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Girls: La magia ocurre fuera de la zona de confort

En el tercer capítulo de la temporada se demuestra que ser creativo no significa carecer de sentido común, para salir de la zona de confort hay que crear, no subestimar la realidad.

En el tercer capítulo de la temporada se demuestra que ser creativo no significa carecer de sentido común, para salir de la zona de confort hay que crear, no subestimar la realidad.

Justo ahí, fuera de la “zona de confort” y lejos del patrón establecido, es donde la magia ocurre. Pero, ¿Cuánto podemos arriesgar por hacer algo que sorprenda sin perdernos en el intento? A veces esta zona es tan grande puede verse como un intento ridículo por escapar de sí mismo. Así lo demostró Hannah y su falta de astucia en este tercer capítulo de la temporada. Salir de la zona de confort tiene su ciencia y hacer magia requiere perspicacia. Dos cosas que ella no parece tomar muy en serio.

En este tercer capítulo Hannah logra por fin un chance de publicar sus escritos en Jazzhate.com, una revista virtual dirigida por Jame, un “espíritu libre” que le ofrece escribir freelance sobre temas variados. Jame (una parodia a la editora Jane Pratt) le explica que salir de la “zona de confort” es la clave del éxito de cada historia, y le propone temas como hacer un trío, cosa que ya había hecho, o trabarse con mucha coca, cosa que jamás ha hecho. Ella lo asume literalmente y decide que su primer ensayo publicado será su primera experiencia con la cocaína.

Marnie, Jessa y Shoshanna están vendiendo sus pertenencias en un andén. En esas llega Hannah y les pregunta dónde puede conseguir cocaína; ahora debe escribir sobre sus vulnerabilidades en internet. Marnie sugiere que le pregunte a Laird, su vecino drogadicto.

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Cuando Hannah acude a Laird, él le contesta que está rehabilitado. Casi como ir a pedir un poco de azúcar o café a algún vecino, éste dice que no tiene porque está quebrado y no tiene mercado y ella termina diciendo: Ay qué lástima, ¿y dónde puedo conseguir? Por supuesto, es un asunto profesional. Sólo que en este caso no es azúcar sino coca.

Por alguna razón Laird siente la necesidad de hacer algo por Hannah y le da los datos de un contacto suyo que puede venderle la droga. Hannah llega a su apartamento y planea junto a Elijah el momento perfecto para drogarse. Ambos están emocionados. Planean hacerlo en la noche en un bar pero Hannah no aguanta las ganas y comienzan la fiesta horas antes. Vestida de shorts y camiseta corta sale a las calles de la ciudad junto a Elijah. Hablan muy rápido, caminan rápido, sonríen, se abrazan y recorren las calles drogados. Es su juego de niños.

Marnie, por su parte, está trabajando en el café y de repente se encuentra con Booth Jonathan, el artista con el que se obsesionó durante la primera temporada. Él la saluda y a renglón seguido le propone tener sexo. Al llegar a su casa, él le muestra varias de sus obras: muñecas llenas de sangre con caras tristes y casas de plástico quemadas y con las paredes pintadas de sangre. Luego le muestra su pieza maestra: una composición cerrada hecha con varios televisores que muestran imágenes grotescas mientras una melodía pop dulce suena de fondo donde encierra a Marnie, quien primero tiene un ataque de pánico ante las imágenes grotescas, pero concluye que Booth es realmente muy talentoso. Se van a la cama y al parecer, Booth es el único que disfruta de la jornada mientras se viene observando una de sus muñecas depresivas.

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Marnie le escribe a Hannah un mensaje de texto contándole de su hazaña: ha conquistado al artista inconquistable. Paralelo a eso los efectos de la droga hacen que Elijah cuente a Hannah sobre el episodio sexual que vivió con Marnie. Hannah se indigna y decide ir a buscar a Marnie en la casa de Booth. En esas, descubren que Laird los está siguiendo. Argumenta que está “protegiendo” a Hannah. ¿Efectos de abstinencia?

Hannah irrumpe en la casa de Booth con el fin de insultar a Marnie. No soporta saber de sus minutos sexuales con Elijah y se siente mejor persona que ella. ¿Acaso todo gira a su alrededor? Siempre es la víctima de su propia historia. Para Hannah, Elijah también es culpable: arruinó su amistad con Marnie y por eso debe mudarse.
Hannah llega al edificio en compañía de Laird. Al despedirse para subir a su apartamento ella de pronto se acerca, lo besa apasionadamente y le dice: “Pero sólo esta noche, ¿de acuerdo? Es cuestión de trabajo”.

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Febrero
04 / 2013

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