Los secretos mejor guardados de Girls, la serie

Hay detonantes emocionales que obligan a reflexionar sobre el sentido que tiene vivir. Hannah, Marnie, Shoshanna, Adam y Ray son la muestra de ello en este episodio.
 
Los secretos mejor guardados de Girls, la serie
Foto: HBO
POR: 
Paola Páez S.

Para Adam la vida parece detenerse, se detiene en sus cobijas, en su apartamento desordenado, en el vaso de leche que lleva días sobre su mesa de noche. Los días monótonos y su falta de sentido lo hacen miserable y lo embarga una necesidad por buscar en otros lo que lleva perdido en su interior. Así que llama a Hannah.

“1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8”, cuenta mientras rechaza la llamada de Adam.

La vida le sonríe a Charlie. Ha vendido una aplicación llamada “Prohibir” a un magnate de negocios por una suma considerable de dinero que le ha permitido tener su propia oficina, ser parte de una firma reconocida en el campo de la tecnología y estar a cargo de un grupo de once personas que trabajan para él. Nada mal.

Son Ray y Shoshanna quienes le cuentan a Marnie sobre el asunto y ella prefiere averiguar por sí misma qué tan feliz es su ex. En esas y mientras caminan por un parque de la ciudad, Ray y Shoshanna se encuentran con una vieja amiga de Shoshanna, Radhika. Una hindú millonaria quien los invita a una fiesta que ofrecerá en su casa esa misma noche. Shoshanna emocionada acepta y Ray se siente inconforme con el asunto así que le asegura a Shoshanna que no irá con ella. Se siente demasiado viejo y sin intenciones de entrar en un clan adolescente para emborracharse. Demasiada humillación a sus 33 años.

Adam ha decidido ir a un grupo de alcohólicos anónimos. Confiesa que ha estado sobrio desde los 17 años pero que ahora se siente agobiado y ha vuelto a beber. Se desahoga un rato con el grupo y al finalizar la sesión, una de las asistentes (una mujer de unos 45 años) se le acerca y le dice que siente admiración por lo que ha hecho, por haber sido determinado y contar su historia en el grupo. Así que le propone llamar a su hija, Natalia, para que salga con ella. ¡Interesante método de conseguir citas, Adam! Él se siente algo incómodo y se niega pero aún así toma el número de teléfono, la llama y planean un encuentro.

Marnie llega a la nueva oficina de Charlie con la excusa de estar de paso por el vecindario. Muere de curiosidad por saber qué tan bien le va. ¿Cómo es que es tan feliz siendo él? Un pobre infeliz y desastroso ser humano… y ¿cómo es que ella, tan organizada y perfecta es una mesera asalariada y sin empresa?

Charlie le cuenta acerca de su aplicación: “Prohibir” es gratuita y su objetivo es impedir que las personas reciban llamadas de alguien a quien no deberían contestar por motivo de ruptura amorosa por ejemplo, y en caso de que contesten la aplicación automáticamente le cobra diez dólares para “des prohibir”. Astuto. Charlie confiesa a Marnie que desde su ruptura había comenzado a trabajar en la aplicación. Y mientras conversan sobre el tema, Marnie se da cuenta de que la nueva vida de Charlie es divertida y exitosa (dos cosas que anhela) y se siente completamente fuera de lugar.

Llega al apartamento de Shoshanna indignada y le cuenta a Ray lo inconforme que se siente por el hecho de ver a alguien que lastimó emocionalmente siendo feliz. Ray le aconseja que si quiere hacer algo con su vida, algo productivo, que comience a hacerlo. Que actúe y luche por sus sueños… que lástima que no aplique esos consejos para sí mismo. Y resulta que ahora el sueño de Marnie es cantar.

Adam se encuentra con Natalia y las cosas fluyen de forma saludable: ella es una mujer atractiva, tranquila, fácil de llevar en una conversación (según Adam) Ambos se sienten cómodos conversando el uno con el otro.

Hannah tiene una cita con sus padres. Llega tarde como siempre. Entran a un restaurante elegante y conversan. Hannah intenta contarles sobre lo “bien” que va con su nuevo libro. Y sigue contando: “1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8” mientras habla.

Su madre se da cuenta de ello y le pregunta por qué lo hace. Hannah lo niega. De niña ya había tenido comportamientos por el estilo y le habían diagnosticado un trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Y ahora estaba en shock.

Lo estaba desde mucho tiempo atrás, lo estuvo cuando terminó con Adam y ni siquiera estaba segura de hacerlo porque, quizás si lo amaba y fue sólo miedo a comprometerse, lo estuvo cuando alguien le dio algo de importancia a su trabajo y le propuso escribir un libro.

Lo estuvo durante varias noches, cada vez que intentaba escribir una palabra y no lograba hilar media frase. Y ahora se sentía tan inestable, insegura e incapaz que no podía si quiera controlarlo. Sus padres se ofrecen a llevarla donde el doctor Schupak, un pediatra. Pero Hannah sigue negando que sucede algo malo con ella y les asegura que todo está bien con ella, que nada malo sucede.

Shoshanna llega a la fiesta de Radhika. A la entrada del edificio se encuentra con un portero atractivo quien le indica cómo llegar al apartamento. Shoshana sube y aburre a Radhika con tanta palabrería: que ella es esto y lo otro y… Radhika termina por ignorarla y la deja sola en un sofá. Shoshanna baja del apartamento y aquel portero le pregunta por qué se va. Conversan un rato y terminan metidos en un armario, besándose.

“Estás bien y eres buena, estás bien y eres buena”, se repite Hannah frente al espejo varias veces, en el baño del lugar donde se encuentra con sus papás. Durante la velada familiar deciden llevarla con el pediatra. Cuando llega a su cita con el doctor Schupak conversan sobre los antecedentes del problema.

De niña solía contar las vibraciones de su vagina, se obligaba a contar cosas hasta el número ocho, todo en relación a la misma cuenta. Y parra el médico, todo es una clásica representación de un estado natural de TOC. Un diagnóstico inoficioso y la inconformidad de Hannah en el consultorio le hacen pedirle al médico que le diga a sus padres que está bien. Y el médico le pregunta, ¿realmente lo estás?

Adam, su libro, su falta de potencial y de conciencia sobre su vida, Hannah, Hannah… 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8…Definitivamente ha vuelto.

         

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marzo
10 / 2013