él le dice “si dejo ir a mi compañía, ¿qué me queda? No seré nada, y será como si no hubiera existido”. Es algo muy difícil de admitir, pero creo que es suficiente para echar adelante una historia: ¿Cómo va a recuperar su empresa?

Su sobriedad también es bastante frágil. ¿Veremos también esa lucha?

Creo que, históricamente, los artistas han luchado con esa idea: ¿soy tan interesante sobrio como lo soy estando drogado? Y no hay respuesta, realmente. Pero definitivamente vamos a explorar ese lado de Richie. En algún momento le dice a sus socios: “Miren todo lo que salió bien mientras estaba drogado; apenas dejé de drogarme todo se fue al demonio”. He oído a otros artistas decirme eso en la vida.

¿Qué tanto sabía de la Nueva York de la época?

Yo nací en 1970, entonces obviamente era un niño, pero viví mi adolescencia en la Nueva York de los ochenta. La música y las películas en los setenta eran mucho mejores que los ochenta. Me metí en la onda del cine y la música de los setenta cuando era adolescente; leí muchos libros sobre la época y esto me dio una idea bien acertada de lo que era. Además tenía primos mayores y a mis papás también les encantaba la música de los setenta.

Aparte, tuve tres años para prepararme, así que leí muchísimos libros y tuve acceso a unos recursos increíbles: la gente que nos ayudó con la producción del programa. Si yo quería hablar con alguien, Martin (Scorsese), Mick (Jagger) y Terry (Winter) me lo conseguían. Así pude hablar con gente como Patti Smith, David Johansen (líder de New York Dolls), Danny Goldberg (Vicepresidente de Swan Song, la disquera de Led Zeppelin) y Lenny Kaye.

Todos vivimos más o menos en el mismo barrio, así que bastó una llamada para ir a desayunar con ellos.

¿Fue surrealista o intimidante en algún momento pasar tiempo con estos grandes del rock?

Solo después de conocerlos. Me va bien cuando estoy con alguien porque no es productivo sentirme intimidado. Puedo estar concentrado, tomar del pelo con Patti Smith, y cuando llego a mi casa desquitarme con mi novia. Todos me intimidaron pero en el momento de conocerlos me mantuve íntegro.

¿Qué tal fue el apoyo de Mick Jagger en términos de la precisión de la imagen de ese mundo en los setenta?
Mick fue probablemente la persona que más me intimidó; me demoré un poco en estar cómodo junto a él. Pasar tiempo con Mick es como pasar un rato con el sol. Con el sol de verdad. Uno no sabe qué decir. No hay nada que uno pueda decir que él no haya oído antes. No hay nada que uno pueda decir que lo sorprenda. Pero eso fue excelente para mí, porque una vez aprendí a estar cómodo con él, pude ver cómo se comportaba la gente a su alrededor. Él me invitó a su casa, fuimos a cenar, fui a su concierto, hicimos visita tras bambalinas, fui luego a su hotel… y eso me permitió observar a la gente y observar cómo lo tratan.

Fue muy chévere escuchar las historias desde la perspectiva de una superestrella, pero esto no me sirvió mucho para el personaje. Me sirvió mucho más observar cómo se comporta la gente con esta superestrella. Y si estoy con Mick, nadie me pone atención; no importa si son fans de Boardwalk Empire o de Will and Grace. No me ven, pero yo los veo a ellos.

Su personaje tiene un estilo muy glamuroso para la época. ¿Qué tanto disfrutó ponerse la ropa de los setenta?
Creo que en 1973 me habría ido bastante bien. Lo único que no me gusta es que los últimos seis meses no tuve bolsillos. Los pantalones de la época no los tenían.
Pero usé zapatos de tacón por seis meses: unas botas con cremallera y tacón; solapas anchas, cinturones con hebillas enormes. Todo el vestuario fue mandado a hacer o comprado en tiendas “vintage”.

         

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febrero
15 / 2016