Cailee Spaeny, protagonista de Priscilla: “Hice todo lo que pude”

La actriz estadounidense de veinticinco años conversó con Diners sobre su papel de Priscilla Presley en la nueva película que dirige Sofía Coppola.
 
Cailee Spaeny, protagonista de Priscilla: “Hice todo lo que pude”
Foto: Cortesía The Apartment Pictures | American Zoetrope /
POR: 
Adrián David Osorio Ramírez

Cailee Spaeny se negaba a ver su cara durante dos horas en la pantalla de una sala de cine  llena de directores, productores y críticos del séptimo arte. Por eso, su plan era caminar por la alfombra roja de la 80.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, en Italia, y huir enseguida, justo antes de que comenzara el estreno de Priscilla, la película que protagoniza con la dirección de Sofía Coppola. 

“Venecia es todo un torbellino: las alfombras rojas son inmensas, hay flashes por todos lados y decenas de fanáticos gritando. Así que cuando iba a salir de la proyección, le pregunté a Sofía qué pensaba y me dijo que estar allí era una oportunidad única en la vida. No pude decirle que no”, explica la actriz de veinticinco años en una reunión virtual con varios medios de comunicación.

Los nervios de Spaeny aumentaron cuando llegó a su asiento y vio a Priscilla Presley sentada en la silla de al lado: “Pensé que me iba a desmayar. Pero cuando terminó la película, Priscilla, visiblemente conmovida, se volteó y me dijo que había visto su vida a través de mí. Después de esa montaña rusa de emociones, fue la mejor reseña que pude pedir”.

Spaeny nació en Springfield (Estados Unidos), y creció escuchando a sus padres cantar los éxitos de Elvis Presley y coleccionar recuerdos del Rey del Rock and Roll. De hecho, en varias ocasiones viajaron hasta Graceland, la mansión donde vivió y murió el cantante, situada en Memphis (Tennessee).

A la par, Cailee Spaeny comenzó a actuar en el teatro de su ciudad desde pequeña, y después de mucho insistir, sus padres empezaron a llevarla dos veces al año a Los Ángeles para probar suerte en castings. Todo cambió cuando la seleccionaron para protagonizar Titanes del Pacífico: la insurrección, junto a John Boyega. A esto le siguió su participación en otras cintas, como Malos momentos en el Hotel Royale y El vicepresidente: más allá del poder, y series como Devs y Mare of Easttown, con Kate Winslet. Por eso, cuando llegó la oportunidad de dar vida a Priscilla Presley, la actriz y empresaria que estuvo casada durante cinco años con Elvis, Spaeny no dudó ni un segundo en aceptar el papel.

Para la película, Coppola se basó en las memorias escritas por la misma Priscilla y Sandra Harom en el libro Elvis y yo (1985), y para dar vida al mítico cantante seleccionó al australiano Jacob Elordi, recordado por su personaje en la serie Euphoria.

Priscilla, la décima película dirigida por Coppola, quien ganó el Premio Óscar a mejor guion original por Lost in translation (2003), muestra el viaje de estos dos personajes, desde la primera vez que cruzaron miradas, en una fiesta en Bad Nauheim (Alemania), cuando Elvis era soldado del ejército de Estados Unidos, hasta el día en el que Priscilla, cansada de la turbulenta vida del cantante, decidió abandonar Graceland para siempre.

“Tradicionalmente, Priscilla ha sido un personaje secundario en la historia de Elvis, pero ella vio todo desde una óptica diferente y fascinante. (…) Su historia plantea varias preguntas, como por qué sus padres le permitieron salir de Alemania para vivir con Elvis cuando aún estaba en la secundaria. Pero quería ser muy abierta y empática, y escuchar su versión y reflejarla honestamente. Para mí, es una experiencia extrema de lo que era ser mujer en esa época, pero también de crecer en general”, asegura Coppola.

Aunque en la realidad la diferencia de edad era de diez años (cuando comenzaron su romance ella tenía catorce y él veinticuatro), en la película los 1,52 metros de Spaeny contrastan con los 1,96 metros de Elordi, lo que hace incluso más impresionantes las escenas de intimidad, en las que Priscilla es una niña al lado de una superestrella ya consolidada.

“Al hablar con Priscilla, siempre encontré algo muy dulce, suave y abierto en ella, y cuando conocí a Cailee, vi esas cualidades. Tiene una habilidad increíble para moverse entre diferentes etapas de la vida. Filmamos la película fuera de orden, pero de alguna manera ella podía ser una chica de quince años en Alemania por la mañana y por la tarde estar embarazada en Graceland, y ambas cosas parecían igualmente ciertas”, recuerda la directora.

No cabe duda de que Elvis le cambió la vida a Priscilla, tanto como ella se la cambió a esta joven actriz, que se encuentra  en la cúspide de su carrera: ya ganó la Copa Volpi a mejor actriz en Venecia y se consolida como la favorita en la misma categoría para los Premios Óscar 2024.

El gran reto actoral de Priscilla es representar al mismo personaje desde su infancia hasta la edad adulta. ¿Cómo se preparó para hacer esos cambios sutiles en su interpretación? 

Intenté investigar lo que más pude y ver el mayor número de grabaciones posible. No hay muchas imágenes de ella en ese momento, solamente algunos videos caseros de ellos yendo de vacaciones a la playa o de su cumpleaños número 21.

Sabía que no quería que se sintiera forzada la diferencia de edades, así que tomé nota de cómo se comportaban las jóvenes en ese entonces y luego cómo me iba a cambiar la voz a medida que ella creciera. Pero bueno, filmamos la película en treinta días y completamente fuera de orden. La última toma se hizo el segundo día, por ejemplo.

Usted consiguió este personaje porque la actriz Kirsten Dunst —que protagonizó el filme María Antonieta (2006), de Sofía Coppola— la recomendó con la directora… ¿Cómo fue esto?

Supongo que  simplemente le gustó mi trabajo y habló bien de mí. Yo soy fan de Sofía Coppola, crecí viendo sus películas, así que conseguir el papel de esta manera, por intermedio de Kirsten, que es una de sus musas, parece una historia inventada. Si le cuentas esto a mi yo de catorce años, seguramente no te habría creído.

Es un reto interpretar a una persona real y que está tan involucrada en el proyecto. ¿Cuál fue la mayor preocupación al crear su versión de Priscilla?

Es la mayor presión que he sentido a la hora de interpretar un papel. Sin embargo, Priscilla me facilitó todo porque fue muy amable cuando nos conocimos, y se tomó el tiempo de volver atrás y hablar sobre ese momento de su vida.

El problema es que cuando estás sentado frente al ser humano real, el peso de hacerlo bien es enorme; además, quieres sentir la libertad de ser espontáneo y dejar que tus propias ideas surjan en las escenas. Tuve que confiar en mí, en todo lo que investigué, y apoyarme en Sofía y en su contacto con Priscilla. Y luego solo queda cruzar los dedos y esperar lo mejor. Simplemente, hice todo lo que pude.

Priscilla Presley película
Foto Sabrina Lantos, cortesía MUBI

A pesar de que la historia de Priscilla siempre estuvo eclipsada por Elvis, en esta película ella es el personaje principal y es una visión dirigida por una mujer. ¿Por qué esto fue indispensable para usted?

Hace una gran diferencia poder contar esta historia con una directora, tener su perspectiva y sus matices. Ella pone la luz sobre momentos que no sé si un hombre siquiera captaría. No quiero decir que habría sido una mala película si la hubiera dirigido un hombre, pero habría sido diferente.

Cuando era niña, las películas de Sofía eran las que más me llamaban la atención porque en ellas no se subestima a las mujeres jóvenes, se les permite ser personajes completos e interesantes. Fue muy importante inyectar eso en esta historia tan complicada. Y estoy segura de que Sofía tenía mucho de dónde sacar, pues creció al lado de su papá —Francis Ford Coppola—, un hombre carismático y parte de la realeza cinematográfica. No me habría gustado contar esta historia con nadie más que con ella.

En la película veía una cierta alusión a la pedofilia, reforzada por la diferencia de edad entre Elvis y Priscilla, pero mucho más por la diferencia de estatura entre usted y Jacob Elordi. ¿Surgió algún comentario sobre esto con la directora?

No, para nada. Soy la actriz más baja que existe en el medio y él es uno de los actores más altos del momento, pero no fue intencional. Creo que Sofía solo estaba buscando actores que tuvieran la misma esencia de estas personas y lo encontró cuando nos conoció a Jacob y a mí.

Como la diferencia de estatura era muy obvia, yo usaba tacones de plataforma en las escenas en las que no se me veían los pies. Pero a veces, en ciertas tomas, pienso que era clave sentir que ella siempre lo estaba admirando, porque Elvis fue una persona magnética, una especie de fuerza de la naturaleza que ella idolatraba y ponía en un pedestal. Así que me sentiría feliz si algo de esto se vio en la película, pero no considero que haya sido intencional en el proceso de casting.

¿Cómo fue trabajar con Jacob Elordi?

No sabía qué esperar de él, ni cómo iba a lograr realizar esa enorme tarea que tenía enfrente. Elvis era una persona carismática, cálida, que se sentía como un niño que nunca creció, pero que hizo cosas controversiales desde un lugar de soledad y como efecto secundario de la fama, y creo que Jacob lo interpretó muy bien.

Espero que sientan la química entre nosotros. Es un actor realmente increíble y muy generoso. De hecho, pienso que tuvo más diálogos que yo, así que en la mayoría de las escenas solo aparecía mi cara. Y para contar esta historia sin palabras, se necesitaba a un actor que me diera todo lo que pudiera. Es sorprendente ver cuántos actores simplemente cambian en el momento en que las cámaras se apagan y él es exactamente lo contrario. Jacob me dio todo lo que necesitaba y me apoyó mucho.

Por el título, antes de ver la película, pensé que el enfoque podría ser Priscilla, incluso después de Elvis, pero la cinta termina justo cuando ella se separa de él… ¿Qué tan abierta está la posibilidad de explorar esa otra Priscilla, luego de Elvis?

¿En otra película? (risas). A mi juicio, la forma en que Sofía lo cuenta es muy poética. Ella quería comenzar la película cuando Priscilla entra a Graceland y terminar con su salida, pero lógicamente teníamos que incluir cómo se conocieron.

Me gusta dejar una película con bastantes preguntas y conversaciones abiertas. No me gusta que se llenen todos los espacios en blanco. Obviamente, Priscilla tiene una historia increíble después de dejarlo y ha tenido una gran vida, pero siento que en esa escena final el espectador se convierte en ella y cualquier espacio en blanco que pueda llenar depende de su versión de Graceland o de Elvis. Creo que es una buena manera de terminar la historia.

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enero
2 / 2024