Entrevista con Jorge Macchi, el artista argentino que se tomó NC-Arte

Diners conversó con el artista argentino Jorge Macchi, quien acaba de inaugurar "Lampo", una instalación en la que intervino todo el espacio de la galería NC-Arte.
 
Entrevista con Jorge Macchi, el artista argentino que se tomó NC-Arte
Foto: Cortesía NC-Arte
POR: 
María Antonia Uscátegui

Exposición: “Lampo” de Jorge Macchi
Lugar: NC-arte Cra 5 N 26B-76 Barrio La Macarena-Bogotá teléfonos: 2821474/0973
Fechas: Octubre 3 a diciembre 19 del 2015
Horarios: entrada libre de Lunes a viernes 10 am – 6 pm y sábados 10 am – 2
Sitio Web del artista: http://www.jorgemacchi.com/

“Lampo” es el proyecto de Jorge Macchi que la galería NC Arte inauguró pasado 3 de octubre en Bogotá. Macchi es un artista visual argentino que actualmente vive y trabaja en su país con una obra sólida que ya tiene un lugar consolidado en la escena internacional.

El trabajo de Macchi se vale de diferentes medios y se construye a través de un discurso multidisciplinario que delata su instinto de artista contemporáneo. Macchi juega con la palabra como algo significativo dentro de su obra: sus propuestas emocionan con imágenes agudas que provocan discusiones en los espectadores y permiten maravillarse de la simpleza de los detalles de las formas, del color, de la propiedad y la selección estratégica de cada material.

Esta simpleza tan poderosa le ha valido a la obra de Macchi hacer parte hoy de colecciones como las del Tate Modern en Inglaterra, El MOMA en Nueva York, MUSAC, Museo de Castilla y León en España, el SMAK, Museo Municipal de Arte Contemporáneo en Bélgica, El MALI, Museo de Arte de Lima en Perú, y muchas más. Así que su presencia en este proyecto pensado especialmente para el espacio NC-arte es más que un gran privilegio para no perderse.

Diners visitó al artista un día antes de la inauguración. Macchi habla de su obra con tranquilidad; mira a los ojos con un tono pausado y con un gran cuidado en la palabra, preocupado por responder con atención y precisión. Quizás esta gran capacidad para comunicarse con el otro sea uno de los atributos que permite que sus obras inquieten tanto al espectador. Para el artista, “Lampo” ha sido una gran oportunidad de dar rienda suelta a la creación con una espacio tan rico en posibilidades pues este es un proyecto In-Situ, pensado específicamente para NC-arte.

A Jorge Macchi le interesa la contundencia de los materiales, construye su obra en un proceso que involucra estrechamente al espectador. En Lampo Macchi midió sus posibilidades con cálculo aunque sabe que siempre existe la causalidad.

¿Qué es Lampo?

Jorge Macchi: Como pasa en muchas ocasiones en que estoy determinando los últimos problemas de una de mis instalaciones es que me encuentro con el problema del título. Y el título es algo que nombra un trabajo pero al mismo tiempo no tiene que dar demasiada información sobre ese trabajo. En general busco en el diccionario palabras relacionadas con algunos aspectos de la instalación, y finalmente caí en esta palabra Lampo que es una palabra que yo no conocía, y yo creo que no mucha gente la usa.

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El artista argentino Jorge Macchi

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Sin embargo es una palabra que tiene una raíz común con otra palabras más usadas como relámpago, lámpara, pero lo que me interesó de esta palabra es primero la musicalidad que tiene, es un linda palabra Lampo! Lo otro es el hecho de que nombra una luz muy fuerte pero que al mismo tiempo es una luz fugaz, algo así como un flash. Eso estaba absolutamente relacionado con lo que yo quería de la instalación, una luz que estuviera apagada pero que en el momento que estuvo prendida durante un instante produjo toda esta estructura. Es decir que esta estructura es algo así como lo que nosotros conservamos en los párpados cuando hubo un resplandor muy fuerte y por más que nosotros creemos los ojos queda la imagen. Y esa imagen en los párpados también es fugaz, en este caso no, y a mí es algo que me interesa, es decir que es un efecto óptico que se transforma en estable y modifica absolutamente el espacio. Entonces esta palabra me pareció perfecta para nombrar esta pieza que es eso: la corporeización de un efecto óptico.

NC Arte contactó a Jorge Macchi y lo invitó a Bogotá a conocer el espacio el año pasado -en el mes de julio-. A partir de fotografías, planos, dibujos y apuntes Macchi empezó a trabajar en la concepción de este proyecto que para el artista concibió ligado al lugar:

“Cuando me encontré con este espacio dije: es un espacio enorme que tiene determinadas características que me interesan y empecé a pensar en la pieza que fuera absolutamente especifica para Nc. Sin duda hubo un montón de cálculos que hacer y un montón de problemas que sortear porque por ejemplo si uno ve este espacio se encuentra primero con diferencias de materiales, hay paredes de dry Wall, después hay concreto, y hay una estructura de metal. A mí lo que me interesaba de todo esto era cómo unificar todo el espacio, como hacer que las partes no se desmembraran, entonces más allá de corporizar las zonas de sombra me interesaba que estas estructuras fugaran hacia un punto central que es el foco. Se ve claramente que existe una especie de perspectiva en todas las estructuras cuyo punto de fuga es el centro del proyector.

Existen cosas que me interesan mucho de la instalación como qué pasa con elementos arquitectónicos tan fuertes como la escalera, que la escalera de repente quedó envuelta en una estructura de madera hasta casi desaparecer. Otra cosa que me interesa es cómo se va a mover el público en la sala porque siendo muy muy fiel a estas consignas de mantener el punto de fuga hay situaciones que son incómodas para el espectador como agachar la cabeza y tratar de atravesar con cuidado. Pero como en varios proyectos míos hay un primer momento quizás de aparente azar , pero después todo eso edifica una estructura completamente obsesiva, es decir que sigue al pie de la letra esa primera consigna y entonces ya no importa si es molesto o no.”

¿Qué les interesa de esa “molestia”?

JM: Me interesa intervenir el espacio y que esa intervención sea notoria, es decir que sea notoria incluso a nivel físico para la gente, no solamente visual. Incluso más atrás hay un área de documentación y es también bastante incómoda. Aquí pasa lo mismo, se mantiene la lógica de lo que pasa ahí afuera: como si los rayos pudieran continuar a través de las paredes.

¿Cómo es esta relación con el espacio y la obra?

JM: No siempre trabajo con instalaciones específicas para determinados espacios pero es algo muy tentador hacerlo porque desde el momento en que uno está proponiendo una intervención especifica para ese lugar está transformándolo absolutamente. Es decir que la gente que conoce este espacio va a entrar y tiene la memoria del espacio que conoce, entonces una instalación específica para este espacio modifica completamente esa percepción anterior o ese recuerdo anterior y a mí eso es algo que me interesa mucho.

Ahora, este espacio se adaptaba perfectamente a esa situación porque tiene elemento arquitectónicos muy fuertes: las columnas, la escalera, estas estructuras de concreto y uno podía pensar que era una situación adversa para la producción de una pieza, sin embargo justamente esa dificultad es muy tentadora porque es la que da pie para que uno reaccione. Yo no puedo decir este trabajo está bien o está perfecta, pero si estoy seguro de que hay una transformación del espacio que no está en función de la idea de transformar sino de otra cosa y eso me parece que es significativo. El objetivo de esta pieza es la transformación del espacio en función de una imagen.

¿Cómo es esa implicación del espectador con esta obra, qué cosas se imagina usted a priori?

JM: A mí ese es un tema que me preocupa mucho. Yo escucho artistas que dicen “Yo produzco mi pieza y no me preocupa en absoluto el espectador “Pero yo cuando trabajo me pongo permanentemente en el lugar del espectador, entonces cuando tenía el plano de la sala me encontré con varios problemas: uno de esos la escalera, entonces dispuse la lámpara al fondo de la sala y la corrí un poco hacia la izquierda para no tener problemas con la escalera para que esta quedara en una zona de sombra. Pero el tema que me parece importante es que cuando uno entra en la sala lo primero que ve es el proyector al fondo, y eso me parece que es fundamental, porque el proyector al fondo es la clave de toda esta instalación pues no existiría un punto de fuga.

Hay otros elementos que yo diría que son estrategias visuales que es el hecho de que existe una progresión entre las estructuras que están cerca de la luz y las que están lejos: las más cercanas están más apretadas según la intensidad de la luz y las más lejanas más abiertas. Estos son como códigos que yo invento y que son estrategias visuales que son accesibles a un espectador común porque no son explicativas sino sensoriales. El espectador tiene que recorrer el espacio para percibir esas evidencias. El manejo de la luz fue un desafío porque lo que se quería lograr era una ausencia de sombra.

¿Por qué prefiere el término artista visual a artista plástico?

JM: En realidad me parece que el término artista plástico no es abarcador de todas las actividades de un artista visual. La plástica se refiere más al tratamiento plástico de la materia. Las artes visuales implican un tratamiento mucho más vasto más allá del trabajo plástico con la materia. Mi formación tiene que ver con las artes plásticas y en mi formación siempre hubo un énfasis en el tratamiento sensible de la materia pero después todas mis experiencias como espectador tienen que ver con otra cosa.

Recuerdo siempre mi primer viaje a Europa en el año noventa y uno, y de repente yo me encontré con un mundo que no tenía nada que ver con el mío, yo lo que veía en las galerías en Europa era que muchas de las piezas estaban construidas en función del espacio y eso para mí fue una revolución muy grande. En la medida en que uno empieza a ver al objeto en relación con el espacio uno empieza a relativizar mucho el aspecto plástico, porque ya empieza a funcionar otra cosa que es la relación de los objetos y el espacio. Ese para mí fue el punto de quiebre, el descubrir esa relación tan fuerte entre objeto y espacio.

En uno de los textos a propósito de su obra la crítica de arte María Gainza dice: “A veces las obras de Jorge Macchi se nos aparecen como una larga carta de amor. De ésas que uno podría encontrar escondidas entre las páginas de un libro viejo en la biblioteca de una casa alquilada durante la temporada de verano.(…)”

JM: “A mí me gustaría hacer una pieza que fuera fría pero que uno tuviera la capacidad de percibir esas cosas, esos sentimientos. A mi me parece que esta pieza es una pieza muy calculada y me gusta eso de que sea tan calculada pero que después de que uno pasa la frontera de ese cálculo uno puede acceder a situaciones que son completamente cotidianas. Quizás esta escritora se refería a eso, que quizás se percibía una cuestión sentimental que flota en el trabajo aunque no está manifestado en el trabajo de manera muy explícita. Yo estoy bastante en contra del arte sentimental, pero pasa.” (risas)

En su obra hay una selección muy cuidadosa de los materiales, háblenos un poco de eso.

JM: “ Hay algo que me importa mucho y es la especificidad de los materiales y de los soportes. Cada vez que empiezo un trabajo el tema del material es muy importante. Hay una serie de decisiones o de elecciones que tomé por ejemplo para hacer la alfombra de la obra del segundo piso. Uno ve una alfombra y dice “ah bueno una alfombra que tiene un efecto luminoso en el centro..” Y yo me decía: ¿Cómo hago este efecto? Porque había una posibilidad de hacer el efecto destiñendo una alfombra, hubiera sido más simple.

Pero a mí lo que me pasaba era que yo quería que esa alfombra fuera así desde el principio, que estuviera en la alfombra desde su nacimiento, entonces había que tejerla porque yo no quería hacer un efecto de algo que ya estaba hecho. Entonces ahí se establecen unas paradojas porque el efecto fue producido por una luz que ya estaba apagada, la lámpara estuvo ahí siempre? Es un accidente? Esos intereses se tiene que manifestar en la obra desde el comienzo: una buena elección de los materiales determina mucho de lo que va a ser esa obra. También pasa con las maderas que son una manera muy simple de producir estructuras pero también está ligada a la forma en la que está construido el espacio, constantemente uno ve que se ven las estructuras de los espacios desnudas hechas en madera y ahí está presente esa referencia.”

La limpieza y la coordinación de cada pieza en la obra que nos propone Macchi para NC nos abre el camino a un recorrido tranquilo. Un espacio que se traduce en efímeros flashes que alguna vez experimentamos. Libre de sombras, dejando al desnudo esqueletos de su estructura nos invita a pasar.
Macchi interviene el espacio para convertirlo en uno que carece de sentimentalismo como el mismo lo afirma con honradez. Con gran asombro, ese foco que nos espera al final de la sala y nos direcciona hacia algo que el espectador puede construir. Las paradojas de las que habla el artista surgen entre las estructuras, a través de la luz, con el olor de la madera, cuando intentamos adivinar si el efecto de la alfombra fue anterior a la lámpara o viceversa. No existe una intención de crear efectos o espectáculos de luces, por el contrario todo es tan franco como el artista que lo produce, tan simple y con esto tan contundente.

Jorge Macchi se propuso intervenir este espacio para hacer un proyecto in situ en el que hasta el 19 de diciembre los espectadores podrán transitar y se dejarán tentar de este foco que reclama desde el fondo de la sala.

         

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octubre
13 / 2015