En memoria de Álvaro Castaño Castillo

Cuatro profesionales totalmente diferentes en su manera de ser, a quienes los une un mismo interés, el mismo que unió al matrimonio hace 45 años, cuando a Gloria la llamaban“La divina” y Alvaro Castaño iniciaba en la HJCK: el amor por los libros y la cultura en general.
 
En memoria de Álvaro Castaño Castillo
Foto: Mauricio Ánjel
POR: 
Consuelo Mendoza de Riaño

Pilar Castaño: En este país tan tradicionalista las dinastías ‘enervan’ y la gente reacciona ante ellas … Sin embargo, ya se han calmado un poquito.

Gloria Valencia: Hace años, Antonio Panesso hizo un artículo que se me quedó grabado. Decía que el tipo que mejor podía hacer zapatos era el hijo del zapatero pues toda la vida había visto elaborarlos y que el carpintero bueno sería hijo de carpintero … Cuando Pilar empezó en la televisión inmediatamente el comentario fue’ Ah … otra Castaño más … Pilar va a imitar a Gloria’. Afortunadamente Pilar ha hecho otra cosa. Yo espero que mis nietos y mis biznietos tengan los genes que nos hicieron funcionar a nosotros. Ese talento o ángel, como quieran llamarlo, se debería denominar genes.

Alvaro Castaño: Obviamente, una de las cosas más fáciles es la crítica. La crítica hay que producirla y Pilar la suscita de manera especial, y una de esas formas es compararla ahora con el programa de la señora cubana.

Rodrigo Castaño: Yo creo que Pilar va a lograr desencasillar a Cristina. En primer lugar por la capacidad real de Pilar y lo que ofrece Colombia para realizar cosas de ese mismo género.

Revista Diners:
¿Les parece bien que Pilar haga este tipo de programa?
Alvaro Castaño: Pues sí, porque expresa mucho el trabajo que le gusta a Pilar. Yo escogería con mayor severidad los temas. Temas menos escabrosos.

Pilar Castaño: Cuando estábamos viendo en el Consejo la lista de programación de junio, les dije precisamente que mi padre, que es la persona que más se preocupa por mí, me dice que si le puedo mermar un poquito a lo sexual.

Gloria Valencia: El programa me parece bueno pero muchos de los temas no me convencen. Algunos los considero innecesarios.

Revista Diners: ¿Discuten previamente los temas en la casa?

Alvaro Castaño: No. Eso no. No antes. Pero después de transmitidos hacemos la crítica. Conversamos en un agradable estudio rodeado de libros y precolombinos donde el espacio lo domina un piano. Por todas partes se ven fotografías familiares colocadas en marcos de plata y grandes originales de Botero, Grau, Roda, Obregón, y otros cuadros, la mayoría de artistas colombianos, que cubren la pared de dos pisos de la sala contigua. Afuera, hacia el jardín lleno de naturaleza y después de una terraza de blancas baldosas que complementa el comedor, hay enormes y sólidos pinos y cipreses que han crecido simultáneamente con la fama de sus habitantes. Es una construcción enclaustrada en un barrio que fuera residencial hace 40 años, pero ella se aferra, como la hiedra que cubre su fachada, a lo que siempre ha sido: una residencia familiar, negándose a servir de sede para un negocio más, de los muchos que la rodean.

El pino que sombrea la entrada ha visto desfilar por allí escritores, poetas, artistas latinoamericanos de diversa índole, amigos de Gloria y Alvar, excelentes anfitriones y cuya hospitalidad es conocida internacionalmente. Un hogar donde se levantaron profesionales (bárbaramente profesionales, como dice Gloria de sus hijos al lado de otros dos profesionales de las comunicaciones: madre de la televisión colombiana, la una, y el otro padre padre de la radio cultural del país: el creador de la HJCK, una emisora que tiene más de 40 años de vida.

Es uña casa que vio crecer a dos niños consentidos y rebeldes (más que todo Rodrigo, que es el mayor), con una rebeldía sin causa, puesto que sus padres fueron más permisivos que impositivos (según palabras de Alvaro). Ni Pilar ni Rodrigo recuerdan haber recibido un fuerte castigo de parte de sus padres cuando estaban pequeños, pero sí orientación en cuanto a la educación se refiere, Rodrigo estuvo en el Liceo Francés y luego viajó a los Estados Unidos a estudiar radio y televisión en Kansas, en la misma universidad en que estaban Daniel Samper y Luis Fernando Santos.

Pilar fue al Mary Mount y luego la enviaron a Europa. Por eso habla inglés, italiano y francés, aprendido este último en Saint Dominique, una escuela de Francia. “En el colegio yo era Cristo y me crucificaban”, dice Pilar. “Yo patrociné la rebeldía de Pilar en el colegio”, comenta Alvaro. “Sí, fue el único papá que firmó una protesta en El Tiempo para apoyarme -comenta Pilar- Eramos 28 alumnas y armamos todo un ‘bonche’ contra el cardenal Revollo, que cerró el Mary Mount”. Pero Pilar recuerda que quizá el regaño más duro que recibió de parte de Alvaro, su padre, fue cuando tenía dieciséis años y había estado en un concurso de baile en el Country Club. El permiso paterno era hasta las doce de la noche.

Sin embargo, Pilar llegó a la una y media con botella de champaña en la mano. Cuando Alvaro abrió la puerta la tomó por un brazo, no la dejó dar ninguna explicación y la mandó a la cama. Al día siguiente vio en el periódico que Pilar se había ganado el concurso con su pareja Germán Quintana y que el premio había sido esa botella.

Pilar Castaño comenta, un poco a manera de reproche, y bajo la mirada sonriente y al mismo tiempo complaciente de sus padres, que luego fue como una monja. “Apenas salí del bachillerato me mandaron a un internado de monjas en Roma, sin chistar, cuando empezaba la rumba, la salida, los muchachos, los bailes”.

Esta preparación y la ‘escuela’ de sus padres le han servido para desenvolverse en su medio con la seguridad y la independencia que la han caracterizado. Nunca cuando niña estuvo en los programas infantiles que Gloria Valencia presentaba. El comienzo de Pilar en televisión fue accidental. Se había iniciado con notas en el programa de Correo Especial, pero tal vez donde se dio más a conocer entre los televidentes fue como presentadora del noticiero. Alvaro Castaño comenta que estaba con ella cuando Pardo renunció al Noticiero de las Siete y había dicho: “No resisto más a esa señora Samper”. En ese momento todo el mundo se preguntaba quién iría a presentar el noticiero al día siguiente.

Rodrigo agrega que intervino en la decisión de Pilar puesto que él es también co-propietario del noticiero: “Fue un tema que se consultó familiarmente. Lo fundamental era que Pilar traía una preparación muy importante para aparecer ante las cámaras presentando un noticiero. Se requería una persona con imagen, manejo de la voz e intrepidez, y estamos hablando del año 85”. Conseguir de la noche a la mañana alguien con estas condiciones en Colombia no era fácil. Pilar fue como una carta para jugar en aquel momento y resultó la tabla de salvación del noticiero. “Duré siete años en el noticiero y no me dolió dejarlo. Nunca pude tomar té, ni hacer una labor después de las 8, ni siquiera meterme en el trancón. Fue una rutina terrible, lo dejé cuando nació el bebé. Yo me retiré el 30 de abril de 1992 y Alejandro nació el 7 de mayo”.

Hoy tampoco le sobra el tiempo. Tiene que repartirlo entre el bebé, su hija María López de nueve años, Guillermo Uribe -su marido-, el programa radial de Gloria y Pilar todos los días por RCN, y en televisión Esta noche sí, con Gloria y Camilo Pombo, y ahora el polémico Vamos a lo que Vamos, que a pesar de los temas difíciles que trata, ella lo maneja muy bien y hasta le pone un poco de humor. “Yo tengo, gracias a Dios y a mi padre, muy buen sentido del humor, y le meto picante”. En eso, y en lo físico, Pilar se parece a su padre.
El dinamismo y la viveza para la televisión (aunque su estilo sea otro) los recibió de Gloria.

Quizá el menos conocido de los Castaño es Rodrigo, aunque todo el mundo sabe que se trata de un excelente director de cine y televisión. “Yo quería ser arquitecto para no meterme en estas cosas, pero fue imposible. Esto jala muchísimo”, dice. Cuando regresé del exterior, en 1972, tenía una boutique y era diseñador de moda. Pero en cuanto a la televisión, yo era el McLuhan de ese tiempo. Vivía pendiente de películas, de cortes, estudios, sets, etc. “Yo recuerdo que a nosotros casi nos da un ‘yeyo’ cuando Rodrigo llegó con el pelo largo a los 17 ó 18 años -dice Gloria-. Pero nunca le dijimos nada”.

Parece que la Emisora HJCK ha sido una muy buena escuela para los Castaño. Rodrigo colaboró allí haciendo de discjockey con un programa un poco insólito para la emisora, se llamaba “Rockadulto”. “Pero la gran práctica de Rodrigo fue en Francia, como director de cámaras de Correo Especial -dice Alvaro Castaño-. Lo primero que realizó Rodrigo al llegar a París fue pedirle a Plinio Mendoza que hiciera entrevistas con grandes escritores contemporáneos radicados en París”. Desde entonces ha sido también fotógrafo y ha hecho cine en Colombia, con poca suerte por razones de diversa índole. “Colombia logró en determinado momento la mejor plataforma para hacer cine -dice-o Habías con vocación y deseo, pero los gremios (ahora nadie quiere decirlo en voz alta) armaron un escándalo, el enano se les creció hasta que lo acabaron”.

La charla a este respecto y las causas de la defensa darían para otro reportaje. “Pero es que la economía de los cines mundiales se fue para abajo. Por otro lado es complicadísimo trabajar aquí, y las producciones no son fáciles de montar. ¡Consíguete doscientos mil dólares en Colombia! Es difícil”. Lo que más le gusta a Rodrigo es hacer cine para televisión. ahora tiene el don de la ubicuidad, pues está en México por un amor y y porque está haciendo cine. “México es un país absolutamente abierto, no existe el canibalismo -dice-o A la gente se le mide por su talento, por lo que da de sí, y hay empresarios que invierten y resulta rentable para todo el mundo. Claro que las fallas, se producen, son de totazo”.

En México estoy haciendo una serie de jornadas con Armando Benítez y una nueva programación para un canal cultural. Tengo una empresa que se llama Servicios para la Cultura siguiendo la línea de mi padre”.

Pero también está en Colombia dirigiendo los programas culturales de la madre y el magazín que realizan Pilar y Gloria con Camilo Pombo (Esta noche sí). Las figuras internacionales que han pasado por este programa se han sorprendido cuando Rodrigo dice uno uno, dos … ¡y tres, y la entrevista quedó! Quizá es la conjugación de este director que Gloria y Pilar obedecen sin protestar, pues sabe colocar las luces donde toca, iluminar y enfocar las cámaras como se debe. “Yo llegué a una edad en que o tengo cirugía plástica o tengo hijo que me dirija. No hay alternativa”, dice Gloria.

Mírame en Vamos a lo que Vamos, dice Pilar. La gente me comenta, “¡Qué ojeras tienes! … Y es porque no tengo a Rodrigo”. Admiradas (sobre todo por los colegas, cuestionadas, criticadas, con rating o sin él (los programas culturales no reciben pauta), ellas son parte importante de la televisión colombiana.

Detrás de ellas están el cerebro, que es Alvaro Castaño, y Rodrigo, que las dirige. “Gloria maneja como nadie la enjundia de la televisión, el importum”, dice Rodrigo.

“Hubiera sido una magnífica actriz si hubiera querido. El cine y la televisión tienen una característica original que consiste en el manejo de una dirección en cierto momento, pero en Colombia siempre esperan a que se les ordene y cuando yo digo arrancamos se quedan súpitos”. Esa espontaneidad, esa capacidad para resumir, captar un libro en diez minutos habiéndolo leído la noche anterior y comentarlo luego abiertamente con su autor, no sabemos si lo logra con la experiencia o con ese ángel que tiene. Es la “enjundia” de que habla Rodrigo. Una palabra tomada quizá de su padre. De él tiene mucho. Además de gestos y miradas con cierta coquetería heredó parte de su divertido y peculiar léxico. Usa foulard y chaquetas de gamuza, pero no luce la silueta ni la elegancia que caracterizan a Alvaro Castaño.

“¿El orate se irá a extender?”; “¿Hijita, será posible que nos den una chichita?”; “Este caballero esta completamente ebrio”; “Alguien se llevó mi gis”; “¿Cómo podría llegar hasta el ring side?”. El lenguaje de Alvaro Castaño es bien conocido en cocteles y reuniones bogotanas donde él siempre asiste. Nadie imaginaría que en su colegio lo llamaban “el gallito” por peleador. Porque Alvaro es un modelo de gente.

Son cuatro profesionales totalmente diferentes en su manera de ser, a quienes los une un mismo interés, el mismo que unió al matrimonio hace 4S años, cuando a Gloria la llamaban“La divina” y Alvaro Castaño iniciaba en la HJCK: el amor por los libros y la cultura en general.

         

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agosto
10 / 2016