Columna: Sincronía: ¿una feria de arte paralela al mundo de las galerías?

POR: Giovanny Gómez
 / octubre 20 2012
POR: Giovanny Gómez

Un signo de la madurez de los eventos de arte del mundo es el número de eventos y ferias paralelas que se gestan alrededor de la misma. Ejemplo de ellos son las muestra complementarias que se hacer por motivo de la Bienal de Sao Paulo o las más de 20 ferias alternas que se hace en Miami por motivo de la versión de Art Basel que se hace en dicha ciudad. En diferentes momentos de su trayectoria, la feria de Arte de Bogotá ha animado el surgimiento de La Otra, Odeón y, este año, a Sincronía.

Para referirnos a la feria impulsada por el espacio alternativo La Localidad en el norte de Bogotá, es necesario pensar en lo que este año está ofreciendo ArtBO en cuanto a los artistas expuestos. En primer lugar, en cada galería comercial muestra el trabajo de los principales artistas que representa. Como complemento al ámbito enteramente comercial de la feria, está un espacio de proyectos donde se muestran trabajos de artistas consolidados y un espacio de arte joven curado por Conrado Uribe. Para la muestra en cada uno de estos eventos complementarios, a cada artista se le ha asignado un nicho para que pueda hacer un tipo de pequeña muestra individual dentro del marco de la feria. Siguiendo esta lógica, la muestra en Sincronía responde al punto ciego que deja de trabajarse en el evento principal: los artistas que trabajan por fuera de las galerías comerciales, que no necesariamente tienen una trayectoria afianzada pero tampoco están comenzando.

Es así como Laura Jaramillo (directora de La Localidad y de Sincronía) ha dispuesto el espacio del Centro de Estudios Pastorales para que los integrantes del mundo del arte colombiano que no encuentran un lugar en Corferias puedan mostrar su trabajo ante todos los espectadores de arte que en el mes de octubre se congregan en Bogotá. En Sincronía cada artista participante pasó por una convocatoria que le daba el derecho a arrendar un espacio en la feria para montar su pequeña exposición individual. Cada cual está a cargo de su propio segmento de la feria, en donde se encarga de montar, abrir, cuidar, explicar y—en el mejor de los casos—vender su trabajo.

Como cualquier feria de arte, la naturaleza y la calidad de los trabajos exhibidos es bastante irregular. A pesar de ello, esta feria nos da la posibilidad de explorar la enorme oferta cultural que se les escapa a los ojos de galerista colombianos. En este sentido, vale la pena resaltar que se ha dispuesto un espacio para propuestas que son especialmente difíciles de comercializar—tales como las de los videoartistas jóvenes—puedan ser vistas por los asistentes de las tribunas que este fin de semana se nos presenta a los bogotanos. Aparte de poder ver este tipo de propuestas en la sección de video, los asistentes podrán acercarse a trabajos interesantes como una de las últimas pinturas de Iván Rickenmann o las fotografías de Vicente Contreras. También los parámetros abiertos para afrontar los diferentes espacios de la feria, permiten ver la manera en que cada artista se apropió de su espacio. En algunos casos se dispuso todo y se contrató a alguien externo para la muestra pareciera una stand de galería comercial. Otros artistas aprovecharon su espacio para montar instalaciones pensadas para el sitio específico. Mientras que como tercera opción algunos acudieron a la estrategia de simplemente hacer una muestra de taller en este lugar.

Pero más allá de hablar de comentar obras puntuales que pueblan el evento, quisiera terminar con un comentario sobre la naturaleza de Sincronía. Como se apuntó anteriormente, la muestra de Usaquén tiene la virtud de lograr establecerse como una alternativa claramente perfilada a lo que se expone en ArtBO. Conceptualmente es claro el motivo desde cual surge la feria, pues como una feria paralela es necesario que exista una que complemente la propuesta de la Cámara de Comercio mediante el gesto de mostrar una parte del mundo del arte que no está directamente ligado con el circuito del mercado del arte. Pues, a pesar de las actividades que surgen para complementar la actividad de las galerías de arte, no hay que olvidar que ArtBO es un evento fundamentalmente comercial.

En ese sentido, Sincronía es importante como un gesto para mostrar que el mundo del arte colombiano no se limita a las prácticas artísticas que se legitiman en el ámbito comercial. Por otra parte, en la ejecución de esta idea, considero que la feria se queda corta. Ya que en lugar de exaltar el hecho que se está mostrando lo que se escapa al mercado, dentro de la feria se publicita como la posibilidad de adquirir “arte a los mejores precios.” En ese sentido, el potencial de Sincronía para ampliar la mirada de un público educado por las ferias de arte comerciales se diluye al tratar de traer al resto del mundo del arte a un ámbito completamente comercial. Es así como al tratar de traer a un grupo de artistas a un espacio para que se auto promocionen, trae a colación la imagen mercantil que en la mayoría de evento de arte se quieren esconder. En el paseo por los diferentes espacios de la feria, el modelo de Sincronía recuerda a otro evento que es ya es típico de Usaquén: el mercado de las pulgas.

¿Dónde y cuándo?

Centro de Estudios Pastorales

Calle 119 No 5-2

Desde el 18  y hasta el 21 de octubre

De 11 a. m. a 8 p. m.

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