Réplicas pictóricas: una exposición en Bogotá que cuestiona el arte y la humanidad

El artista Fernando Uhía expone en el espacio La Casita la serie de pinturas Replicantas, que parte de la replicación celular para reflexionar sobre la originalidad y la creatividad.
 
Réplicas pictóricas: una exposición en Bogotá que cuestiona el arte y la humanidad
Foto: 1. Replicantas #7 (2023) Acrílico sobre lienzo (izquierda). Replicantas #8 (2023) Acrílico sobre lienzo (derecha). / FOTOS ÓSCAR MONSALVE, CORTESÍA LA CASITA
POR: 
Revista Diners

Las primeras pinturas conforman una especie de díptico, que en su parte izquierda tiene una figura en la que predominan el rojo, el azul y el amarillo, acompañada de grandes pinceladas de gris, negro y más rojo. A la derecha está la réplica de esas mismas figuras, que en principio parece que fuera el reflejo generado por un espejo, en el que se invierte el orden de los colores —las pinceladas de blanco, gris y rojo están a la izquierda—. Sin embargo, hay pequeños trazos diferentes que convierten cada imagen en un individuo particular. 

Hay que hacer una salvedad desde el principio: las pinturas no son un clon. Son “replicantas”, que a su vez es el nombre de la exposición del artista bogotano Fernando Uhía que se puede ver en el espacio La Casita, de Bogotá. 

Según Uhía, estas son pinturas dobles —en acrílico sobre tela— que alegorizan tanto la replicación celular como el balance místico vital, tanto lo científico como lo místico, develando la naturaleza paradójica de la psicología humana que se autoconcibe como individual.

Replicantas #5 (2023)
Acrílico sobre lienzo.

El germen de este trabajo viene desde hace varios años. En la década de los noventa, Uhía pintó varios clones —estos sí eran clones— de obras de artistas icónicos, como Fernando Botero, Grandma Moses y Vincent van Gogh para su serie Clon clowns. 

“A mí me interesa mucho esa idea de no estar presente como subjetividad, sino estar presente en la manera como estamos viviendo en los tiempos de ahora, sometidos a fuerzas de inteligencia artificial, de discursos que se hacen solos, de pinturas que se pintan solas”, explica el artista. 

Años después de la creación de los Clon clowns, Uhía se encontró en internet con un video en el que, a través de un microscopio, se muestra cómo se replican las células. Esas imágenes en blanco y negro lo impactaron no solo por su belleza plástica, sino por ese momento en el que se ve una célula y, de pronto, aparecen dos, pero no como un clon, sino que se duplican sobre un eje central.

Las Replicantas de Uhía plantean una paradoja que se desmigaja en muchos sentidos, por supuesto desde lo biológico, pero también desde lo sociológico y lo artístico. “Cuestiona todas las nociones del arte que tenemos, que son muy románticas. Esa imagen del artista que tiene una inspiración y de pronto trabaja como un loco, como un poseído, y resulta que estamos sujetos a fuerzas más biológicas, de replicación, del ADN, de la herencia. Entonces, la biología se volvió importante, y por eso se llama Replicantas”, explica. 

Otro de los conceptos que el artista menciona como referente para este trabajo es la planta de ensamblaje de carros, en la que se ve cómo replican automóviles a partir de un modelo base. Las pinturas que componen esta serie tuvieron también como núcleo la idea del reflejo, pues Uhía ubicaba un bastidor, lo cubría con las pinturas, luego ponía encima otro bastidor y después lo abría. 

“Es como abrir un pan con mermelada. Y uno ve eso y ve cómo se replica la creatividad”, asegura.

Con esta técnica, el artista creó catorce “replicantas”. Para las primeras, preparó todos los materiales con negro, pero esta era la primera vez que trabajaba sobre dicho color. El resultado de esta operación es que las tres o cuatro obras iniciales dejan ver una elaboración más caótica, que recuerdan esas secuencias de imágenes con las que se suele mostrar el inicio de una vida, en una danza desordenada de formas y colores. Luego, según Uhía, el sistema se fue sofisticando y ya no producía simplemente lo negro, sino que aparecían nuevas estructuras. 

“Es como el universo mismo: al comienzo es muy caótico y al final van saliendo unas más ópticas, más aculturadas, digamos”, añade Uhía.

Durante el desarrollo de este proyecto, el artista también solía ver los documentales sobre el universo que produce el History Channel y que se basan en la idea de que la vida apareció en el universo millones de años después de que este se hubiera originado. “Eso es interesante porque nos remite a que la originalidad real estuvo hace quince millones de años, cuando se creó el universo, y nosotros no somos sino un efecto secundario de esa originalidad. Entonces, es salirnos un poco de esa idea de que los humanos somos el centro, lo que llaman el Antropoceno, y pensar que estamos en una etapa de ser más modestos, sin dejar de ser humanos, o admitir que la humanidad es un tipo de replicación”, argumenta Uhía. 

Otros de los intereses del artista fueron los libros y las películas de ciencia ficción de bajo presupuesto —el llamado cine serie B—, en los que los protagonistas eran doctores que, por ejemplo, experimentaban con clonar personas. Una de ellas es El hombre con rayos X en los ojos, de Roger Corman, en la que un científico inventa unas gotas que amplían su visión, hasta el punto de que ve los huesos de las otras personas y hasta puede anticipar cuál va a ser el destino del universo. Al final, el científico se arranca los ojos. 

“Me encanta ver películas tipo gore. Además, esas pinturas tienen mucha materia, como si fuera sangre, chorrearon por todo lado. Y los ojos son dos y las replicancias son de a dos, entonces el número dos y la visión son importantísimos en la ciencia ficción”, dice el artista.

Este trabajo se mueve, entonces, en esa dualidad que interpela sobre ideas tan ambiciosas como el inicio de la vida en el universo hasta reflexiones mucho más actuales, como la producción en masa, el arte popular y la cultura mediática. 

“Creo que tarde o temprano estas ideas iban a llegar al arte, iban a nutrirlo para que nos saliéramos del discurso de la originalidad y de la subjetividad. Yo no creo en nada de eso, pienso que hay unas fuerzas externas que nos manejan; incluso nuestro lenguaje es una codificación de cosas externas”, asegura Uhía.

La exposición “Replicantas” se puede ver en La Casita. Calle 86 # 27-85, Bogotá.

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enero
4 / 2024