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El enigma de las pirámides de Egipto

La milenarias leyendas que rodean a las pirámides de Egipto están cargadas de creencias y virtudes que hoy hacen parte de nuestra vida cotidiana sin darnos cuenta. Descúbralas aquí.

Foto: Pexels/ CC BY 0.0

La milenarias leyendas que rodean a las pirámides de Egipto están cargadas de creencias y virtudes que hoy hacen parte de nuestra vida cotidiana sin darnos cuenta. Descúbralas aquí.

Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 148 de julio de 1982

Las milenarias leyendas acerca de las pirámides de Egipto están siendo desempolvadas por miles de personas, quienes creen que pequeñas réplicas de las antiguas construcciones sirven para prolongar la vida útil de cuchillas de afeitar, pilas secas, frutas y hasta para curar ciertas enfermedades.

De todos modos, los primeros beneficiados son los fabricantes de pirámides y los editores de una vasta literatura sobre el tema.

La oficina de patentes de Praga consideró oficialmente loco a Karel Drbal durante más de 10 años, desde el día en que se presentó a certificar que guardando una cuchilla común bajo una pirámide de cartulina se aumentaba su vida útil, hasta el extremo que servía para más de 200 afeitadas.

 

La idea consistía en colocar las cuchillas bajo pirámides de cartulina que tuvieran medidas proporcionales a la gran pirámide de Keops, con una altura equivalente a la tercera parte de la altura máxima. El efecto era el aumento hasta en 12 veces de la vida útil de las cuchillas.

Durante 10 años los encargados de otorgar las patentes disuadieron con excusas y evasivas a Drbal de certificar el invento, pero en 1959 no tuvieron más remedio que concederle la patente. Drbal los convenció de experimentar personalmente con la pirámide, algo que no habían hecho hasta entonces porque de antemano lo consideraban imposible y sobre todo ridículo.»Y no tuvimos más remedio que admitir que tenia razón», explicó uno de ellos después.

«Nunca supimos por qué pero las cuchillas puestas en conservación bajo una réplica de la Gran Pirámide de Egipto duraban más y comprobamos que algunas se conservaban en perfecto estado después de 200 afeitadas».

 

A comienzos de 1914, Antoine Bovis, un investigador de lo esotérico, se inquietó ante el descubrimiento de que las ratas y otros animales muertos que reposaban sobre la tumba del faraón, en el interior de la Gran Pirámide de Egipto.

Estaban absolutamente momificados y que no expelían mal olor. Bovis dedujo que la momificación y la conservación de los animales eran producto del influjo de la pirámide misma. Entonces se dedicó a experimentar en su laboratorio de Paris, construyendo pirámides en escala respecto a la Gran Pirámide de Egipto, en cuyo interior introdujo sistemáticamente alimentos y materia orgánica muerta.

Según lo escribió después, en un tratado que resume todas sus experiencias –“De la radiation de tous les corps»-, los objetos, al cabo de muy poco tiempo quedaban perfectamente momificados, efecto que él atribuía a «una ley de acción radiestésica», algo así como una propiedad de concentración de una energía de características singulares, «indescriptible pero existente», que fluía de la misma pirámide.

 

Fábricas de pirámides

“Las personas que se introduzcan en una pirámide pueden curarse de toda clase de enfermedades, lograr estados especiales de lasitud durante el sueño, curarse de toda clase de vicios, desarrollar la visión del futuro, agudizar la capacidad mental, estabilizar la vida y conjurar la mala suerte”.

Los dos almacenes de pirámides que hay en Bogotá funcionan en locales viejos, de paredes húmedas, y en los catálogos de ventas a través de los cuales promueven sus artículos, hay decenas de frases y argumentos, como el citado, que corresponde al catálogo de Cecolpi, Centro de Investigación Piramidal Bioenergético Naturista de Colombia.

 

En Cecolpi, como en «Keops», se fabrican y se venden la misma clase de pirámides. Quizá a lo que más se asemejan las tiendas bogotanas de pirámides, es a las tiendas bogotanas de artículos zodiacales o a las tiendas de los brujos que manejan su publicidad a través de la revista «Vea».

Rodrigo Ayerbe, dueño y propietario de «Pirámides Keops dice que desde hace tres años, diariamente, decenas de personas llegan hasta su fábrica-almacén a comprar las pirámides de madera o de acrílico.

El modelo más grande que figura en su catálogo es una pirámide de aproximadamente un metro de altura, parecida a la estructura de una carpa de camping. En su interior cabe una persona sentada, con las piernas entrecruzadas. Se usa para meditar.

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“La pirámide concentra bioenergía», explica Ayerbe.»Y el que se introduce en la pirámide lo siente. Se apodera de sí una sensación de bienestar. Los pensamientos aparecen con mayor claridad y también hay una sensación de alivio y de reposo”.

 

Hay también pequeñas pirámides de 50 y menos centímetros de altura, fabricadas en madera y en acrílico. Ayerbe afirma que una de las propiedades más sobresalientes es la conservación de alimentos y otros elementos como el tabaco o el vino.

«Introduciendo por pocas horas alimentos dentro de las pirámides», dice, “se conservan” más tiempo, y elementos como el vino y el tabaco mejoran su sabor. Y beber el agua o la leche depositadas en el interior de una pirámide mejora la salud».

Las pirámides que más se venden son las pequeñas pirámides de acrílico que la gente usa para llevar como amuleto, y que venden en colores correlativos al signo del zodíaco de cada cliente y están destinadas a mejorar la suerte.

 

Unas, un poco más grandes, se entierran en las materas “estimulan” el crecimiento de las plantas, que se vuelven frondosas y lindas».

Una montaña de 2 millones de bloques

Queda una sensación de feria barata, de engaño calculado, al visitar una de las fábricas colombianas de pirámides. Sin embargo, puede ser menor la sensación al leer alguno de las decenas de tratados que hay sobre el tema en cualquiera de nuestras librerías.

En realidad, las pirámides han inquietado al hombre desde hace siglos, como objetos históricos, como elementos arquitectónicamente insulares y, últimamente, como concentradores de misterio.
La más conocida es la Gran Pirámide de Keops, en Egipto, a la cual se llega después de un viaje de menos de dos horas a lomo de camello desde El Cairo.

 

Tiene 147.5 metros altura y 230.4 metros de lado. Fue construida con bloques de granito y de caliza tallados con un error inferior a 1/4 de milímetro. Su núcleo, de piedra corriente, y el revestimiento de caliza de Tura, totalizan 2 millones 300 mil bloques distintos, con un peso promedio de 2 toneladas y media, aunque algunos llegan a pesar 15 toneladas.

Los piramólogos sostienen que fue construida en 20 años por cien obreros. Se le considera el «máximo templo sagrado energético del mundo, cuya verdadera finalidad no era servir de tumba a un faraón sino ser un centro de iniciación capaz de permitir a quien estuviera preparado para ello entrar en contacto con niveles superiores de conciencia».

 

Algunos sostienen que la Gran Pirámide de Egipto es un elemento especial que los antiguos dejaron en la Tierra y que, de acuerdo con su construcción y el sitio en donde fue erigida, sobre todo sus medidas, representa la perfección misma. Afirman que en su interior está escrita la historia de la humanidad y las profecías de todo lo que va a ocurrir hasta el fin del mundo.

Sobre los efectos que producen las pirámides, sostienen que existe una energía especial, «bioenergía», que puede ser captada por las personas a través de siete centros -coronario, hipófisis, tiroides, plexo solar vegetativo, cardiaco, digestivo y sexual- y que los únicos elementos que logran «ionizar» esa energía son las pirámides.

 

Esta energía especial sólo se lograría detectar a través de la «radiestesia», usando instrumentos como «aurámetros», aunque también se logra medir con «péndulos paradiamagnéticos», «radioscopios» y «biómetros».

Entre las muchas anécdotas que se citan para resaltar los efectos especiales de las pirámides, sobresale lo que le aconteció al físico Louis Álvarez, premio Nobel de Física en 1969, quien inició una exploración para saber si existían cámaras y pasadizos secretos en la pirámide de Kefrén.

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Así resumió el método que emplearon: «Tratábamos de calcular la incidencia de los rayos cósmicos que atraviesan los objetos, tras incesante bombardeo en razón de la incidencia de la mayor o menor densidad de éstos”.

Álvarez recogió las muestras en cintas magnéticas cuya primera lectura hecha en un ordenador de El Cairo, no mostró ningún resultado. Pero después, y así quedó consignado en un artículo de John Tunstall en «The Times», se encontró con que al ser introducido en otros ordenadores, sucesivamente más modernos, «el ordenador daba cada vez una interpretación diferente”, lo cual sirvió de base para que Álvarez afirmara: «O bien la pirámide tiene un error geométrico que afectó nuestras investigaciones o existe un misterio inexplicable. El caso es que en las pirámides operan unas fuerzas que desafían las leyes de la ciencia”.

 

Los efectos que logran las pirámides pueden ser de varias clases. De información, como la clarividencia, la telepatía, la psicometría, la retrocognición y la precognición. También producen efectos mixtos de información o bioenergía, que se utilizan en terapia y cirugía psíquica, o efectos bioenergético como telecinesis y levitación.

Carne que no se pudre

Los experimentos de momificación, según los fabricantes de pirámides, pueden hacerse con frutas, trozos de carne, huevos y vegetales. El, resultado es que los alimentos se momifican con rapidez, pero, al cabo del tiempo, cuando se sacan de la pirámide, su olor y su sabor permanecen intactos.

En «Pirámides Keops» hay trozos de carne que, según se afirma, fueron introducidos hace seis meses o más. Son trozos claramente reducidos respecto a una porción de carne fresca, endurecidos y contraídos. Tienen una textura elástica y están ennegrecidos, pero al realizar la aventura de comerlos, este cronista comprobó que tienen buen sabor.

 

Parece que la pirámide provoca una rápida deshidratación de las cosas, lo cual acelera su momificación. Sin embargo, la propiedad de conservarlas, sólo tiene una explicación, insatisfactoria: «La concentración de la energía».

Hasta ahora el único caso aceptado oficialmente como válido es el de la conservación de las cuchillas, que aparece justificado por las siguientes razones: «Una deshidratación rápida. Una acción sobre la red microcristalina de materia inorgánica (filo). Una acción sobre la estructura de la materia orgánica existente en la cuchilla o su estructura microscópica, viva o muerta, que produce la muerte de cualquier microorganismo».

Sin embargo, los tratados de pirámides y quienes las distribuyen hablan de otros casos. Afirman, por ejemplo, que alimentos de rápido consumo – leche, vegetales, frutas, entre otros – si se introducen en una pirámide conservan inalterable su estado de frescura. Dicen también que “las pirámides curan el insomnio, toda clase de dolores mediante la introducción periódica de la parte afectada en el espacio interior de una pirámide, y que sirven para acelerar la curación de heridas, golpes, contusiones y esguinces”.

 

Uno de los matemáticos y eruditos más notables del país, el profesor Otto de Greiff, afirma no haber leído nunca antes nada sobre el tema, ni conocer ninguna referencia sobre el mismo. «No sé de la experiencia del premio Nobel Álvarez, de la conservación de cuchillas y aún menos de las curaciones que provocan las pirámides. Todo lo que me cuenta me parece interesante, sólo que no lo ubico en la ciencia sino en la brujería», dice.

Emilio Salas y Román Cano, dos investigadores de las pirámides, en su libro «El poder de las pirámides», uno de los más completos que existen sobre el tema, editado por «Martínez Roca», admiten respecto al poder especial, sobre todo en lo referente a la curación, que “la fe y la sugestión desempeñan un importante papel en las curaciones milagrosas a través de las pirámides.

No queremos afirmar que la pirámide cura pero podemos asegurar al menos que alivia y acelera el proceso de curación, al generar y suministrar al cuerpo energía suficiente para que éste incremente sus defensas contra la enfermedad, de modo que consigue dominarla mucho antes que lo normal en los casos benignos”.

 

Es decir, que, como en las demás variedades de actos milagrosos, desde Lourdes hasta José Gregorio Hernández, lo de las pirámides requiere de fe. Y esa es otra de sus utilidades. Las pirámides también sirven para inducir a creer.

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Septiembre
06 / 2018


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