Ernesto Neto, el artista que celebra la vida

El reconocido artista brasileño colmó el espacio de la nave central del Museo de Arte Moderno de Medellín con una de sus emblemáticas Naves. Hablamos con él.
 
Foto: Esteban Duperly
POR: 
Dominique Rodríguez Dalvard

Un sueño. Es fácil decir que estuvimos en uno, dentro de uno. En las entrañas de un Ernesto Neto que nos trae lo mejor de lo suyo, una escultura de poliamida –un tipo de nylon–, traslúcida, que nos invita a penetrarla, a acariciarla, a sentirla, a acostarnos en ella, a recorrerla lentamente mientras nuestros pasos se hunden en ella. “La voluntad de la afirmación de la vida está en mi trabajo”, contaba el artista un par de meses antes de que se inaugurara su obra en el marco del 43 Salón (Inter)Nacional de Artistas, en el Museo de Arte Moderno de Medellín. Lo decía al explicar, con un tono desenfadado y delicioso de portoñol que lo acercaba más a la gente, que no conseguía entender la fascinación de tantos por la muerte. En cambio, todo su trabajo gira en torno a lo vivo, a lo que respira, al deseo, a la sexualidad, a la carne y su blandeza, a la piel, al olor. Y ese es el efecto que produce ver su escultura Nave madremonte, justamente en la nave central del MAMM, una combinación de sus icónicas naves –especies de células en donde es posible imaginarnos dentro del vientre materno– con la legendaria Madremonte, aquel ser vestido “todo de hojas y líquenes que vive en la profundidad de los bosques”, como se puede leer de ella, y con la que Neto quedó fascinado en un paseo que hizo por el Jardín Botánico de Medellín, en el cual vio la exuberancia de la vegetación antioqueña y quiso celebrarla de alguna forma con su trabajo.

¿Para usted qué es Saber Desconocer?
El saber y el desconocer es siempre la duda de qué hacer, por dónde seguir, qué paso dar. Yo diría que esa es la situación normal del artista, incluso de la vida. O por lo menos de la vida que me interesa. La vida cuando se torna muy estable, se torna aburrida. La vida necesita de aventura, de desafíos, así que la situación de la duda es una situación muy interesante y constante en mi vida.
Viendo estas esculturas orgánicas, entrañables, uno se pregunta… ¿qué relación tiene con su madre?
Intensa. Es una persona muy importante en mi vida. La vida y la madre están unidas por el nacimiento, el útero, como casa orgánica. Para mí es interesante la situación de estar dentro, esa topología de un cuerpo dentro de otro cuerpo, allí está la cuestión total, del sexo, del olor, del tocar, toda esa situación animal de la vida, de la naturaleza, de esa necesidad permanente de dar vida. Es la exuberancia. La vida es el gran acontecimiento que me interesa.

¿De dónde nace su fascinación por los textiles?
De la piel. Está en mi familia. Aprendí con mi tía abuela. Un día en 1993 fui a casa de mi abuela y mi tía abuela y les dije que quería hacer un tejido y me dijeron que mejor aprendiera croché. Después de un rato, de repente empezó a gritar Lía –así se llama mi abuela–, Lía, ¡él está haciéndolo! Como si fuera una cosa imposible para los hombres. Esta relación de los tejidos, con lo femenino, con la cuestión de la piel, con la deformación del espacio, la relatividad y lo gravitacional (yo quería ser astronauta y luego astrónomo pero no pasé…, ¡así que terminé de artista!) me encanta.

Lo monumental, ¿por qué?
Porque es posible. Con los textiles lo es más y como estructuralmente mis obras empezaron a relacionarse con la arquitectura, vimos que podíamos hacerlo. Pero hay algo importante en mi trabajo, y es el interés que tengo por los vendedores ambulantes (cameló, en portugués), que necesitan de una practicidad para cargar las cosas muy impresionante. Esas esculturas gigantes se transportan en estructuras muy simples. Y eso me gusta.

¿Qué es la vida para usted?
Es extremamente importante. Es algo casi absurdo, ¿qué significa estar vivo? ¿Cuál es el sentido de estarlo? Por más terrible que la vida sea, las personas siguen vivas. Hay gente de las favelas que pueden ser muy felices, mientras que los más ricos del mundo pueden vivir deprimidos, todo es muy relativo. Pienso que la vida está hecha para jugar, y esa es la esencia de la vida, el resto es sobrevivir.

         

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octubre
5 / 2013