SUSCRIBIRME
INICIO//Cultura//Archivo Diners//Así era visitar el Parque de los Nevados hace 10 años

Así era visitar el Parque de los Nevados hace 10 años

El Parque de los Nevados es uno de los enclaves naturales más importantes de Colombia. En él confluyen cuatro departamentos del país. Es el hogar del múltiples especies de flora y fauna en vía de extinción y alberga varios de los últimos glaciares de montaña del país.

Foto: Mónica Barreneche

El Parque de los Nevados es uno de los enclaves naturales más importantes de Colombia. En él confluyen cuatro departamentos del país. Es el hogar del múltiples especies de flora y fauna en vía de extinción y alberga varios de los últimos glaciares de montaña del país.

Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 473 agosto 2009

La sinuosa y empinada carretera que conduce de Manizales al Parque de los Nevados (la vía más alta de Colombia) es una especie de cartilla natural que muestra algunos de los más sobrecogedores paisajes que componen la geografía nacional.

Las diferentes capas naturales presentes en este recorrido –tres horas por carretera– pueden estratificarse según la altura sobre el nivel del mar.

Los alrededores de Manizales (2.150 metros de altitud) parecen un pesebre verde intenso en el que despuntan montañas agrestes con árboles centenarios.

A una hora de camino y sobre 3.100 metros sobre el nivel del mar, ya no se ven árboles frondosos ni ganado pastando, y en las desoladas planicies doradas apenas si se dibujan pequeños cultivos de papa, una escuelita de madera y un cartel que indica el desvío hacia los Termales del Nevado del Ruiz.

El frío que sacude la piel contrasta con el cielo azul y el sol brillante de la mañana. Entonces se experimenta una de las sensaciones más placenteras del viaje: el aire helado que desciende de los glaciares y los páramos penetra en los pulmones como una refrescante marea que invade todo el cuerpo.

En adelante pareciera que cada kilómetro trajera consigo una carga adicional de peso para el cuerpo: la respiración se ralentiza mientras las pulsaciones del corazón se aceleran.

El camino


Desde la ventana del vehículo se suceden cientos de paisajes de belleza surrealista: piedras filosas cubiertas de mantas de musgo, cascadas de agua que se filtran por los poros de la montaña, frailejones que emergen sobre inmensas rocas, espesas nubes grises que abren paso a un cielo nítido y azul… La ruta del nevado El Parque de los Nevados es una reserva natural situada en la cordillera Central, en un vértice en el que confluyen los departamentos de Caldas, Tolima, Quindío y Risaralda.

El Parque abarca 58.300 hectáreas con altitudes que oscilan entre 2.600 y 5.321 metros. Declarado Parque Nacional Natural en 1973, el Parque de los Nevados es una de las reservas hidrográficas más importantes del país.

El constante deshielo de los glaciares producido por el calentamiento global del planeta se traduce en diez subcuencas y diecinueve corrientes de agua que bañan a cientos de municipios hasta desembocar en los ríos Magdalena y Cauca.

La fauna, compuesta en su mayoría por especies en vías de extinción, incluye el cóndor de los Andes, el loro orejiamarillo, el oso de anteojos, el venado conejo y el puma pardo de montaña.

El Parque de los Nevados tiene ocho volcanes (tres de ellos activos: Machín, Nevado del Ruiz y Nevado del Tolima). Estudios recientes del Instituto Agustín Codazzi revelan que sólo el 4,6 porciento de la superficie del Parque (2.680 hectáreas) corresponde al ecosistema de nieves perpetuas, presentes en los nevados del Ruiz, Santa Isabel y Tolima.

El páramo es el ecosistema más representativo del lugar, pues ocupa el 66,21 porciento del área (38.600 hectáreas). El Refugio, punto de partida hacia la cumbre del Ruiz, es un albergue construido al pie del Nevado (4.800 metros).

Vea tambien: Conde Cantina: un lugar para los amantes de la cocina mexicana

El lugar


El entorno parece ahora un desierto helado compuesto de piedras filosas, frailejones y tierra gris. La monocromía de paisaje lunar se altera sólo por el chalet Arenales, particular estructura de madera roja frecuentada por caminantes y montañistas en tránsito hacia los nevados.

Hace tres décadas la nieve cubría todo el lugar, pero ahora, con el acelerado deshielo, hay que subir 300 metros para acariciar la nieve (recorrido de cuatro horas en promedio).

Durante el ascenso se puede comprobar el drama del deshielo: pedazos de glaciar convertidos en charcos de barro que anuncian la retirada definitiva de la nieve y la aparición de más desierto de piedras filosas y tierra gris.

En la ruta hacia la cima del nevado también se observa cómo la montaña cobra la osadía de algunos turistas sedentarios que se rinden ante la dura exigencia física del camino. Pero son más los que se sobreponen a las fuertes corrientes del viento, al frío y a esa fuerza invisible que parece empujar el cuerpo hacia el piso.

En la cima la nieve lo cubre todo, hasta el letrero que anuncia el final del recorrido a 5.125 metros de altura. Entonces el paisaje ya no parece el de Colombia, o por lo menos el que anuncian las guías turísticas que hablan de un país tropical “bañado por dos océanos”.

En la cumbre del glaciar del Nevado del Ruiz, Colombia se parece al norte de Rusia, tal como lo describió el periodista polaco Ryszard Kapuscinski en su libro El imperio: “Vi que me rodeaban auténticas montañas de nieve.

A cada momento, fuertes ráfagas de viento golpeaban en sus cimas y levantaban inmensas polvaredas de nieve como si estallasen por doquier unos géiseres de lava blanca”.

Refugio en la montaña

El centro de visitantes El Cisne es un acogedor chalet de madera construido sobre una planicie a 4.180 metros de altitud y en medio de un valle abrazado por los glaciares del Ruiz y del Santa Isabel.

Vea tambien: ¿Cómo ser una mujer según Caitlin Moran?

Ese alojamiento de alta montaña −con capacidad para albergar 32 personas en habitaciones climatizadas− posee características naturales especiales, como el estar enclavado en uno de los puntos del país más propicios para el avistamiento de estrellas.

El entorno natural que rodea el chalet se debate entre montañas desérticas y pequeñas mantas vegetales donde conviven especies exóticas de flora como pinos colombianos, romerones, colchones de agua y frailejones.

En las habitaciones de El Cisne no existen radios ni computadoras ni televisores. El ruido que domina el ambiente es el del arrullador silbido del viento, el mismo sonido que acompaña los ocho kilómetros de recorrido entre El Refugio y Laguna Verde, acaso uno de los lugares más hermosos de Colombia.

El trayecto hacia la laguna se emprende cuando apenas despunta la mañana. El recorrido salta desde una carretera de tierra hasta un sendero agreste que revela una geografía virgen, quizás como era la Tierra hace miles de años cuando la naturaleza aún estaba libre de las miserias del hombre.

Mientras el recorrido avanza, el Nevado de Santa Isabel se hace cada vez más grande. En las altas planicies surgen pequeñas lagunas de aguas gélidas que anticipan el espectáculo final.

Detrás de un montículo al pie del nevado se divisa la Laguna Verde. El reflejo del sol sobre el agua proyecta un halo de luz verde que rebota hasta el blanco puro del glaciar.

Entonces se piensa que todo el esfuerzo valió la pena y que éste es un buen momento para estar aquí, cuando a este lugar todavía se lo puede llamar El Parque de los Nevados.

(Agradecimientos a Aviatur, Aires y Confamiliares).

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Octubre
07 / 2019


Send this to a friend