Gloria Valencia de Castaño, la historia de la primera dama de la televisión colombiana

A 11 años del fallecimiento de Gloria Valencia de Castaño, recordamos su legado con esta entrevista con Pilar Castaño y María López, madre e hija, sobre la reconocida primera dama de la televisión colombiana.
 
Gloria Valencia de Castaño, la historia de la primera dama de la televisión colombiana
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POR: Óscar Mena

Gloria en colores es la historia de una niña (Gloria Valencia de Castaño) campesina de trenzas, que en los años treinta trepaba a los árboles y montaba en burro por el Tolima. Una niña cuya voz llamó la atención desde que integró el Conservatorio de Ibagué, pero que a los 12 años, por convenciones sociales y por preservar la reputación de un padre ausente, fue obligada a tomar sola un tren rumbo a Bogotá para vivir interna en el colegio.

En el Liceo Nacional Femenino era el tambor mayor de la banda de guerra y a fuerza de desfilar por la carrera séptima en las celebraciones del 20 de julio se ganó el sobrenombre de la Divina, por cuenta de esos “muchachitos presumidos bogotanos” que estudiaban Derecho en la Universidad Nacional y del Rosario, y que no podían pasar por alto “sus esculturales piernas y gigantes ojos azules”, que más tarde inspiraron el porro Gloria Valencia, compuesto por Lucho Bermúdez.

Gloria Valencia, la primera dama de la televisión

Es también la historia de una adolescente que vivió desde los 14 años con medio pulmón y que incursionó en el modelaje a través del lente de Leo Matiz ‒para promocionar una cerveza‒, y que luego formó parte de las campañas de Fabricato y Coltejer, textileras que ella misma puso en el mapa de la moda años después cuando llevó cámaras en sus fábricas para mostrarle al país la evolución de esa industria.

Pero es, sobre todas las cosas, la historia de una mujer que encontró la manera de ser protagonista en un mundo de hombres, en una época en la que los roles femeninos apenas si eran decorativos, lo que le valió el título de “Primera dama de la televisión colombiana”.

Gloria en colores

“Isabel Allende dijo una vez: ‘Lo que no se escribe, se olvida’, y yo creo firmemente en eso”, enuncia Pilar Castaño, hija de Gloria Valencia de Castaño. Ella y su hija, María López ,se dieron a la tarea de escribir sobre la vida y el legado de Gloria, como la suelen llamar, desde abril de 2020, con el fin de terminar el libro en 2021, año en el que se conmemora una década de su partida.

“Desempolvamos los álbumes con pañuelo en mano porque en el proceso volvimos a sentir el aroma de ella y a escuchar su voz ‒dice Pilar‒. Entonces el reto fue conseguir que el lector siguiera con nosotras esta historia”.

La historia jamás contada sobre Gloria Valencia

El objetivo no era solo escribir un libro de memorias, sino “contar una historia que nunca antes se había contado, para llegarle a una generación joven que no conoció a mi abuela y narrar así la historia de una mujer típicamente colombiana, que tuvo esa gran conexión con la gente por lo que llevaba dentro: esa mujer campesina por esencia, sonriente por naturaleza, que se sorprendía en cada momento y agradecía cada situación”, comenta María.

“Tuvimos la posibilidad de entrevistar a más de cuarenta personajes. Sacamos las cartas de los baúles, las fotografías… Construimos recuerdos y recordamos a mi abuela entre las dos, complementándonos la una a la otra, robándonos la palabra la una a la otra”, añade.

Según Pilar, Gloria fue una “mujer moñona, como le decían sus nietos”, que estuvo adelantada a los valores de su época, por lo que “su historia les servirá a las mujeres de hoy. A ella le cerraron mil puertas por el hecho de haber vivido en una época marcada por el machismo, pero aun así supo abrir un millón más”.

¿Qué significa mujer moñona?

Pilar Castaño: ¡todoterreno! Desde que se despertaba hasta que se acostaba daba lo mejor de sí misma como profesional, abuela, madre, esposa e hija. Dio todo lo que tenía, como bien lo dijo ella, equivocándose muchas veces, pero lo dio todo con amor, resiliencia, ecuanimidad y humildad, tanto en el campo, en su tierra, en el Tolima, descalza en su casa de Carmen de Apicalá, como entaconada y vestida de luces en una gala para recibir premios internacionales. 

Ella traía el pan a la mesa. Comimos, nos educamos, nos vestimos con el trabajo de mamá, porque papá [Álvaro Castaño] fue un quijote literario y soñador toda su vida. Fundaron juntos la HJCK, la emisora de la inmensa minoría, pero papá no sabía lo que era una nómina ni un cheque; él solo soñaba, recitaba y componía sonetos, porque era un ser de otro siglo.

Ella estaba casada con un bohemio, así que sus hijos vimos lo que era una mujer trabajando y sosteniendo a su familia. Algo que no le era ajeno porque era hija de una madre soltera y desde muy joven trabajó para ayudar a sus hermanos y a su familia, como tantas madres colombianas. 

¿Él se sintió “intimidado” por el éxito de Gloria? 

Nunca, porque no rivalizaban. Lo fascinante de esa pareja de 65 años de matrimonio es que a él le parecía perfectamente normal que Gloria trabajara, mientras él escribía y producía esa maravillosa colección de voces hispanoamericanas de la HJCK.

De hecho, hay una anécdota muy elocuente: cuando Mario Laserna fundó la Universidad de los Andes junto con otras personalidades del país, papá acompañó todo ese proceso, porque era el escribano, el jovencito que llevaba el día a día de ese proyecto.

Mamá lo acercaba en bicicleta para que cogiera un bus y llegara a las reuniones con Mario, pero nunca logró llegar a tiempo, así que un día Mario le dijo: “Castaño, le regalo mi carro, pero no vuelva a llegar tarde”. Lo que nunca le preguntó era si sabía manejar y como papá nunca manejó, entonces a Gloria le tocó aprender a conducir.

“Lástima que la televisión no sea en colores” 

Hablar de Gloria Valencia de Castaño es hablar de la televisión en Colombia. “Ahí no sólo le tocó abriendo trocha, sino que también dejó una huella impecable”, sostiene su nieta. 

Tras la fundación de la HJCK, Gloria se dedicó buscar patrocinios para la emisora, a criar a sus hijos, Pilar y Rodrigo, y a trabajar en la Radio Nacional, donde hacía programas culturales y leía cuentos infantiles.

¿Cómo llegó a la televisión?

Bernardo Romero Lozano dirigía el equipo de teatro de Radio Nacional y le había dado a Gloria el papel de Ofelia, de Shakespeare. Luego, Fernando Gómez Agudelo echó mano de ese equipo cuando se abrió la Televisora Nacional, para que hicieran funciones de teatro en las primeras emisiones de televisión.

Así que Romero Lozano la presentó a Gómez Agudelo y él le dijo: “Comienza la semana entrante”. Gloria quedó aterrada porque apenas estaba acostumbrándose a los micrófonos cuando le soltaron que tenía que empezar un programa, que ella planeó con Álvaro y que llevó el nombre de Conozca los autores. La primera entrevista fue con el maestro León de Greiff, a quien ella llamaba maese

“No sabía yo exactamente cómo iba a ser; lo habíamos pensado, lo habíamos planeado, pero el hecho es que llegué armada de valor a los estudios de la calle 24 y me encontré con León de Greiff parado en la puerta con su boina, con su infaltable cuaderno de notas, esperándome. “¿Qué es lo que vamos a hacer?”, me dijo. “No lo sé, maese, entremos a ver qué pasa” […].

Se sentó a mi lado y yo todavía no sabía exactamente cómo iba a ser el programa, no sabía qué iba a pasar, se sentó maese a mi lado y cuando me dijeron “Cámara, lista”, y nos dieron los terribles “uno…”, no, al contrario, “tres, dos, uno”, En ese momento yo, espantada, dije lo único que podía decir: “Buenas noches, estoy muerta del susto, no sé cómo va a empezar el programa”. Esas fueron mis primeras palabras ante estas cámaras de la televisión, ante las que he estado, ininterrumpidamente, como dije desde un comienzo, hace más de cuarenta años. Así empezó mi carrera”.

Testimonio de Gloria Valencia de Castaño acerca de cómo incursionó por primera vez en la TV

¿Cómo surgió el nombre del libro? 

Cuando la televisión era todavía en blanco y negro, en sus transmisiones ella solía decirles a los colombianos “¡qué lástima que ustedes no puedan ver el rojo de esta cayena que tengo en mis manos! Lástima que la televisión no sea en colores”. Esa se volvió su frase más icónica, y presionó tanto hasta que en 1976 logró tener colores en Naturalia, que duró más de dos décadas. 

Además, ella fue un ícono de moda cuando nadie hablaba de moda, fue pionera en hablar del cuidado del medioambiente, era culta y lectora insaciable. Cuando las mujeres en la pantalla chica solo podían aspirar a bailarinas o coristas, fue la única y la primera en pensar y conducir programas, a tal punto que Rojas Pinilla la vetó de la televisión durante casi tres años por una caricatura que hicieron Chapete y Merino en el programa El lápiz mágico.

Gloria les pidió que dibujaran su versión del ícono del pueblo colombiano y ellos dibujaron a un campesino en ruana y sombrero, al que Gloria llamó “José Dolores”, comentario por el que censuraron el programa.

Gloria en colores es el resultado del trabajo en conjunto de madre e hija durante un año. / Foto cortesía Moda Éxito

¿Cómo volvió a la televisión? 

Cuando eso sucedió se dedicó a estudiar. Sus amigas de ese momento eran Gloria Zea, Graciela Samper, Cecilia Obregón de López y Teresa Montaña. Todas se postularon y entraron a la Universidad de los Andes, pero Mario Laserna se encolerizó porque él no quería que las mujeres estuvieran en la universidad.

A Teresa Montaña la devolvieron una mañana porque fue con unos pantalones bota campana, por lo que le dijo a la secretaria:

“¿Será que si vengo vestida de novia me dejan ir a clase?”. Entonces, Germán Zea Hernández, que era el canciller. El padre de Gloria Zea, llamó al orden a Mario y le dijo que si vetaba a las mujeres le cerraba la universidad. Así que ellas pudieron seguir estudiando y Gloria se graduó de Humanidades.

Tiempo después, en 1957, el presidente Lleras fue a su casa con un plato lleno de uvas y le dijo:

“Gloria, vengo a pedirte que, por favor, vuelvas a la televisión” y solo se fue en 1995, cuando se retiró. 

Los animales en la historia

María sostiene que, de todas las facetas de su abuela, la que más la conmueve es la de activista y ambientalista. Con su programa Naturalia “dejó un legado sobre la importancia del ambiente y nuestro territorio. De preservar las especies y la biodiversidad en un país como el nuestro, el segundo más biodiverso del planeta por metro cuadrado. Son históricos ese amor por la naturaleza y esa conexión con el mundo ambiental a través de la televisión masiva”. 

Pilar Castaño y María López exaltan el legado de su madre y abuela, a diez años de su fallecimiento. / Foto cortesía @iilretallack

¿Cómo recuerda los programas de Naturalia

Papá siempre fue un coleccionista, no solo de voces sino de las historias de los animales. De la prensa, lo único que le interesaba eran las noticias de los animales, que siempre las recortaba y guardaba. Pero mamá tuvo la intuición de la necesidad de crear un programa sobre el planeta.

Entonces, papá le recordó que él tenía los artículos más bellos sobre los animales. Se fueron a ver a Fernando Gómez Agudelo, el pionero de la televisión, y le propusieron hacer un programa ecológico. 

Gómez Agudelo los recibió y no tardó en soltar su primera pregunta: “Esto es para hacer qué?” Álvaro, con su sonrisa pausada y su tranquilidad característica, le contestó:

“Viejito, es para un programa sobre el mundo animal y sobre la ecología. Yo voy a escribir personalmente los libretos y la joven Glorita presenta la historia de los animales y los animales en la historia”.

¿Cómo conseguían las imágenes de los animales en esa época?

Al principio, con las embajadas. En la embajada de Estados Unidos pedía películas de la National Geographic, y en la inglesa, películas de la BBC.

Después empezaron a comprarlas. Sin embargo, Naturalia no se reducía a eso. Ahí también entrevistó a los considerados en esa época los ambientalistas del país, Manuel Rodríguez, Miguel Francisco Arismendi, Margarita Botero, Julio Carrizosa…

Además, creó un carné para los amigos de la naturaleza y concientizar así a los niños de no usar caucheras con las aves y cuidar los animales domésticos.

Fue la primera que habló de polución, de tala de manglares, de tiburones. Lo que era una tela de araña y, como si fuera poco, trajo a Jacques Cousteau a Colombia y lo llevó al Amazonas para que conociera los delfines rosados. Fue una visionaria. 

¿De dónde venía el interés de Gloria por la moda? 

De su madre, Mercedes Valencia. Ella era costurera, trabajaba con una máquina de coser Singer para alimentar a la familia.

Yo crecí sentada en el suelo, junto a la máquina de coser de mi abuela, jugando con retazos. Viendo cómo le cosía a mi mamá los icónicos vestidos talego con los que salía al aire, las flores de tela, la camisa blanca… Después la veía lucirlos en la televisión y luego vino el programa Adelante con la moda y muchas otras emisiones sobre el tema.

Usted diseñó una colección cápsula en homenaje a ella… 

Cuando se hace un proyecto del tamaño de Gloria, que era monumental, se necesita llegarles a esas mujeres que la amaron y admiraron. Y también a la gente joven que la va a descubrir. Diseñé 27 prendas con la idea de tener muchas cosas teniendo muy poco, que era la esencia de mamá.

Así que tenemos desde un abrigo reversible, porque mi abuela le cosía prendas reversibles para que duraran y fueran más económicas. Hasta una falda recta lápiz y vestidos tipo talego, verticales, pasando por camisetas con las frases icónicas de Gloria, como:

“No quieras que la rosa dé más que su perfume”, “Entre más cosas hago más tiempo tengo” o “El tono hace la canción”. Gloria era muy de chales y pañoletas, así que incluimos varias con estampados de Susan García. 

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marzo
24 / 2022