Un terremoto llamado María Paz Gaviria

Con la batuta de artBO en sus manos y a pocos días de inaugurarse la novena versión de la feria, María Paz Gaviria se toma unas horas consigo misma para preguntarse sobre lo que ha sido su vida y cómo llegó a este momento que la marcará para siempre. Autoentrevista.
 
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POR: 
Maria Paz Gaviria

Cuando la(me) conocí, lo primero que pensé fue en qué habría pasado por la mente de sus(mis) padres cuando la(me) bautizaron María Paz. Ella(yo) aclara(o) que fue por su insistencia de su hermano Simón a los dos años y medio. Y qué pensarán ahora cuando se han dado cuenta de que detrás de ese nombre tan sereno se esconde un pequeño terremoto que nunca ha parado de correr, preguntar, buscar, imaginar… Que quiere saberlo todo y hacer mucho. ¿O lo sabían desde antes y por eso el nombre? ¿Para compensar?

Cuando llego a su(mi) casa, el espacio –atiborrado de objetos y no solo de arte si no de toda especie– no me sorprende. Todo lo suyo(mío), desde pequeña, ha sido de metida a grande y ha reflejado una gran curiosidad por el mundo. La decoración y ante todo la colección de arte parecen de una persona mucho mayor. ¿Pero qué esperaba? Al fin y al cabo ese es su(mi) oficio, su(mi) pasión, su(mi) vida. Una vida bastante particular, por cierto, pero de eso hablará(é) en la entrevista. Así que sin muchos preámbulos –detesta(o) los rodeos– empecemos.

¿Como era María Paz de chiquita?

Me dicen que era muy necia, que correteaba y me metía por todas partes y a todas las conversaciones de los adultos. Yo más bien diría que era una niña en una circunstancia muy particular inquieta y curiosa como deben ser los niños, que seguía su vida como si nada estuviera ocurriendo.

¿En qué le(me)cambió la vida que su(mi) papá fuera presidente?

Me permitió experiencias muy particulares, vivir el lado personal de ciertos momentos históricos y me abrió muchas puertas.

Si soy buena entrevistadora le(me) tengo que preguntar, así sea sutilmente, por su(mi) condición de delfín: ¿Sentirse observada ha tenido alguna incidencia en su(mi) vida?

Cuando era pequeña definitivamente no. Mis papás se esforzaron para que creciera y viviera lo más normalmente posible. A lo largo de la vida me ha generado muchísimas oportunidades, pero también muchísimas expectativas y sobre todo una gran responsabilidad.

¿Recuerda(o) algún momento que haya marcado su(mi) infancia en la presidencia?

El día que mataron a Pablo Escobar… Me acuerdo que me fui a donde mi papá, lo abracé y lo felicité. Era muy chiquita, pero me acuerdo que sentí un gran alivio.

¿Cómo fue su(mi) vida en Washington?

Llegué el día que cumplí 11 años. Lo más importante fue encontrar un entorno con menos presiones, vivir una vida normal de familia y tener una adolescencia como un ser común y corriente. Así como fue enriquecedora mi historia de pequeña lo fue la liberación que implicó volver al anonimato. En el colegio era una niña más.

¿De dónde viene el gusto por el arte?

Mi casa estaba decorada con objetos de arte, me encantaba mirarlos y hasta jugaba con ellos. De niña pedía que me llevaran a museos, galerías, talleres de artistas y que me metieran a clases de artes visuales. Me acuerdo de haber ido a los talleres de Ana Mercedes Hoyos, Manuel Hernández y Édgar Negret. Me encantaba, no sé si porque era muy metida a grande y me gustaba el plan de los adultos. Estaba en clases de pintura de muy pequeña y estudié artes plásticas durante toda mi adolescencia. Tuve estudio, y un portafolio. Trabajé en pintura, dibujo, escultura…

¿Era buena?

Creo que es irrelevante, me hacía muy feliz y conectaba con una parte importante de mí.

¿Y cómo se(me) inició(é) en el mundo del arte?

A los 16 años tuve mi primera experiencia con el mercado y el medio como pasante en la Galería Ramis Barquet en New York.

¿Cómo le(me) fue?

El oficio del arte no es tan romántico como uno se lo imagina. Ver arte y hacerlo no es lo mismo que gestionarlo o negociarlo. Las realidades del mercado son bastantes complejas y difíciles de manejar. No necesariamente el mejor artista es el que mejor se vende.

¿Por eso no fue(fui) artista?

Fue un campanazo de realidad, pero no fue solo eso. Tomé la decisión de no aplicar a ningún programa de arte porque creo que en la universidad no se aprende un oficio, se adquiere un conocimiento general del mundo. Saqué provecho del programa de Artes Liberales de Columbia University, estudié historia del arte y me enfoqué mucho en filosofía.

¿Cómo pasa(o) de artista a historiadora y luego a gestora?

Lo describiría como un paso de la imaginación y la creación a la formación, el aprendizaje y el conocimiento y luego a la gestión del arte.

¿Y qué exposición recuerda que la(me) impactó?

Me acuerdo de una exposición en particular, Sensations, de la colección de Charles Saatchi. Llegó al Museo de Brooklyn y generó mucha polémica. Representaba la new generation de artistas ingleses y me cambió el chip en términos de lo transgresivo y apasionado que puede ser el arte contemporáneo. Me impactó mucho el tiburón de Damien Hirst… Era muy buen artista, ya no tanto. Lástima los efectos nocivos que puede tener el negocio del arte sobre el desarrollo de un artista. (¿Yo criticando el negocio del arte?)

¿Y cómo llega(o) a las Ferias?

La primera feria a la que fui fue Arco en Madrid. Y fui sin mi familia. Sentí una adrenalina y una liberación muy grande. Me pareció complicado no poder profundizar en ningún artista ni ver obras en grandes contextos curatoriales lejos de las presiones del mercado, pero me di cuenta de que era la mejor manera de aprender. Es un lugar donde se mezclan artistas, galeristas, curadores, personas interesadas en arte, público en general, tanta información, tantos actores diferentes… Y además, más allá del recinto, la Feria se expande en actividad por toda la ciudad.

¿Siempre pensó(é) que el arte sería su(mi) camino?

No… Siempre he pensado que lo fascinante de la vida es que presenta tantos caminos. En algún momento inclusive tuve interés por la vida pública.

¿Haciendo qué?

No sé exactamente. Soy más del hacer que del seré… Pero creo que es complementario con el arte.

¿Cómo se pueden mezclar el arte y la política?

Los dos son reflejo de la historia y de cómo queremos ser como sociedad. El arte es una reflexión sobre la realidad y la política trata de administrar esa realidad. Las personas que lo componen y la forma como se aproximan son distintas, pero es una misma problemática.

¿Y está descartado?

En la vida no descarto nada…

¿Qué ha sido lo más difícil de trabajar en el medio del arte?

¡Nada! ¡Todo es divino! (Risas) Son humanas las divisiones en el medio, el afán de protagonismo y las agendas propias, pero no me dejan de frustrar. Parece que estamos más en competencia que en aras de construir una mejor escena juntos.

¿A qué no se(me) le mediría el próximo año en artBO?

¡Yo le jalo a todo!

¿Y cómo se van a celebrar los 10 años de artBO?

María Paz no te puedo contar…, es una sorpresa.

¿De dónde viene la obsesión de coleccionistas que tiene toda la familia?

Acumulo cosas desde muy chiquita. Me encontré hace poco una caja que dice “Piedras María Paz” ¡Y son solo piedras! Ahora esas piedras tienen forma… Hay un gusto en mi familia por los objetos, por el arte, por los recuerdos de los viajes, que nos han marcado mucho. Pero ojo, no me defino como coleccionista, sino como una amante de la vida y los objetos que tiene.

¿Veo que así que como le(me) gusta el arte, le(me) gustan los tacones. ¿Cuáles son los que más le(me) gustan?

En mi clóset siempre hay tacones rojos…

¿Cuántas faldas tiene(tengo)?

¡No siga con esas preguntas tan banales!

¿Qué no le gusta a María Paz de María Paz?

El perfeccionismo que me lleva a querer controlarlo todo. Por ejemplo, cuando vea mis respuestas a esta entrevista voy a querer cambiarlas todas. Puedo cambiar un texto en la oficina diez veces… Soy un poco impaciente y perfeccionista y eso no necesariamente lleva a un mejor resultado.

¿Qué obra se(me) llevaría al final del mundo?

Jamás llevaría algo al fin del mundo. Me iría sin nada.

¿Qué es lo que más le gusta a María Paz de María Paz?

Mi sentido del humor. Me río mucho, sobre todo de mí misma.

¿Cómo es una discusión de arte entre María Paz Gaviria y César Gaviria?

A mí todavía me sorprende lo mucho que coincidimos. Puede ser innato, puede ser por las experiencia compartidas o más probablemente por las dos…

¿En la familia se habla más de arte o de política?

En la familia se habla de todo… Todo se admite.

¿Y cómo va el amor?

Tengo un novio maravilloso con el cual comparto y disfruto muchísimo.

¿Y qué pasa cuando hablan de política?

Tenemos discusiones agitadas… Él es del Partido Conservador. Pero no hay nada más liberal que ser tolerante y admitir godos en la familia.

¿Cómo es la tía María Paz?

Derretida… Me muero por mis sobrinas.

¿Cómo va a ser la María Paz mamá?

Ojalá como la que tengo. Pero hay que esperar unos años a ver, pero va a ser…, va a ser.

¿Qué la(me) hace saltar de la emoción?

Primero invitar al público que asista a artBO del 25 al 28 de octubre. Después, dormir el día que se acabe artBO.

¿A qué le tiene(tengo) miedo?

A una entrevista hecha por mí misma.

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octubre
6 / 2013