Dibujos y modificaciones, Sor Teresa Valsé, de Alex Rodríguez: exposición recomendada en Casas Riegner

POR: Revista Diners
 / agosto 24 2015
POR: Revista Diners

El colegio está vacío. Ya no hay pupitres ni tableros. Ya no hay alumnos ni profesores. Las paredes, poco a poco, empiezan a caerse, los pasillos se abren como eternos laberintos y, al fondo, lo único que se escucha es un coro de mujeres que canta una misa en español. Estas son algunas de las imágenes que pueden apreciarse en el video del artista caleño Alex Rodríguez y que hacen parte de la exposición Dibujos y modificaciones, Sor Teresa Valsé, en la galería Casas Riegner.

Este proyecto artístico, que indaga sobre la idea del colegio como una estructura social, comenzó a forjarse cuando Rodríguez encontró por casualidad los planos del colegio Sor Teresa Valsé en un mercado de objetos usados del barrio 7 de agosto, en Bogotá. Luego, decidió ir en busca de ese colegio. “Cuando di con el lugar me puse muy nervioso, no sabía por qué o por quién preguntar. Dije que quería saber qué estaban vendiendo y las puertas de la portería se abrieron. Allí, después de esperar en una sala con alfombra roja, verde y algo de ocre, llegó Sor Luz Estela, quien me mostró en un salón el mobiliario que estaba a la venta. Compré seis tableros de madera y un pupitre. Ella me escuchó y me permitió conocer el lugar, pues le conté que me interesaba el colegio como idea, como estructura, como pasado”, explica Rodríguez.

El Sor Teresa Valsé fue construido en 1958 por la firma de arquitectos Martínez Cárdenas en el barrio Los Rosales, pero por diversas circunstancias tuvo que cerrar sus puertas en 2009. Sin embargo, el artista, quien obtuvo una beca de creación del Ministerio de Cultura, pasó tres meses del año pasado en las instalaciones del colegio, justo antes de que las monjas que aún habitaban el lugar se mudaran y toda la construcción fuese demolida, para dar paso a un nuevo proyecto de vivienda.

“La experiencia fue inolvidable, pero sé que no se trata ni del olvido ni de la memoria. Es un lugar común que en Colombia parece no ser importante mantener. En verdad, solo rabia me queda de ver cómo se le arranca la piel al individuo, día a día, y nadie se da cuenta. Y cuando te enteras, estás en un momento feliz o más importante como para pensar en el otro. Parece que no hay tiempo para romanticismos, vivimos en la era del miedo…”.

Como resultado de esta investigación, Rodríguez exhibe hasta el próximo 18 de septiembre una serie de dibujos del colegio, ensamblajes e instalaciones junto a otros objetos del lugar, como tableros, libros, imágenes religiosas y los planos arquitectónicos originales. “Para mi el dibujo siempre está antes de cualquier objeto o idea de resultado, está presente como forma de conocimiento, en principio individual, luego me ayuda a entender el exterior y al otro. Después de realizar varios dibujos, pensar y habitar el lugar, decidí realizar un video, una forma de adiós desesperado, un reclamo preciso y cargado de tristeza. ¿Por qué de esa forma? Porque quería una respuesta que el lugar no tenía, pero se la arranqué de alguna manera”, concluye el artista.

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agosto
24 / 2015