Beasts of no nation: la primera película original de Netflix

El director Cary Fukunaga estrenó en Netflix y en teatros simultáneamente Beasts of no nation, una película sobre el desgarrador panorama de los niños-soldado en África protagonizada por Idris Elba.
 
Beasts of no nation: la primera película original de Netflix
Foto: Cortesía Netflix
POR: 
Juliana Abaúnza

Durante 7 años Fukunaga trabajó en el guión de Beasts of No Nation, una adaptación de la novela del mismo nombre escrita por Uzodinma Iweala. Cuando tuvo el guión listo, la dirigió y la filmó él mismo. Netflix, la plataforma de streaming de películas y series más popular del mundo, compró los derechos de distribución de la película.

En el sistema de distribución cinematográfica norteamericana, tradicionalmente hay una ventana de 90 días en la que los teatros son los únicos lugares en los que alguien puede ver una película. Después de ese tiempo, las plataformas de Video On Demand y de streaming pasan las películas. En el caso de Beasts of No Nation eso no pasó; Netflix lanzó la película simultáneamente en cines y en su plataforma.

Muchos teatros como AMC Cinemas y Cinemark, consideraron que el lanzamiento simultáneo era una violación de la tradicional regla de los 90 días y boicotearon la película en los cines. Quienes querían verla en pantalla gigante en Estados Unidos solo pudieron hacerlo en unos pocos teatros pequeños e independientes.

Pero eso realmente no importa porque Netflix es una empresa que ha revolucionado la forma en la que la gente ve cine y televisión, así que sea como sea sus suscriptores pueden ver la película desde la comodidad de sus casas.

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Beasts of No Nation es una historia sobre la pérdida de la inocencia. Agu, un niño que vive en un país africano sin especificar, pierde a su familia en la guerra civil y es rescatado (¿0 capturado?) por un ejército rebelde dirigido por un líder enigmático que se convierte en una figura paterna tóxica.

La magia de la película está, además de en los impecables encuadres y en las tensionantes secuencias dirigidas por Fukunaga, en las dos actuaciones principales: la del niño-soldado y la del comandante.

Idris Elba encarna al comandante rebelde y desde el primer momento en el que sale sonriendo con sus gafas, su boina y su torso al aire, exuda carisma. Es un tipo enorme con una voz grave que hipnotiza a los niños-soldado que lo siguen como si fuera el líder de un culto.

Elba le da unos matices tan interesantes al papel que logra que a ratos el comandante parezca paternal y comprensivo y a ratos amenazante y manipulador sin siquiera apuntar un arma. Con este papel, el actor británico entró a hacer parte de la lista de los villanos más carismáticos y encantandores de la historia del cine junto a Hannibal Lecter, Bill the Butcher y Hans Landa.

Junto a Elba, está el joven Abraham Attah encargado del papel central de la historia. Attah, un niño actor de Ghana que nunca había actuado en una película, interpreta a Agu con una reserva y un control que hace imposible creer que sea la primera vez que está en una pantalla. Sus ojos grandes proyectan un rango gigante de emociones que nos hacen sentir que es real la transformación de Agu de niño sonriente que jugaba a la televisión imaginaria a soldado asesino. Esta película habría sido un fracaso si el director no hubiera conseguido a un niño actor capaz de llevar en sus hombros el papel de Agu.

Beasts of No Nation no es una película que suba el ánimo ni es una película que da soluciones fáciles y sentimentaloides a un problema real. Es absorbente y desgarradora (aunque un poco larga) sin llegar a ser sensacionalista. Muestra las cosas sin exageraciones pero sin rehuirle a lo aterrador porque no es una película que quiera escandalizar sino hacerle entender al espectador una realidad. Al terminar de ver Beasts of No Nation, es casi imposible no sentir un vacío en el estómago producto de la vergüenza de hacer parte de una especie que permite que historias como esta ocurran todos los días.

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Sobre Cary Fukunaga

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Foto: Johan Gunnarsson/Creative Commons
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Cuando se acabó la segunda temporada de True Detective, los críticos del mundo se preguntaron por qué fue tan mala. ¿La primera temporada fue acaso un golpe de suerte de Nic Pizzolatto, el escritor? ¿La clave de todo era la química de Matthew McConaughey y Woody Harrelson? ¿O el éxito de la serie tenía que ver con la dirección impecable de Cary Fukunaga? Quienes se han inclinado siempre por la última opción, reafirmarán su creencia cuando vean Beasts of No Nation.

Cary Joji Fukunaga es un tipo de esos que parecen irreales: talentoso, atractivo e interesante. Su hoja de vida es corta: ha dirigido dos películas (Sin Nombre y Jane Eyre) y la primera temporada de True Detective. Fue precisamente después de esos 10 magistralmente dirigidos capítulos y después de llevarse a casa un Emmy a Mejor Dirección, que el joven director empezó a ser visto como uno de los artistas visuales más originales y talentosos de las nuevas generaciones.

         

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octubre
20 / 2015