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Aprenda a leer los mensajes ocultos en las montañas de Cundinamarca y Boyacá

Cuando los conquistadores españoles les preguntaron a los muiscas qué significaban los grabados y las pinturas que se encontraban en numerosas piedras del actual altiplano cundiboyacense, ellos respondieron que no lo sabían y que también ignoraban quiénes los habían hecho.

Foto: Pinturas rupestres en Sáchica, Boyacá. Imagen: Petruss/Wikimedia Commons

Cuando los conquistadores españoles les preguntaron a los muiscas qué significaban los grabados y las pinturas que se encontraban en numerosas piedras del actual altiplano cundiboyacense, ellos respondieron que no lo sabían y que también ignoraban quiénes los habían hecho.

Con el paso del tiempo los mensajes ocultos revelan nuevos significados que desafían a los investigadores y guardan cientos de misterios que aún son complicados de entender. En Diners hacemos un esfuerzo para darle las interpretaciones más lógicas que se les han dado en los últimos años.

Estas piedras que se erigen a lo largo del altiplano cundiboyacense guardan el pensamiento de un pueblo anterior a los muiscas.

Claro que se trata tan solo de una hipótesis; porque la verdad sobre quiénes fueron los artífices de este invaluable patrimonio rupestre no se ha podido establecer. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que los autores de las piedras pintadas (pictografías) y de las piedras grabadas (petroglifos), no fueron los muiscas.

Los mensajes ocultos son ancestrales

A la llegada de los españoles, cuentan los cronistas de Indias que encontraron en lo que hoy conforman los departamentos de Cundinamarca y Boyacá un pueblo pacífico, agrícola y comerciante, asentado en medio de lagos y lagunas.

Esa población, de acuerdo con los antropólogos, se llamaba muisca, y su idioma el chibcha; se considera que eran aproximadamente unos 600.000 indígenas, que se dedicaban a la tierra y al trueque de sus productos.

El culto al agua, con todas sus ritualidades, fue el eje de la religión y de la mitología de ese pueblo. Los jeques o sacerdotes, aparte de los servicios religiosos, se encargaban de embalsamar a los caciques, y, muy probablemente, eran los ejecutores de una práctica avanzada en la medicina: las trepanaciones de cráneo.

Respecto a las piedras pintadas

Los primeros españoles quedaron sorprendidos por el común denominador de las cruces en algunas de las pinturas. AI preguntar a los indígenas muiscas el significado de esas representaciones, ellos respondieron que no lo conocían, como tampoco sabían quiénes las habían realizado. Lo que sí evidenciaron los españoles fue el respeto y la veneración de los indígenas hacia las piedras.

Al igual que en Colombia, en algunas regiones del mundo donde se han encontrado pinturas rupestres, tampoco se ha podido identificar el pueblo autor.

En Tassili, por ejemplo, región ubicada en el Sáhara Central, se hallaron hace más o menos un siglo numerosas pinturas en cuyos dibujos, menos abstractos que la pintura del altiplano, abundan animales de gran tamaño y figuras de hombres, frecuentemente enmascarados. Hoy en día sigue siendo un enigma saber quiénes y con qué fin pintaron todo aquello.

La posible interpretación a estos mensajes ocultos

La manifestación de un pueblo inteligente, provisto de una alta inquietud mental y creadora, los conjuntos de arte rupestre localizados a lo largo de Cundinamarca y Boyacá constituyen núcleos de espléndida belleza, de arte puro, cargado de estados del alma, de pensamientos poco descifrados.

El deseo de encontrar una explicación a los primitivos trazos, ha dado origen a las opiniones más contradictorias y extravagantes por parte de quienes llevados por la imaginación y subjetividad han querido darles una interpretación.

Escritores especializados en el tema, como Miguel Triana y Louis Ghisletti, han creído descubrir en esas figuras grandes semejanzas con letras del alfabeto griego.

Los mitos de la creación y otros mensajes

Este análisis especulativo tuvo asiento en los investigadores hasta la década de los treinta, cuando la pauta de los autores que trataron el tema fue la de emitir hipótesis con descripciones fantasiosas que los llevaron a «descifrar» escenas de ultratumba o mitos de la Creación.

Los investigadores actuales del arte rupestre son muy cuidadosos cuando se refieren al tema, y reticentes a emitir juicios interpretativos e, incluso, a dar descripciones del pictograma porque, según ellos, al hablar de triángulos, grecas, rombos estarían dando una versión según «su modo de ver».

Se han cometido muchos errores al tratar este asunto. Errores que parten desde el instante en que se hace el registro de la pintura.

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Para el arqueólogo Virgilio Becerra, director del Departamento de Antropología de la Universidad Nacional, y quien ha realizado levantamientos de arte rupestre en la región de Boyacá.

Esto quiere decir, el paso más importante antes de entrar a estudiar el contenido de las pictografías es el levantamiento de las mismas.

El levantamiento del arte rupestre

Consiste en el procedimiento que se utiliza para obtener una copia de los motivos representados en la superficie de la roca pintada.

En un plástico transparente, maleable y convenientemente adherido a la piedra que contiene los motivos, se procede a calcar con un marcador indeleble las figuras existentes, quedando así un registro fiel y libre de errores interpretativos.

Posteriormente, en el laboratorio se le toma al plástico una serie de fotos y diapositivas, a fin de que sirvan de apoyo en el momento de hacer la copia de la pictografía en papel, cotejando el plástico, las diapositivas y las fotos tomadas previamente.

Una vez hecha la copia en papel se procede a analizar los detalles técnicos relativos a la elaboración de la pintura. Es decir, preparación previa de la superficie, clase de pigmento empleado y método de aplicación.

El rojo de las pinturas también significa algo

Se ha establecido en Colombia, gracias a los trabajos del doctor Álvaro Botiva, investigador del Instituto Colombiano de Antropología, que la sustancia utiliza en la preparación de los pigmentos era el ocre u óxido ferroso.

El color más empleado en las pictografías del altiplano fue el rojo. No se sabe si el uso persistente de ese color obedecía a un factor estético o a elementos de concepción exclusivamente religiosa.

Según el profesor Becerra, «desde las épocas más remotas, en Europa, se encuentran sepulturas en las cuales los huesos están impregnados de ocre. En ciertas culturas prehistóricas la sangre se consideró algo vital en el cuerpo y se trataría, entonces, de darle a ese cadáver desprovisto de las características vitales, elementos que lo harían, de cierta manera, volver a la vida.

En el Tequendama y más allá

«El doctor Gonzalo Correal encontró en la región del Tequendama restos óseos impregnados en ocre. Pero, al igual que estas hipótesis, se han dado muchas otras». Se sabe que la mayoría de los dibujos se efectuaron con los dedos. Sin embargo, existen algunas figuraciones pictóricas cuyos trazos son tan finos y delicados que denotan el uso de otro elemento.

Al descubrir el ocre y su modo de preparación, este pueblo nos legó, proponiéndoselo o no, un puente de comunicación perdurable para transmitirnos sus mensajes. Nos asalta aquí un interrogante: ¿Logrará el investigador encontrar la clave para aclarar el significado de esas pinturas?

En la actualidad se preparan vías de aproximación a la interpretación del arte rupestre. «Creo que en un futuro llegaremos a comprender en qué marco espacio-temporal se realizaron las pictografías y, sin desligarlas de otros vestigios arqueológicos que se hayan descubierto paralelamente, circunscribir aún más el rol de las pinturas y su misma significación», afirma Becerra.

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No hay espacio para interpretaciones

Existe un consenso general entre los analistas del tema acerca de que la interpretación no puede ser apresurada. En este momento se encuentran en acopio de información, para obtener la suma de datos necesarios que les permitan un análisis global.

El levantamiento y registro de las pinturas, el conocimiento de las técnicas utilizadas para su elaboración, la clasificación de los diferentes motivos. Y el análisis comparativo de las figuras mediante la ayuda del computador, son los factores que contribuirán a sentar los cimientos para una futura interpretación del arte rupestre.

Pinturas rupestres para toda la vida

Sin embargo, mientras los investigadores trabajan para enfrentar el problema, el deterioro de las piedras se vuelve cada vez más preocupante.

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Becerra considera que dentro de cuarenta años ya no será posible realizar un completo registro del arte rupestre en el país. Esta afirmación podría parecer exagerada para un neófito, debido a la riqueza en pictografías hallada en varias regiones del altiplano cundiboyacense.

Por ejemplo, se encuentran murales tan importantes como el de Sasaima, con una superficie de 90 metros, y en el cual existen no menos de 400 signos; o el del grupo llamado por los especialistas «El cercado de los Zipas», denominado también «Piedras de Tunja».

Ayudemos a cuidar los mensajes ocultos

Pero si bien es cierto que este patrimonio cultural ha logrado conservarse, en la actualidad acusa un abandono y un deterioro total. El rastro, la huella y el pensamiento que nos legaron los antiguos habitantes del altiplano, se desvanecen a causa del hongo, el musgo y, sobre todo, debido a la acción misma del hombre.

Entre los habitantes de la región predomina la creencia de que en la base de las piedras existen objetos de oro. Llevados por el afán de descifrar lo que ellos llaman «mapas» y de hallar la «flecha» que los guíe hacia el tesoro. Ellos empiezan a raspar las piedras, generando un cambio en el contenido de las pictografías.

Esta idea ha vuelto receloso y desconfiado al campesino, convirtiéndolo, en algunos casos, en uno de los mayores obstáculos para los antropólogos y arqueólogos que llegan a sus tierras solicitando información o permiso para realizar en sus predios trabajos de arte rupestre.

La protección, argumenta Becerra, debe ser a nivel institucional:

«Llegar con aportes del gobierno departamental o nacional, a fin de que los propietarios de los terrenos acepten que las pinturas hay que protegerlas».

¿Qué se puede hacer?

En 2018 el espectro de arte rupestre en Colombia creció y nos dio a la Serranía como una de las zonas declaradas como Área Arqueológica Protegida, siendo la número veintidós del país.

Esto trajo a expertos internacionales a analizar las piedra que tiene Colombia, entre ellas: El Infiernito en Boyacá; Piedras del Tunjo en Facatativá y hasta San Agustín en Huila.

Gracias a ellos se ha encontrado que los espirales son sinónimo de vida cíclica, tal vez, inspirado en el movimiento del agua o el viento. Los expertos también comentan que la mayoría de obras artísticas del pasado hacen parte de ritos espirituales y sacrificios a entes poderosos, muy diferentes al sol, la luna y la naturaleza.

Sin embargo, estos investigadores no se atreven a interpretar de forma completa las figuras, pero nos dejan un consejo sabio para poder descifrar estos mensajes ocultos:

«A veces la figura que vemos de primera impresión comunica el mensaje verdadero de la pintura rupestre. Muchas veces puede ser un grupo de cacería, una persona con nariguera o un animal salvaje», comenta Diego Martínez, co-autor de Manual de Arte Rupestre en Cundinamarca.

¿Conoce el significado de algún mensaje oculto en Cundinamarca y Boyacá? Escríbanos a nuestras redes sociales

El artículo Aprenda a leer los mensajes ocultos en las montañas de Cundinamarca y Boyacá fue publicado originalmente en Revista Diners No. 210 de septiembre de 1987 y actualizado el 17 de noviembre de 2021

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Noviembre
17 / 2021

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