Cine recomendado: El desconocido del lago

El desconocido del lago, la película del director francés Alan Guiraudie, disuelve la separación entre el sexo y la violencia, obligando al espectador a ver aquello que quiere ver.
 
Cine recomendado: El desconocido del lago
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POR: 
Pedro Adrián Zuluaga

La barrera entre las películas “respetables” y la producción fílmica de poca reputación se trazaba, esencialmente, con criterios de pudor. Las películas “serias” mostraban menos o encontraban la manera de diferir la expresión directa del sexo o la violencia, temas límite cuya representación siempre resultó un desafío estético y moral. Algunos ejemplos de cine contemporáneo disuelven esa tranquilizadora separación obligando al espectador a ver aquello que quiere ver. Y obtienen, sin embargo, cierto beneplácito desde lugares de legitimación como la crítica y los festivales de cine. El desconocido del lago, la película del director francés Alan Guiraudie, se inscribe en ese cambio de sensibilidad.

Hay sexo en el film de Guiraudie, tanto como en Ninfomanía, La vida de Adèle o Welcome to New York, y en todos los casos se trata de un erotismo que rebasa la normatividad. Estas películas parecen afirmar que en el sexo está en juego la muerte, o al menos una pulsión autodestructiva que es la otra cara del eros. El desconocido del lago nos instala en esa zona de ambivalencia, en la incertidumbre que produce saber que amamos lo que nos destruye. Lo que empieza como una película sobre un lugar de veraneo frente a un lago donde un variopinto grupo de gays se dedica al intercambio sexual, se convierte en un film de terror donde el erotismo entre hombres resulta inseparable de la traición y la violencia.

La película se sostiene en una austera y precisa puesta en escena. Pocos espacios: la playa del lago, el bosque aledaño y el parqueadero en las afueras del lugar. Los hermosos planos de los hombres conversando que eluden un recurso habitual y tranquilizador del cine clásico: campo /contracampo. El sexo explícito que nunca puede ser acusado de exhibicionista o innecesario. Y unas cuantas relaciones básicas: los amigos Franck y Henri, los amantes Franck y Michel. El desconocido del lago roza el thriller psicológico, por la presencia del crimen en el corazón de la historia. Sin embargo, a diferencia de las películas canónicas de esta tradición que basan su suspenso en la información que ignoran los personajes o que desconocen los espectadores, en El desconocido del lago todos sabemos todo. El suspenso reside en nuestra necesidad de comprender los resortes psicológicos del ambiguo comportamiento de los personajes. Quizá es la aceptación de que el sexo es ese desconocido que nos habita, ese llamado desde un lugar nunca seguro que, como decía Foucault, “ejerce sobre todos bastante fascinación como para que aceptemos oír cómo gruñe allí la muerte”.

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noviembre
19 / 2014