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Anina: las cosas importantes son de ida y vuelta

La película Anina, del uruguayo Alfredo Soderguit y producida por el colombiano Johnny Hendrix, es una joya del cine latino.

Foto: Anina

La película Anina, del uruguayo Alfredo Soderguit y producida por el colombiano Johnny Hendrix, es una joya del cine latino.

Me llamo Anina Yatay Salas. Tengo 10 años, y estoy metida en un lío de novela”. Así empieza Anina, la nueva película animada del director e ilustrador uruguayo Alfredo Soderguit, producida por el colombiano Johnny Hendrix, que llega el 24 de enero a las pantallas de cine colombianas.

La película cuenta la historia de una niña, Anina, que vive con sus padres en un barrio de clase obrera en Montevideo. Por tener un nombre que se lee igual al derecho y al revés, Anina es objeto de las burlas de sus compañeros de colegio. Un día, después de una pelea en el patio de recreo, Anina recibe un castigo inusual, y una enseñanza inolvidable.

Diners conversó con el director y el productor sobre la cinta, representante como pocas de América Latina.

Hablemos del palíndrome, el capicúa del nombre de la protagonista, Anina Yatay Salas

Alfredo Soderguit: Eso es un invento de Sergio López, el escritor de la novela original, que cuenta que Anina se construye a partir de tres niñas que conoció en distintas épocas de su vida como maestro, más una parte del nombre de una maestra que él quería mucho que se llamaba Gianina.

A partir de esta maestra descubrió que si separaba el pedacito quedaba Anina, que también es un nombre, y que es capicúa, y todo eso lo llevó a desarrollar la idea, que es el tema central de la película: usamos el eslogan que las cosas importantes de la vida son de ida y vuelta.

El nombre representa la identidad de cada persona, tiene esta singularidad de ida y vuelta, en muchas culturas los palíndromos o los números capicúa son tomados como elementos de buena suerte. Entonces Anina tiene este dilema, por un lado le trae buena suerte pero por otro le causa problemas porque es un nombre que hace reír a sus compañeros.

Entonces realmente cargamos muchísimo el personaje con ese sentido y el concepto en general de la historia, mostrar las cosas de un lado y de otro.

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Por los dibujos, la película podría desarrollarse en cualquier ciudad de América Latina

Alfredo Soderguit: Prácticamente. Son escenarios que se pueden encontrar en muchísimas ciudades. Es muy Montevideo, porque es donde se inspiró, pero en Buenos Aires creyeron que era Buenos Aires, podría ser Portoalegre, hay alguna diferencia en algunos tipos de arquitectura con Bogotá, pero podría ser perfectamente Bogotá. Acá hay más caos visual en la arquitectura, es más rico.
Johnny Hendrix: Sí, hay cositas que son detalles muy latinoamericanos que cualquiera podría identificar.

¿Qué los atrajo del guión de Anina?

J.H.: La verdad, es una obligación que me puso mi hijo. Yo había dicho que no cuando me entregaron el guión. Mi hijo, que tenía 5 años y medio y estaba aprendiendo a leer, leyó la sinopsis y se enamoró, y me dijo que quería que hiciera la película. Leí el guión, me encantó, y ahí me puse en contacto con ellos. La verdad es que había un espíritu tan generoso y tan bonito en la película que era difícil no comprometerse con ella cuando conocí al resto del equipo.

A.S. A mí me tocó ilustrar el libro original cuando se publicó en 2003. Y lo que me pasó fue algo de lo que tratamos que permaneciera en la película. Leí esa historia y rápidamente me proyectó hacia mi infancia. Creo que Anina es una historia que es muy fiel, muy auténtica en cuanto a la forma en que plantea el punto de vista de la niña protagonista en este caso, o de la niñez en general.

Sergio López Suárez, el escritor de la novela, era maestro de escuela. Él ya está retirado, se dedicó a escribir, y es un tipo muy generoso, muy comprometido, que realmente logró construir un personaje desde el conocimiento, desde el afecto, que lo hace muy auténtico, y eso ya estaba en la novela, y fue uno de los desafíos más grandes y a la vez fue la inspiración, porque lo que yo encontré en esa historia es que había una construcción de un personaje muy fuerte, muy rico y muy bello, y que a la vez contaba una historia sencilla en muchos sentidos, pero muy sofisticada en cuanto a los sentimientos que involucra y a la vez con la posibilidad de proyectar fantasías en una película podían verse muy bien.

De hecho, las 18 ilustraciones originales del libro son los momentos en que Anina sueña o imagina. Trabajé con mucha libertad creativa y a partir de estar haciendo esas ilustraciones fue que me dieron ganas de convertirlo en escenas con sonido, con movimiento, y por eso empecé a trabajar con un guionista.

La película se siente como un libro…

A.S. Es muy intencional eso. Realmente queríamos que se sintiera como un libro en cuanto a lo orgánico, del papel, la pintura, el trazo, pero a la vez no queríamos que la ilustración jugara en ese sentido tan abstracto y experimental que permite, y que se podría hacer en cine. Pero nosotros realmente queríamos concentrar la historia en la aventura, en lo que vive Anina, en sus fantasías y el sentimiento del personaje. A nivel de lenguaje cinematográfico no es una rareza, es una película muy comprensible. Había que lograr ese “feeling” de ilustración de libro pero a la vez con un tono fotográfico, digamos, con las composiciones, los encuadres, los movimientos de cámara, la profundidad, y fue un desafío lindo, interesante.

Un personaje muy interesante es el del papá, que además se llama Sergio, como el autor

A.S. Necesitábamos tener un personaje que provocara a Anina. Teníamos muchos personajes que la ciudaban: la mamá, que la comprende, Florencia la amiga, que la acompaña, la maestra que se parece un poco a la madre, tiene un comportamiento más didáctico pero se parece un poco en el tono, y el padre, queríamos tener a un personaje adulto que la provocara todo el tiempo con amor. Así fue que construimos la idea del padre.

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Quisimos representar el amor. La casa de Anina es su refugio y es una familia ideal en cierto sentido. Sin necesidad de exagerar, se demuestra que es algo muy posible: el afecto, la comprensión, generar buen clima en la casa puede ser algo súper importante y súper positivo, muchas veces más que estar preocupándose por castigar, poner límites, educar en cosas muy estrictas.

Queremos construir un tono de una familia muy bella, muy ideal, sin hacerla demasiado acaramelada. Por eso el padre es más gracioso, la hace enojar un poco…

Y eso hace que exista más contraste con el personaje de Yisel, la compañerita de Anina

A.S. Sí, Yisel es una niña que desde el principio está planteada como que tiene un problema más real que el que tiene Anina. Y eso es algo que Anina no se da cuenta, no sabe. Es algo que pasa muchas veces. Juzgamos a los demás sin saber realmente qué es lo que hace que las personas sean como son, que hagan lo que hacen.

Yisel es un personaje que carga desde el principio una cierta tristeza, y sin embargo es un personaje fuerte, que va demostrando en la película que es una niña mucho más fuerte y es lo que Anina aprende cuando empieza a conocerla.

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Marzo
24 / 2021
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