Enrique Patiño, una obsesión entre el agua y la sed

POR: Giovanny Gómez
 / enero 18 2012
POR: Giovanny Gómez

A Enrique Patiño* lo contacté para pedirle trabajo, pero en lugar de hablar de revistas, periódicos, de cómo o qué escribir, empezamos a hablar de arte, especialmente de fotografía, en una conversación que nos tomó más de dos horas, en la que compartimos nuestro interés por la escritura y las imágenes. Ese día también conocí su proyecto y, podría decirse, obsesión por el agua.

¿Por qué el agua? 
Porque somos agua: el 65 por ciento de nuestro organismo lo es. Porque flotamos en agua antes de nacer. Porque la vida de todas las especies proviene del mar. Porque durante miles de millones de años hemos usado los recursos y a partir de la era industrial de repente comenzamos a dilapidarlos. Porque ahora existen más anzuelos industriales lanzados al mar, que especies animales vivas. Porque estamos agotando el recurso. Porque si no hacemos un giro mental y nos vemos como parte de ese recurso no lograremos hacer un cambio. El agua somos nosotros.

¿De dónde viene tu amor por el arte y la fotografía?
De niño dibujé mucho. Hasta que un profesor dijo, al final de mi primaria, que los trazos eran demasiado buenos como para que fueran míos y me puso tan mala nota que no volví a hacerlo nunca más. La fotografía la abordé en la adolescencia con una cámara Olympus Ee, de esas que duplicaban la imagen. La fascinación por revelar los rollos fue creciendo con el tiempo hasta que en un viaje que hice por tres meses a Suiza, y que me llevó a quedarme por casi cinco años en condiciones muy duras de soledad y aislamiento, la cámara se convirtió en mi aliada en parajes bellísimos en los que no tenía con quién compartir nada. Ahí la fotografía dejó de ser un pasatiempo y se convirtió en una necesidad.

 ¿Cuéntame cómo empezó tu blog ‘El agua y la sed’?
Trabajaba en el Ministerio de Cultura y no estaba escribiendo nada ni haciendo fotos, así que decidí abrir un espacio en el que pudiera escribir poco y mostrar imagenes que nunca habían sido vistas. El blog a los tres meses fue un éxito a raíz de que lo vieron en Alemania y lo recomendaron para un premio. Eso me obligó a continuar y a desempolvar las imágenes y a volver a crear.(http://www.enriquepatino.com/)

Cada tanto, Enrique me enviaba imágenes de playas y de pescadores que yo comentaba en los tiempos muertos de los cierres de revista. Desde ese momento las he percibido como fotografías bellas y muy bien logradas, que en su blog van acompañadas por un pequeño texto, entre documental y poético, tanto como sus imágenes.
Entonces, me di cuenta de que su oficio fotográfico va más allá de publicar fotos para un blog o una revista. Supe que su pasión por el arte se estaba amalgamando en un proyecto, el mismo que se exhibirá en el Hotel Lancaster de Bogotá: “El agua que fluye”.
En un momento de su trabajo, Enrique que había fotografiado a pescadores en Santa Marta, también quiso incluir a actores o diferentes artistas que conoce por su trabajo como periodista (Martina García, Natalia Bedoya, Adriana Lucía). Esas imágenes retratan, además de sus rostros o sus cuerpos, situaciones más íntimas donde, por medio del agua, el sujeto se enfrenta no sólo al lente de un editor, sino también a sus más profundos sentimientos, miedos y angustias.

¿Cómo les propusiste el proyecto a algunos actores?
Primero les dije que era para la revista Diners. Es lógico: es mi manera de acercarme a ellos porque trabajo para un medio. Luego les planteaba la posibilidad de hacer imágenes distintas y aceptaron. Cuando entendieron el concepto no pusieron reparos. El agua casi siempre obliga a despojarse de la ropa y además es un trabajo en el que el cuerpo es secundario frente al líquido. La desnudez, como el agua, es transparencia y naturalidad.

Y es que el agua en su trabajo, más que un hilo conductor, es un elemento fundamental para confrontar emociones, estados y expresiones humanas, ligadas con las funciones del cuerpo y los sentimientos de cada uno de nosotros. Al hacer contacto con la piel, el agua logra acentuar o suavizar los gestos, entra en sus cuerpos y se apropia de ellos de manera natural, porque fluye. De todas formas.

Vaho, Ablución, Deshidratación, Inmersión, Reflexión, Naufragio, Refracción, Transparencia, Aspersión, Drenaje, Evaporación, Pesca indiscriminada, Ahogo y Gota, son algunos de los nombres de las fotografías que se podrán apreciar en esta primera exposición. En este, su primer paso en el mundo de las artes visuales, lo que más me emociona ver es que las personas pueden ser igual de creativas y artísticas en cualquier área cuando se tiene algo que decir y compartir con el otro. Además porque le probará a su antiguo profesor del colegio que aunque dejó de pintar con un lápiz u óleos, ahora lo hace con la luces y las sombras a través de un lente.
*Editor de la Revista Diners

 Información del lanzamiento de la exposición

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enero
18 / 2012