SUSCRIBIRME

Sophie Calle, la fisgona

Espía, detective, acosadora, indiscreta: la artista Sophie Calle, que replanteó los umbrales de la intimidad en nuestros días, expone por primera vez en Colombia.

Foto: Valeria Duque

Espía, detective, acosadora, indiscreta: la artista Sophie Calle, que replanteó los umbrales de la intimidad en nuestros días, expone por primera vez en Colombia.

Sophie Calle, con sus vestiditos de flores, se pasea con una regla por los espacios vacíos del Museo de Arte Moderno de Medellín. Decir que ahora camina por sus salas con sus gafas, sus tacones, sus fotos de ciegos, mares, dolores exquisitos, sus ya casi 60 años, puede tener el peso de una prueba. Ese cuerpecito blanco que respira, se tensa, se ríe, se enfurruña, es quizás la prueba incontrovertible de que no es un personaje literario creado por el periódico Liberation, el crítico Hervé Guibert, los escritores Paul Auster y Enrique Vila-Matas… o por la misma Sophie Calle, más inventora de sí misma que aquellos. Pero “ahora nada prueba nada”, como nos lo dice la misma Sophie. Y que tenga un decidido acento parisino, que se parezca mucho a sus fotos, que ocupe algunos centímetros cúbicos en este espacio monumental no significa necesariamente que estamos viendo a una persona y no al personaje que ella lleva 33 años construyendo.

Esa ambigüedad le encanta, de ella se alimenta. ¿Qué es real, qué es ficción? ¿Qué le ha pasado, qué ha inventado? ¿Se muestra? ¿Se oculta? Es su juego. Por eso la gran fisgona contemporánea en su versión de carne y hueso, más que a Laura Bozzo, nos recuerda a una contenida Reina del Hielo. Pero si todo fuera cierto, sabríamos de ella mucho más que de nuestro vecino. Sabríamos que fue stripper, que en Venecia fue acosadora de un hombre, que importuna a los ciegos, que lleva a la gente a conocer el mar, que roba libretas de teléfonos para luego averiguar sobre el dueño con sus amigos, que filmó a su madre cuando moría, que tiene una nariz demasiado grande, que tuvo unos senos pequeños que intempestivamente “se volvieron del tamaño adecuado”, que estregó su despecho en rincones anónimos de Japón, que ama hasta la obsesión y rompe las reglas siguiéndolas hasta la compulsión.

Es su fanfarria mediática, su huella de carbono en el planeta y de bits en el ciberespacio donde su “historia” se repite hasta la nausea. ¿”Su historia”? ¿A quién le pertenecen las historias de una husmeadora que se asoma a las ventanas, a las habitaciones, a los dolores, para raptar, coleccionar, diseccionar y exhibir los recuerdos de otros? La vemos ahora colgar esas memorias propias y ajenas en las paredes y organizar con una geometría estricta y desapasionada vísceras, ansiedades, miedos, vacíos. ¿Quién lo hace? ¿Sophie, la persona? ¿Sophie, el personaje? Preguntas inútiles. Ella ha dedicado su vida a romper esa dicotomía: ella, nosotros, cualquiera, sólo podemos existir como personajes. Sophie ha decidido, a veces, ser su propio autor. De otras, deja que alguien escriba su libreto.

Vea también: No se pierda el mercado de artesanías de Colombia en Bogotá 

Sophie continúa. Cada vez se hunde más en lo que llama su “lucha con la pared”: una batalla que le da vida y que la agota. Como Miguel Ángel, su problema es escribir historias en los muros. Aunque no se ocupa de batallas épicas, de cuerpos gloriosos, de dioses bíblicos, de paraísos y condenas con mayúsculas. Al contrario, el registro que le interesa es el de las pequeñas cosas de la gente pequeña, de los objetos dormidos, de los espacios y los tiempos muertos, de los susurros, de los agujeros donde los relatos se estancan, de las puertas de atrás.

Cuando en “Los Durmientes” convocaba a personas para que durmieran en su cama para fotografiarlas y describirlas, nos dice, no consideraba que aquello fuera arte: “Yo simplemente era una perdida”. Se buscaba. Eso fue hace tres décadas. Y aunque las galerías de Nueva York, París y el mundo, la Bienal de Venecia, las revistas especializadas se han esforzado por darle un lugar en la tierra, indudablemente, continúa perdida. Sigue conservando su genuina incomodidad con las reglas de las relaciones contemporáneas, sigue soportando el desfase entre lo que siente y las maneras en que se supone debe sentir, sigue mareada con el tiempo, decepcionada de que las cosas huyan. Anarquista de lo cotidiano, en lugar de desobedecer a los mandatos de lo que es público o privado, de lo que es importante o anodino, de lo que se debe mostrar o esconder, de lo que es socializable o íntimo, los sigue hasta sus últimas consecuencias, llevándolos al absurdo, a lo imposible, a la paradoja, en rituales obsesivos, en diarios entrecortados, en fotografías descentradas.

Atrevida y frágil como ninguna, no quiere dar moralejas ni discursos. Ella, la gran artista conceptual francesa, se cuida hasta la manía de que su discurso se contamine de “conceptos”. Vive, siente, roba, inventa, se rebela a su romántica manera antirromántica, de sensiblera controlada, de revolucionaria sicorrígida, de anti-periodista, anti-sicóloga, anti-socióloga. Y sigue enfrentándose con los muros en encuentros que siempre pierde con el tiempo, con la historia, con los grandes relatos, con la fotografía, con la literatura, con las grandes maneras. Un fracaso delicioso que es un espejo oblicuo de nuestros despojados días. Es todo un placer y un reto dejarse perder en sus palabras medidas, en sus imágenes congeladas, en todo lo que no se dice cuando todo parece estar dicho y expuesto. Para concluir y para que de nuevo nada quede claro, la mujer que anticipó nuevos umbrales y significados de la intimidad en la década de los 80, antes de los realities, los blogs, el streap-tease descarnado de las redes sociales, dice muy orgullosa: “No tengo perfil en Facebook, lo detesto. A mí lo que me gusta es la poesía”.
¿Dónde y cuándo?

Vea también: Gala MAMBO 2022: La fantasía del arte

La muestra se inaugurará el 21 de marzo al 3 de junio en la ciudad de Medellín y el 16 de junio al 20 de septiembre en Bogotá. Con el fin de dar provecho a la exposición, se han creado espacios de tipo cultural y académico en donde los asistentes podrán participar en talleres creados para jóvenes y niños, con el apoyo del Museo Representaciones (especializado en personas con discapacidad visual), charlas sobre arte y filosofía, análisis de la estética sobre el problema del cuerpo o el cuerpo como problema, muestra del video Mediterranean Conference on Control and Automation, entre otras actividades.

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Abril
23 / 2012

ARTICULOS RELACIONADOS

agosto 25, 2022 VER MÁS
agosto 17, 2022 VER MÁS
Send this to a friend