José Ovejero y la invención del amor

José Ovejero habló con Diners sobre su libro La invención del Amor y su proceso creativo como narrador madrileño.
 
José Ovejero y la invención del amor
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POR: 
Gabriela Sáenz Laverde

El artículo José Ovejero y la invención del amor fue publicado originalmente fue publicado en Revista Diners de agosto de 2013

“Lo siento, lo siento mucho, Samuel” “Clara. Esta tarde. Hace un rato. Joder, no sabes cómo lo siento”. Con estas palabras, a Samuel, un madrileño cuarentón y desencantado de la vida, entra en la vida de una mujer que nunca conoció y que acaba de morir.

Por curiosidad, o quizás por aburrimiento, Samuel decide asistir al funeral de Clara y así empieza una serie de episodios en los que él mismo se va inventando a sí mismo y a esa mujer que supuestamente era su amante pero a quien nunca conoció. ¿Cómo sostendrá la mentira ante Carina, la hermana de Clara, quien se está metiendo en su vida sin que él se dé cuenta?

Es el argumento de “La invención del amor”, la novela de José Ovejero ganadora del Premio Alfaguara 2013. El autor visitó el país en días pasados y conversó con Diners sobre su novela, lo que significa inventarse el amor, y su proceso creativo.

¿Clara y Carina son la misma persona?

Bueno, no son exactamente la misma persona, yo creo que Carina, a ver cómo lo digo, Clara es la hermana que se ha atrevido a hacer cosas. Que se habrá equivocado, pero que ha vivido su vida, mientras que Carina es la que no lo ha hecho. Entonces es como si fuese la misma persona pero dividida en dos. Una la que ha tomado decisiones y otra la que no. Y yo creo que por eso todavía la atracción que siente Carina por su hermana y esa búsqueda, es porque es la hermana que sí vivió.

Es un poco lo mismo que pasa con los dos Samueles…

Sí, eso es. El Samuel narrador creo que siente lo mismo. Si se va enamorando de esa mujer a la que no ha conocido, si siente esa atracción un poco absurda en el fondo es porque también él es alguien que no vive gran cosa. Que se conforma, que no arriesga nada. Entonces yo creo que si Clara es el centro de todos esos personajes que hay alrededor es porque son personajes que se han conformado. Por ejemplo el otro Samuel no se arriesgó ni a decirle la verdad a su esposa ni a irse con Clara sino que intentaba mantenerlo todo. En el fondo son todos gente que se conforma y Clara es la chica que se arriesga.

Y un poco “la invención del amor”, inventarse el amor es un poco eso ¿Es estar inventándose a uno mismo y al objeto de su afecto?

Eso es de quien uno se enamora, que se lo inventa también, y uno se inventa para el otro. Samuel hace una invención más exagerada pero lo que está haciendo es lo mismo que hacemos todos, en realidad.

Inventándose a las dos mujeres al mismo tiempo…

Eso es.

¿De dónde sale el proceso creativo de José Ovejero? ¿Oyó la voz de Samuel en alguna parte?

En general con mis novelas y mis cuentos el proceso creativo suele surgir de que se me ocurre una escena con una determinada cantidad de tensión que me parece que tiene posibilidades.

Por ejemplo en este caso se me ocurrió la escena de un tipo que yo no tenía ni idea que se llamaría Samuel, al que de madrugada le llaman para anunciarle la muerte de una joven a la que él no conoce y sin embargo decide hacerse pasar por la persona a la que han llamado.

Entonces se me ocurrió esa idea y me di cuenta de que tenía posibilidades de desarrollarse en varios caminos: el de alguien que se empieza a inventar una relación y que se obsesiona (las obsesiones en la literatura son siempre muy interesantes), el de alguien que suplanta a otro (las suplantaciones también dan mucho juego) no sé, me pareció un buen arranque de novela, no me pareció que fuese un cuento. Podía haberlo sido, pero me parecía que no, que daba para mucho más.

Y luego empiezo a escribir: busco la voz del narrador, quién narra, si es en tercera persona o en primera, con qué tono narra, es alguien que quiere convencernos de algo, es alguien tranquilo, relajado, distante, y escribo sin más.

Durante muchas páginas voy acumulando escenas y cuando ya tengo mucho material reunido entonces me pongo a ordenar. La novela no es una acumulación de escenas sino que tiene una estructura, una tensión que va creciendo en distintos sentidos y ese es el proceso doble: primero de libre asociación; inclusive escribo cosas que luego pienso “esto no va” y luego la segunda parte de ordenar, de crear esa estructura.

¿Hay personajes que se quedan en la basura?

Sí, claro, siempre. Es el riesgo de escribir sin una estructura previa. Hay muchas cosas que son inútiles, que sobran. O luego además la dificultad de que todo encaje cuando has estado escribiendo dándote igual que encaje o no.

Pero al mismo tiempo me da una gran libertad, me permite cosas que con una estructura previa hubiese descartado. Por ejemplo la figura del jefe de almacén, la parte de la empresa, probablemente hubiera dicho “no, esto va a despistar del eje central de la novela”. Pero es que no tiene por qué haber un eje central, puede haber dos, que además se complementan, en mi opinión.

Y eso le da un tono muy cinematográfico a la novela de José Ovejero

No lo pensé así, pero ahora me lo han dicho. No lo hice pensando en eso, desde luego. Yo diría que es que más que un tono cinematográfico, lo que hace es anclar la historia en la realidad. Es una historia que podría convertirse en algo absurdo rápidamente, entonces el que haya eso que todos reconocemos: el trabajo, la empresa, las relaciones entre empleados y jefes, etcétera, todo eso lo asienta y quizás por eso parece una historia más cinematográfica, que podría estar pasando de verdad.

Y además la pone en un tiempo específico al involucrar la crisis de España

Sí, es algo que muestra que esa relación, esas relaciones y esos afectos no se dan en esa burbuja, no están aislados de un concepto. El amor, y cómo se aman los individuos y cómo nos relacionamos depende del mundo en el que vivimos.

¿Cuándo está terminada una novela?

Esa es una de las decisiones que siempre son más difíciles de tomar. ¿Cuándo acabo como José Ovejero? Porque esta historia podría seguir. Y hay muchos que me han dicho “Bueno, esto va hacia una segunda parte” Puede que sí, pero desde luego, la novela acaba ahí. No la historia de ellos.

Yo creo que una novela acaba cuando tienes la impresión, que es algo muy subjetivo, de que has contado todo lo que es importante para que esa historia tenga entidad. Entonces por eso podría añadir más cosas, pero pienso que ya está todo lo fundamental.

Además hay una cosa que me gusta hacer y es dar la oportunidad al lector también de inventarse el amor, de inventarse la novela: no explicarle todo, y no por comodidad, me parece que es más difícil no explicar los actos de los personajes que explicarlos. Porque si dices “mató a Fulano porque quería vengarse”, bueno, pues es muy sencillo. Pero si haces que alguien mate a Fulano y el lector se interese por esa muerte sin decirle por qué lo está haciendo, me parece que es un trabajo mucho más complejo.

Entonces bueno, pues hay cosas que el lector es el que tiene que explicarse y termino en un momento en el que podría haber puesto un capítulo más y resolver del todo la historia, pero me parece que no, que está bien que sea el lector el que la resuelva.

¿Por qué el amor y no la lujuria o la envidia, en el trabajo de José Ovejero?

Bueno, la envidia está ahí, por lo menos por parte de Carina hacia Clara, pero no es el eje central de la novela. ¿Por qué el amor? Bueno, es que es difícil de explicar, porque me fue llevando por ahí mi propio interés narrativo.

Podría haberme llevado hacia otro lado pero me empezó a interesar la visión que tenía Samuel del amor y pensé que era interesante contar una historia de amor desde otro punto de vista: no desde la perspectiva romántica, sentimental que es la que prima, o de sexo, que está muy bien y no tengo nada en contra, pero me parecía que es interesante contar la historia desde otra perspectiva.

Y esta perspectiva es la de alguien que no cree realmente en el amor, que cuestiona muchas de las cosas que se dan por sobreentendidas y obvias en lo que pensamos de las relaciones amorosas, y me parecía que era un terreno muy interesante.

¿El sexo? No hay. En contra de lo que parece que es la moda, me parece que es mucho más interesante en una novela de estas características mantener la intención sin que llegue a resolverse que resolverla. No es que sea nada contrario al sexo en la literatura, lo tengo en otras novelas, pero hay historias que te exigen otra cosa. Me parecía que esta era así.

Usted ha escrito también ensayo, poesía y cuento. ¿Por qué prefiere la novela?

A José Ovejero le gusta mucho el ensayo, me gusta mucho la poesía, y el cuento me gustaba pero ahora mismo estoy un poco perdido. No encuentro la manera de seguir contando cuentos. No me gusta escribir demasiados libros del mismo tipo porque me parece que uno tiende a repetirse demasiado y si te repites puedes seguir utilizando un lenguaje a lo mejor cada vez mejor, pero lo que estás contando pierde un poco de interés para mí como autor.

Hubo un tiempo que escribía cuentos de una determinada manera y ahora estoy buscando cómo escribirlos de otra pero no acabo de encontrar el mecanismo.

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febrero
25 / 2021