Oscuridad en la pantalla chica: las mejores series de terror

En todos los canales hay, hoy en día, al menos una serie de terror. A continuación una lista para que elija la suya.
 
Oscuridad en la pantalla chica: las mejores series de terror
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POR: 
Gabriela Sáenz Laverde

Suspenso, terror, miedo, pánico. Todas estas sensaciones convergen en varias de las nuevas series que trae la televisión en estas temporadas en que la tecnología ya no permite dudas sobre manos que mecen cunas, zombis con vísceras afuera, jinetes sin cabeza, payasos asesinos, y hasta Dorian Gray, personaje de Oscar Wilde, uno de los protagonistas de Penny Dreadful, la serie que HBO estrenó en el primer semestre de 2014 y que une al doctor Frankenstein con el Hombre Lobo para encontrar a un misterioso vampiro en la Londres victoriana. La serie, disponible en Internet, es un maravilloso coctel kitsch.

En la línea de los personajes extraños está la cuarta temporada de American Horror Story, convenientemente subtitulada Freak Show. Inspirada en el aterrador clásico del cine mudo de Tod Browning (1932), se centra en un carnaval andante al que ronda un payaso asesino. Además de las magistrales actuaciones de Jessica Lange, Sarah Paulson –como la mujer de dos cabezas– o Cathy Bates –la mujer barbuda–, los freaks del carnaval son actores naturales con deformidades reales. Más allá de los efectos especiales, la realidad resulta mucho más aterradora.

Por ello, asusta más lo que sabemos que puede ser real. Como un virus. Ese es el argumento de The Strain, del canal FX, producida por Guillermo del Toro: un pequeño virus traído de Europa convierte a las personas en zombis/vampiros en pleno siglo XXI, en Nueva York, y por más que un epidemiólogo quiera controlarlo sigue devorando a niños inocentes.
También está Sleepy Hollow, policial que toma la leyenda del Jinete sin Cabeza y lo convierte en uno de los jinetes del Apocalipsis mientras Ichabod Crane, el héroe de la leyenda, resuelve crímenes junto a una detective; y Salem, dramatizado que narra la persecución a las brujas en el Massachusetts del siglo XVII. Protagonizada por Shane West (ER), sus personajes vienen de la vida real y muchos de ellos murieron en la hoguera.

Que la pantalla chica nos dé miedo no es nuevo. El maestro del suspenso, Alfred Hitchcock, tuvo entre 1952 y 1961 una serie llamada Una hora con Hitchcock, que acostumbró a la audiencia al miedo en pequeñas dosis. También en los sesenta, Dimensión desconocida traumatizó a toda una generación haciéndola creer que había pequeños mundos en las grietas de una casa y personas monstruosas capaces de robarnos el cerebro. Y ni hablar de la demencia provocada por

David Lynch dirigiendo Twin Peaks en los noventa, capítulos que no pueden superarse ni con los más complejos guiones que hasta ahora han sido escritos (por cierto, para los fanáticos, Twin Peaks volverá en 2016).
Quién sabe cuántos estudios existen sobre los adictos al terror, lo cierto es que estas series tienen éxito porque, como dice el dramaturgo argentino Rafael Spregelbrud: “La gente quiere que le cuenten historias aunque sepa que son mentira, porque producen cierto placer y lo inesperado aumenta la sensación del vacío”.

Como a una horda de zombis, nada podrá detenerlas. Y ojalá sigan siendo dirigidas por Del Toro o David Lynch.

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noviembre
14 / 2014