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Así se preparó Raúl Ocampo para actuar en la serie ‘No fue mi culpa’

El actor samario Raúl Ocampo conversó con Diners sobre su personaje en la serie ‘No fue mi culpa’ de Star+, el proceso para abordar el feminicidio al interpretar al abusador y el trabajo en equipo con Martina García y Alejandra Villafañe, su novia.

Foto: Cortesía Star+

El actor samario Raúl Ocampo conversó con Diners sobre su personaje en la serie ‘No fue mi culpa’ de Star+, el proceso para abordar el feminicidio al interpretar al abusador y el trabajo en equipo con Martina García y Alejandra Villafañe, su novia.

El último reto actoral que asumió el samario Raúl Ocampo fue adentrarse en la piel de Antonio, un hombre abusivo y violento que hace parte de la serie No fue mi culpa, de Star+. La producción, protagonizada por Marcela Mar, es una colección de historias unitarias basadas en casos reales de violencia de género, entrelazadas por hechos cercanos.

En el tercer episodio, No fue mi culpa presenta la historia de Antonio, quien vive una aparente vida perfecta junto a su prometida Juliana, interpretada por la actriz Martina García. Sin embargo, detrás de una fachada encantadora se esconde un hombre cruel y manipulador. 

Para lograr construir el personaje, Raúl Ocampo recurrió a técnicas psicológicas y terapias bioenergéticas que blindaron su vida personal de la profesional. Esto fue vital, ya que al elenco de la serie se sumó Alejandra Villafañe, la novia del actor samario, para dar vida a una de las víctimas de Antonio. Así pasó de ser un desafío personal a uno que asumieron en pareja.

Raúl Ocampo actor NO fue mi culpa
Foto cortesía Star+

Aquella habilidad de Raúl Ocampo por construir personajes ajenos a quien es en la vida real surgió, de una manera inocente pero con un tinte de supervivencia, durante el colegio. De una manera inocente, pero con un tinte de acto de supervivencia, el actor Raúl Ocampo asegura que la primera vez que recuerda haber actuado fue al llegar de Santa Marta a Bogotá y descubrir que su acento samario era motivo de burla de sus compañeros.

“Nací en Santa Marta y a los cuatro años nos vinimos a vivir a Bogotá. En el primer colegio al que llegué me comenzaron a hacer bullying por ser costeño. Entonces, indirectamente, uno de los estímulos para actuar fue imitar el acento de mis compañeros. De alguna manera me inventé un personaje para encajar. Hoy en día hago lo mismo pero para transmitir ideas”, le cuenta a Diners el actor de 32 años.

Esa búsqueda por crear personajes lo llevó a hacer parte del elenco de la película Loco por vos (2020), del director Felipe Martínez Amador, y en 2021 alcanzó reconocimiento nacional por la adaptación de la novela Café con aroma de mujer. En esta última interpretó a Carlos, un joven homosexual que intenta conquistar a uno de los hermanos protagonistas.

¿Qué tan aficionado es a ver series en streaming? Porque su carrera, en parte, ha estado ligada a estas plataformas…

Pues hay fines de semana en los que ‘maratoneo’. Pero sí, viví el impacto del streaming con Café con aroma de mujer. A la novela le fue bien en televisión, pero no fue el éxito de Margarita Rosa de los 90.

Pero después llegó a Netflix y se convirtió en algo mundial, fue número uno en varios países. Incluso sigue siendo parte del top de algunos lugares en latinoamérica. De hecho, me llegaban mensajes de adolescentes de países lejísimos agradeciendo por mi personaje.

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Y es por eso que me sumo a contar estas historias. Yo no estoy buscando fama. Y, en el caso de Café, Carlos, mi personaje, hablaba sobre cómo aceptarse a sí mismo.

Después de ese éxito llegó No fue mi culpa ¿cómo fue el proceso para hacer parte de la producción?

Estábamos en plena pandemia y mi manager me presentó este proyecto. Pero imagínate que cuando empecé a hacer casting lo hice por uno de los ‘buenos’ de la historia. Gracias a Dios no quedé en ese personaje (risas). En ese proceso me pidieron hacer el casting de otro, que no es Antonio, y luego, finalmente, me dijeron que querían verme para el rol de Antonio.

Y cuando empecé a ver las brutalidades de Antonio, me cuestioné mucho por cómo abordar este personaje. Algo que me gusta mucho de No fue mi culpa es que hay todos los estratos, condiciones, mentalidades y posibles feminicidas y los contextos en los que una mujer podría ser violentada.

A diferencia del resto de relatos, Antonio es un personaje de estrato alto, al que le importan mucho las apariencias. Entonces, a partir de ahí, comencé a explorar toda la parte psicológica de este hombre.

Entiendo que parte del proceso de construcción del personaje fue aplicar una técnica bioenergética ¿qué significa esto?

Sí, consiste en construir un perfil de conducta agresiva con técnica bioenergética. Eso fue lo que me salvó la vida durante esas grabaciones, porque en el rodaje tienes que entrar en unos patrones de conducta y pensamientos muy ajenos a los tuyos.

Lo que dice esta técnica es que, así como tu mente puede contagiar a tu cuerpo, tu cuerpo es capaz de incidir en tu mente. Por ejemplo, plantea que antes de una escena en la que se muestra una violación, yo debía empezar a hiperventilarme intencionalmente, porque la hiperventilacion viene de unos estados alterados del cuerpo, como cuando estas alerta o vas a atacar.

Y luego, cuando dicen ‘acción’ ya tienes la sensación de ataque y el cerebro comienza a contagiarse de eso. A eso se suma la coreografía que previamente cuadramos con todo el equipo. De esta manera la técnica me mantenía ajeno a lo que sucedía en escena. Es que era fuerte porque, por ejemplo, en una de las escenas yo debía violar a Ajandra, que es mi novia en la realidad, entonces podía convertirse en algo incómodo.

Raúl Ocampo Alejandra Villafañe
Raúl Ocampo junto a Alejandra Villafañe durante las grabaciones de No fue mi culpa. Foto cortesía Raúl Ocampo

Hablando precisamente de eso, Raúl ¿cómo se dio la oportunidad de compartir escena con Alejadra, su novia?

Teníamos managers diferentes y, por casualidad, a ambos les llegó el casting. Estábamos viviendo juntos por la pandemia así que nos enteramos al mismo tiempo. Cada quien hizo su casting y de repente quedamos seleccionados los dos.

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Y entre esas conversaciones nos pusimos a hablar de nuestros personajes y caímos en cuenta de que debíamos hacer una escena muy fuerte juntos. Entonces ahí usamos el conocimiento de Carlos Fagua, el de la técnica bioenergética.

Algo interesante que aborda la serie, y su personaje, son los matices de un abuso, y en este caso, no solo abuso físico sino también psicológico…

Es como una zona gris, porque si yo digo: vamos a hablar de un abusador, la gente inmediatamente piensa en un hombre dominante, fuerte, agresivo, explosivo.  El macho machote.

Pero ese es un imaginario equivocado que piensa que la calma es sinónimo de debilidad. Así que pensé en usar esto, un poco contradictorio, de un Antonio pasivo, encantador, vulnerable, y desde eso manipular a las mujeres. A veces los abusos psicológicos son los que más duelen y mucho más difíciles de sanar que una cicatriz.

Raúl ¿y en qué anda ahora?

Después de este proyecto quedamos muy animados con Alejandra de retratar personajes así de intensos. Pero sabemos que debemos estar cada vez más preparados. A principio de año estuvimos en Argentina aprendiendo sus métodos de actuación. Y este mes viajamos a Cuba a hacer otro taller intensivo y a seguir estudiando. Es espectacular que ambos tengamos los mismos sueños porque construimos todo juntos.

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Adrián David Osorio Ramirez, redactor web y asistente editorial. Periodista apasionado por escribir sobre moda y las expresiones culturales.

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Septiembre
21 / 2022

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